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1 INTRODUCCIÓN A
LA BRÚJULA
La Brújula es un instrumento que indica el rumbo, empleado por
marinos, pilotos, cazadores, excursionistas y viajeros para
orientarse. Hay dos tipos fundamentales de brújula: la brújula
magnética, que en versiones primitivas se utilizaban ya en el
siglo XIII, y el girocompás o brújula giroscópica, un
dispositivo desarrollado a comienzos del siglo XX. En la
brújula magnética el rumbo se determina a partir de una o
varias agujas magnetizadas que señalan al polo norte magnético
bajo la influencia del campo magnético terrestre. El
girocompás, que no resulta afectado por el magnetismo
terrestre, consiste en un giróscopo cuyo rotor gira alrededor
de un eje confinado al plano horizontal de forma que dicho eje
se alinea con la línea Norte-Sur paralela al eje de rotación
terrestre, con lo que indica el norte verdadero.
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Brújula
2 BRÚJULA MAGNÉTICA
En su forma más sencilla este tipo de brújula está formado por
una aguja magnetizada montada en un pivote situado en el
centro de un círculo graduado fijo (denominado rosa de los
vientos) de modo que la aguja pueda oscilar libremente en el
plano horizontal. El compás náutico, una brújula magnética
utilizada en la navegación, tiene varios haces de agujas
magnetizadas paralelas fijados a la parte inferior de la rosa
que pivota sobre su centro en un recipiente de bronce cubierto
de vidrio. El recipiente está montado en un balancín, por lo
que la rosa mantiene una posición horizontal a pesar del
balanceo y cabeceo del barco (véase Navegación).
En el compás líquido, el más estable de los compases náuticos,
el recipiente está lleno de líquido, una mezcla de alcohol y
agua. El líquido ayuda a sostener la rosa, que en este tipo de
brújula pivota sobre su centro y flota en el líquido, con lo
que se reduce la fricción en el pivote y se amortiguan las
vibraciones de la rosa causadas por el movimiento del buque.
Estas ventajas hacen que el compás líquido se emplee más que
el compás seco. En ambos tipos hay trazada una línea negra
vertical, conocida como línea de fe, en la superficie interior
del recipiente, orientada según la proa del barco. El rumbo
del buque se obtiene leyendo los grados que marca la rosa
frente a la línea de fe. La brújula magnética sólo apunta al
norte magnético si el barco está libre de magnetismo y si no
hay objetos grandes de hierro o acero en las proximidades. Si
el barco está magnetizado o la aguja se ve afectada por
objetos de hierro o acero, se produce el error conocido como
desviación. Para corregir la desviación la brújula se instala
en un soporte denominado bitácora de compensación, equipado
con un sistema de imanes que compensan las influencias
perturbadoras.
Para obtener el norte verdadero en una brújula magnética
también hay que efectuar las correcciones debidas a la
declinación magnética (el ángulo formado entre el meridiano
magnético y el meridiano verdadero). Este ángulo (también
llamado variación magnética) puede ser positivo o negativo, y
varía con la posición geográfica y en cierta medida con el
tiempo. Se han determinado la magnitud, el signo y el cambio
anual de la declinación de la mayoría de los lugares de la
superficie terrestre, y estos datos están registrados en todas
las cartas náuticas. Las tormentas magnéticas provocan cambios
transitorios e impredecibles de la declinación, sobre todo en
las latitudes más elevadas (véase Geofísica).
El compás náutico convencional resulta poco fiable en las
aeronaves debido a los errores introducidos por los giros y
aceleraciones bruscas del avión. Para eliminar estos errores,
los compases aeronáuticos tienen un diseño especial, con
unidades direccionales magnéticas estabilizadas respecto al
movimiento del avión mediante péndulos o giróscopos.
3 GIROCOMPÁS
Este dispositivo, dotado de uno o más giróscopos, se emplea
para la navegación de todos los buques de cierto tamaño. El
girocompás no se ve afectado por el magnetismo y apunta al
norte verdadero, sin estar sometido a los errores inherentes
de desviación y declinación que afectan a la brújula
magnética. Los girocompases cuentan con dispositivos de
corrección para compensar la deriva hacia el Este debida al
movimiento de la Tierra y los errores de velocidad y rumbo. En
la mayoría de los barcos oceánicos, el girocompás está
conectado eléctricamente con un piloto automático, un
dispositivo que dirige el timón del barco de forma automática
y mantiene su rumbo de acuerdo a las señales del girocompás.
Artículo enviado
por Gregoria Del Horno Salcedo
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