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Los dibujos de
constelaciones más antiguos que se conocen son motivos hechos
en conchas, vasijas y tableros de juego de los sumerios, que
señalan que las constelaciones ya habían sido establecidas el
4000 a.C. Los sumerios le dieron el nombre a la constelación
Acuario, en honor a su dios An, que derrama el agua de la
inmortalidad sobre la Tierra. Los babilonios ya habían
dividido el zodíaco en 12 signos iguales hacia el 450 a.C. Las
actuales constelaciones del hemisferio norte se diferencian
poco de las que conocían los caldeos y los antiguos egipcios.
Homero y Hesíodo mencionaron las constelaciones y el poeta
griego Arato de Soli, dio una descripción en verso de 44
constelaciones en su Phaenomena. Tolomeo, astrónomo y
matemático griego, en el Almagesto, describió 48
constelaciones, de las cuales, 47 se siguen conociendo por el
mismo nombre.
En la antigüedad, muchos otros pueblos agruparon las estrellas
en constelaciones, aunque su disposición no corresponde con
las del Occidente antiguo. No obstante, algunas constelaciones
chinas se parecen a las occidentales, indicando la posibilidad
de un origen común. A finales del siglo XVI, los primeros
exploradores europeos de los mares del Sur trazaron mapas del
hemisferio austral. El navegante holandés Pieter Dirckz Keyser,
que participó en la exploración de las Indias orientales en
1595 añadió nuevas constelaciones. Más tarde fueron añadidas
otras constelaciones del hemisferio sur por el astrónomo
alemán Johann Bayer —que publicó el primer atlas celeste
extenso del mundo occidental: Uranometría—, por Hevelius y por
el astrónomo francés Nicolas Louis de La Caille. Muchos otros
propusieron nuevas constelaciones, pero los astrónomos
acordaron finalmente una lista de 88. No obstante, los límites
de las constelaciones siguieron siendo tema de discusión hasta
1930, cuando la Unión Astronómica Internacional fijó dichos
límites.
Para designar las aproximadamente 1.300 estrellas brillantes,
se utiliza el genitivo del nombre de las constelaciones,
precedido por una letra griega; este sistema fue introducido
por Johann Bayer. Por ejemplo, a la famosa estrella Algol, en
la constelación Perseo, se le llama Beta Persei.
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