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1 INTRODUCCIÓN
A LA NEBULOSA
Nebulosa, masa localizada de gases y pequeñas partículas de
polvo que se puede encontrar en prácticamente cualquier lugar
del espacio interestelar. Se han detectado nebulosas en casi
todas las galaxias, incluida la nuestra, la Vía Láctea. Antes
de la invención del telescopio, el término nebulosa se
aplicaba a todos los objetos celestes de apariencia difusa.
Como consecuencia de esto, a muchos objetos que ahora sabemos
que son cúmulos de estrellas o galaxias se les llamaba
nebulosas.
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Nebulosa
2 CLASIFICACIÓN
Dependiendo de la edad de las estrellas con las que están
asociadas, las nebulosas se pueden clasificar en dos grandes
grupos: (1) las asociadas a estrellas muy evolucionadas:
nebulosas planetarias y remanentes de supernovas, y (2) las
asociadas a estrellas muy jóvenes, algunas incluso todavía en
proceso de formación: objetos Herbig-Haro y nubes moleculares.
A las nebulosas planetarias se les llama así porque muchas de
ellas se parecen a los planetas cuando son observadas a través
de un telescopio, aunque de hecho son capas de material de las
que se desprendió una estrella evolucionada de masa media
durante su última etapa de evolución de gigante roja antes de
convertirse en enana blanca. En 2001, un equipo de astrónomos
hispano-mexicano detectó, mediante el radiotelescopio VLA, una
estrella en esta etapa de transformación. Era la primera vez
que se observaba la fase inicial de formación de una nebulosa
planetaria; se trataba de la nebulosa K3-35, en la
constelación de Vulpecula, a 16.000 años luz de la Tierra. La
nebulosa del Anillo, en la constelación de Lira, es una
planetaria típica que tiene un periodo de rotación de 132.900
años y una masa de unas 14 veces la masa del Sol. En febrero
de 2003, la NASA y la Agencia Espacial Europea difundieron una
imagen de gran resolución obtenida por el telescopio espacial
Hubble de la nebulosa planetaria Boomerang, el lugar más frío
conocido del Universo; a una distancia de 5.000 años luz, en
la constelación Centauro, esta nebulosa se encuentra a –272 ºC,
tan sólo 1 grado por encima del cero absoluto. En la Vía
Láctea se han descubierto varios miles de planetarias. Más
espectaculares, pero menores en número, son los fragmentos de
explosiones de supernovas (remanentes de supernovas), y quizás
la más famosa de éstas sea la nebulosa del Cangrejo, en Tauro,
que se desvanece a razón de un 0,4% anual. Las nebulosas de
este tipo son radiofuentes intensas, como consecuencia de las
explosiones que las formaron y los probables restos de
púlsares en que se convirtieron las estrellas originarias.
Los objetos Herbig-Haro, que deben su nombre al astrónomo
mexicano Guillermo Haro y a su colega estadounidense G. Herbig,
son pequeñas nebulosas muy brillantes que se encuentran dentro
de densas nubes interestelares y son, probablemente, el
producto de chorros de gas expelidos por estrellas en proceso
de formación. Las nubes moleculares son, por su parte,
extremadamente grandes, de un ancho de muchos años luz, con un
perfil indefinido y una apariencia tenue y neblinosa.
Si se atiende al proceso que origina la luz que emiten, las
nebulosas se pueden clasificar en: nebulosas de reflexión, de
emisión y oscuras.
Las nebulosas de emisión son aquéllas en las que la radiación
proviene del polvo y los gases ionizados como consecuencia del
calentamiento a que se ven sometidas por estrellas cercanas
muy calientes. Algunos de los objetos más sorprendentes del
cielo, como la nebulosa de Orión, son nebulosas de este tipo.
Las corrientes de materia en estas nebulosas se entremezclan
en rumbos violentos y caóticos.
Las nebulosas de reflexión reflejan y dispersan la luz de
estrellas poco calientes de sus cercanías. Las Pléyades de
Tauro son un buen ejemplo de estrellas brillantes en una
nebulosa de reflexión.
Las nebulosas oscuras son nubes poco o nada luminosas, que se
representan como una mancha oscura, a veces rodeada por un
halo de luz. La razón por la que no emiten luz por sí mismas
es que las estrellas que hay detrás se encuentran a demasiada
distancia para calentar la nube. Una de las más famosas
nebulosas oscuras es la nebulosa de la Cabeza de Caballo, en
Orión, llamada así por el perfil que tiene la masa oscura que
se sitúa delante de otra región nebular más brillante. Toda la
franja oscura que se observa en el cielo cuando miramos el
disco de nuestra galaxia es una sucesión de nebulosas oscuras.
Enviado por:
Gabriel Escudero Martín. Palencia, España
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