Caza,
actividad que se realiza con un arma con el fin de conseguir
alimentos o como deporte. Hay dos tipos básicos de caza: con
una jauría de perros adiestrados acompañados por seguidores a
pie o montados y la que se realiza de forma individual con un
arma (rifle o escopeta), con o sin la ayuda de perros
adiestrados. En Gran Bretaña y algunas otras partes, el
término se aplica normalmente al uso de jaurías. En Europa,
Norteamérica, Sudamérica y algunos otros lugares del mundo, el
término se usa para ambos tipos. Una modalidad de caza mayor
es el safari, cuya finalidad es abatir leones, búfalos,
elefantes y otros animales grandes, principalmente en África
Oriental.
Animales de caza
Servicios en Internet relacionados con los caza:
Una forma
especializada de caza, confinada en su mayor parte al
subcontinente indio, es la caza del jabalí con lanzas: la
presa es perseguida por un jinete armado con una lanza.
La caza con jaurías de perros es muy popular en Inglaterra,
Gales, Irlanda y partes de Escocia. Las presas son el zorro,
la liebre y, en menor medida, el ciervo. La caza de nutrias
está prohibida desde hace tiempo; con jaurías de nutrias ahora
se caza el visón. La caza del zorro también es popular en
Norteamérica (principalmente en Estados Unidos), donde algunos
grupos cazan también coyotes y conejos de cola blanca. En
algunas zonas de Europa y Australia también se realiza la caza
del zorro. En Europa y otras partes del mundo hay algunas
cacerías donde las jaurías siguen un rastro que se ha dejado
artificialmente. En Francia todavía se practica la caza del
ciervo de acuerdo a métodos y rituales tradicionales.
Cazar con un arma ofrece varias formas y numerosas técnicas.
Para caza menor y aves se suelen usar escopetas de calibres 12
y 20 y rifles del calibre 22. Para animales grandes y caza
mayor es esencial el uso de rifles más potentes. En
Norteamérica, algunos cazadores han vuelto al uso del arco y
las flechas porque se ve como una forma más desafiante de
caza; algunos usan armas que se cargan por la boca. Los
métodos y técnicas dependen de las presas. Hay cuatro técnicas
básicas: cazar al ojeo o rastreando, cazar a la espera, cazar
al acecho y cazar en postura con ojeadores.
La caza al ojeo se usa cuando se sabe que hay caza en el área
pero no se divisa un animal específico; supone rastrear y
buscar cualquier señal, por muy leve que sea, que denote la
presencia del animal. Los buenos rastreadores pueden seguir
pistas de varios días. Es necesario el máximo sigilo así como
un buen conocimiento del terreno. La caza a la espera es
simple: el cazador se coloca en el rastro de un animal y
espera a que aparezca la presa. La caza al acecho se hace
cuando se divisa una pieza pero está fuera de alcance; en este
caso, el cazador intenta llegar dentro del alcance de su arma,
aproximándose de forma que no le de el viento hacia la presa
porque delataría su presencia. Como en la caza al ojeo, se
necesita el máximo sigilo y conocimiento del terreno. En la
caza en postura (o de puesto) con ojeadores, una línea de
ojeadores se mueven en un área de terreno haciendo ruido para
espantar las piezas hacia donde esperan preparados los
cazadores. Este método se usaba con frecuencia en la India
para las cacerías de tigres. El método de postura con
ojeadores se usa con frecuencia para cazar aves
(principalmente faisanes y perdices), que son enviadas hacia
una línea de cazadores que se encuentran esperando y que
pueden estar al descubierto o escondidos.
Para cazar aves acuáticas, como patos y gansos, los cazadores
también se esconden en áreas sin visibilidad o camufladas y
esperan la llegada de las piezas, a las que intentan atraer
dentro de su alcance de tiro por medio de reclamos y cantos de
aves. En Estados Unidos los patos salvajes se cazan
camuflándose y usando unos mecanismos que imitan el canto de
los patos; este método se usa también en algunas partes de
Europa (por ejemplo, en los Pirineos franceses) para disparar
a bandadas de aves migratorias.
La caza al ojeo con perro es un deporte informal en el que un
cazador sale al campo con una escopeta y un perro en busca de
piezas de caza menor (conejos, liebres, palomas, patos,
perdices, faisanes y otras aves). Este tipo de caza está
extendida por todo el mundo. Parecida es la caza con hurones:
se meten hurones en madrigueras de conejos para que los saquen
fuera y entonces son cazados con la escopeta o atrapados con
redes que se sitúan en las bocas de sus escondrijos.
2 CAZA Y CONSERVACIÓN
Durante los
últimos cincuenta años ha crecido la concienciación de la
importancia vital que supone la conservación de especies
animales que son objeto de caza, al comprobarse que un número
creciente de animales (por ejemplo, leopardos, tigres y
rinocerontes) y, en menor medida aves (algunas de las cuales
son muy apetecidas por los cazadores en zonas de Europa),
están en peligro de extinción. Esto ha llevado a la creación
de parques nacionales y reservas, donde las aves están
protegidas y la caza controlada.
A pesar de
ello, la situación es delicada especialmente en África
Oriental debido a la actividad de cazadores furtivos que
buscan marfil y cuernos de rinoceronte, o en Asia, donde los
cazadores furtivos exterminan a los tigres por el supuesto
efecto medicinal de sus órganos.
En numerosos países hay muchas organizaciones que se ocupan de
la caza, en especial en países africanos con grandes reservas
y parques de caza como Kenya, Tanzania, Uganda, Zambia,
Malawi, Zimbabue y Sudáfrica (donde es especialmente famoso el
Parque nacional Kruger). En Asia se ha hecho un esfuerzo
enorme para preservar al tigre de la extinción. En Java hay
una reserva para proteger a los rinocerontes. En Europa,
regiones que solían ser reservas de caza para la realeza y la
nobleza se han convertido en parques nacionales; es el caso
del Parque nacional de Doñana en el suroeste de España y la
reserva de Marchau en Austria.
3 HISTORIA DE LA CAZA
En la antigüedad, las clases sociales más poderosas de Egipto,
Grecia y Roma disfrutaban cazando como deporte. El historiador
griego Jenofonte argumentaba que la caza es un bien para la
sociedad, ya que proporcionaba salud y bienestar al cazador.
Las primeras leyes para la conservación de la caza no se
promulgaron hasta el siglo XIII, cuando Kublai Kan prohibió
cazar a sus súbditos durante la época de reproducción. A lo
largo de la edad media, los señores feudales europeos
impusieron restricciones a la caza, estableciendo leyes
draconianas contra los cazadores furtivos, de manera que la
práctica de la caza quedaba limitada a las clases dirigentes.
La caza del ciervo con jaurías y caballos y la presa de aves
con halcones adiestrados (véase Cetrería) eran pasatiempos
populares entre la nobleza.
La invención de la pólvora en el siglo XIV y el desarrollo del
rifle de mecha en el siglo XV cambiaron drásticamente los
métodos de caza: donde se habían usado la trampa y el lazo, el
arco y la flecha, los halcones y las jaurías, las armas
hicieron más fácil matar animales a mayor distancia y en mayor
número. Sin embargo, la caza con jaurías renació desde el
siglo XVI en adelante y se convirtió en popular en Gran
Bretaña y otras partes de Europa, extendiéndose gradualmente a
otras zonas del mundo; las presas principales eran zorros,
liebres y ciervos.
La caza desregulada con escopetas y rifles se incrementó
durante el siglo XIX y amenazó con exterminar algunas
especies. Los primeros ejemplos ocurrieron en Estados Unidos
cuando las garcetas fueron sacrificadas en busca de sus plumas
(muy apreciadas en la confección) y manadas de búfalos (véase
Bisonte), que una vez se contaron por millones, fueron
virtualmente eliminados por cazadores que intentaban hacer
negocio con las pieles y por diversión; en 1895 sólo quedaban
400 búfalos en el país.
Otras especies también se vieron amenazadas por la actividad
indiscriminada de los cazadores.
Antílopes americanos, venados y cabras montesas fueron
diezmados para alimentar a la creciente población del Oeste de
Estados Unidos, mientras que en el Este del país la población
de aves acuáticas descendió vertiginosamente cuando algunos
cazadores llegaron a utilizar cañones que aniquilaban bandadas
enteras con un solo disparo. Algunas especies, como la paloma
silvestre y la hembra del urogallo, se extinguieron. El clamor
popular finalmente forzó a las autoridades estadounidenses a
dictar leyes para proteger la vida animal.