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Diferencias entre
conejos y liebres
Los conejos paren crías que nacen desnudas, sin pelo, con los
ojos cerrados e incapaces de caminar. Además, son animales
gregarios que viven en madrigueras formando colonias (la
excepción son el conejo de cola de algodón y el tapetí, que no
excavan madrigueras ni tienen hábitos sociales).
Las especies
designadas como liebres nacen completamente cubiertas de pelo
y con los ojos abiertos; los adultos no excavan madrigueras,
hacen nidos simples sobre el suelo o entre la vegetación y no
son gregarios. Otras características que diferencian a los
conejos de las liebres es que éstas suelen ser más grandes,
tienen las patas traseras más largas y las orejas también más
largas, manchadas de negro en la punta; además los cráneos de
ambas especies son completamente diferentes.
Características
comunes entre conejos y liebres
Los conejos y las liebres se distribuyen por todo el mundo y
comparten algunas características comunes. Suelen ser de color
castaño, gris o blanco; algunas formas norteñas tienen una
capa blanca en invierno y recuperan la capa oscura en verano.
Presentan una hendidura en la mitad del labio superior. Las
orejas son más largas que anchas en todas las especies. Poseen
cinco dedos con garras. Las extremidades posteriores son mucho
más largas que las anteriores y están adaptadas para la
carrera. Aunque inermes, poseen un oído y un olfato bien
desarrollados que les protegen frente a los depredadores, a la
vez que sistemas de alarma como el tamborileo. Algunos
realizan carreras cortas y enseguida buscan una madriguera
para refugiarse; otros conejos y liebres son grandes
corredores que se lanzan a espacios abiertos donde pueden
alcanzar 70 km/h de velocidad.
Ambos grupos son muy prolíficos, paren una camada numerosa,
entre tres y ocho crías, y se reproducen entre cuatro y ocho
veces al año; el periodo de gestación dura cerca de un mes,
las crías alcanzan la madurez sexual a los seis meses de edad
y su longevidad es de unos diez años. Estos animales, que
pesan entre uno y cinco kilogramos, y miden entre 30 y 60 cm
de longitud, se alimentan de materia vegetal, incluida la
corteza de los árboles. Su hábitat preferido son zonas de
suelo suelto y seco que les permita excavar sus madrigueras, y
con matorral suficiente que les ofrezca refugio. Los conejos y
las liebres son especies cinegéticas importantes, muy
apreciadas por su piel y su carne; sin embargo, también
constituyen plagas para la agricultura en algunos lugares y
pueden destrozar plantaciones de árboles y cultivos enteros.
Los conejos
El conejo común o conejo salvaje se ha difundido, desde hace
ya muchos siglos, por todos los países cálidos y templados de
Europa. En la actualidad se encuentra también en el continente
americano, Australia y Nueva Zelanda. Se adapta a cualquier
ambiente que pueda garantizarle hierba para alimentarse y un
terreno en el cual poder excavar sus madrigueras. Es un animal
sobre todo nocturno y social, ya que viven en grupos en los
que se establece una precisa jerarquía. Esta especie es
bastante prolífica y voracísima y constituye en algunas
regiones un enemigo para los cultivos y los pastos destinados
al ganado.
Hay varias especies de distribución restringida como el
teporingo o conejo de volcán, que es una especie que vive en
una zona de colinas volcánicas restringida cerca de México
capital.
Los conejos de cola de algodón son especies muy prolíficas que
reciben este nombre por el pelaje blanco de su cola que
recuerda a una bola de algodón. Existen numerosas especies que
se distribuyen desde Canadá hasta América del Sur.
El conejo doméstico deriva del conejo salvaje originario de
Europa y África, y hay por lo menos 66 variedades diferentes.
Algunas de ellas son: la variedad de Angora, la belga, la
alemana, la del Himalaya, la de Siberia, la de Patagonia y la
Flamenca. Las características externas del conejo doméstico
son muy variables, como por ejemplo el color, que puede ser
blanco puro o totalmente negro, o la longitud del pelaje, que
varía de corto a largo. En caso de peligro, los conejos
domésticos se avisan unos a otros golpeando el suelo de forma
característica con sus patas traseras. La utilización que el
ser humano ha hecho de estos animales es muy amplia; se crían
como mascotas, para estudios genéticos, para experimentos de
laboratorio y para consumir su carne o emplear su piel en la
fabricación de prendas de vestir.
Los conejos han sido introducidos en Sudamérica, Java,
Australia, Nueva Zelanda y varias islas oceánicas por todo el
mundo. Un ejemplo claro de la rápida expansión de estos
animales es el caso de Australia y Nueva Zelanda. En este
último lugar, se introdujeron siete individuos cerca de la
localidad de Invercargill, hacia el año 1860. Poco tiempo
después, el número de individuos se multiplicó y su control se
convirtió en un problema muy serio. En Australia, apareció un
virus mortal que afectó a los conejos y en 1951 empezó a
promocionarse el empleo artificial de este virus para
controlarlos. La enfermedad que producía el virus es la
mixomatosis. Este proyecto tuvo éxito sólo en aquellas zonas
donde había suficiente agua para que pudiera haber mosquitos,
pues éstos son los vectores que transmiten la enfermedad. Sin
embargo, ésta se extendió a Europa, provocando la muerte de
gran parte de la población de conejos en Gran Bretaña,
Bélgica, Francia y España, donde estos animales juegan un
papel muy importante en la dieta de determinados depredadores,
como lobos y águilas.
Las liebres
Para algunos autores la liebre de Europa, África y Asia se
incluye en una sola especie de gran plasticidad ecológica.
Otros considerarían a ésta como la liebre mediterránea, de
menor tamaño, distribuida en África, Asia oriental, en la
península Ibérica y pequeñas zonas de Italia; y la liebre
europea, de la mayor parte de Europa y Asia occidental. En
España coexisten las dos.
La liebre variable se distribuye por toda Europa y también en
Norteamérica y se caracteriza por presentar orejas más cortas
que la especie anterior y tener la cola enteramente blanca.
La liebre de California se distribuye por el oeste de Estados
Unidos y Canadá hasta México. Es el animal más rápido entre
todos los conejos y liebres, alcanzando velocidades de unos
70 km/h; además puede cubrir una distancia de entre 4,5 y 6
metros en un solo salto. Se sabe que estas liebres pueden ser
vectores en la transmisión de la tularemia, una enfermedad
bacteriana que puede afectar a los seres humanos.
Clasificación científica: los conejos y las liebres
pertenecen a la familia de los Lepóridos, dentro del orden de
los Lagomorfos. El conejo común es la especie Oryctolagus
cuniculus, el conejo de volcán es Romerolagus diazi
y el conejo de cola de algodón pertenece al género
Sylvilagus. El nombre científico de la liebre común es
Lepus capensis (si se consideran dos especies, Lepus
capensis es la especie mediterránea, y Lepus europaeus
la europea). La liebre variable es Lepus timidus y la
liebre de California Lepus californicus.
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