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La veda de caza está abierta
El
pasado 11 de octubre comenzó en España la temporada de caza,
con lo que un millón de cazadores recorrerán los bosques y
campos en busca de millones de piezas que abatir. En Europa
suman un total de 7 millones los que perseguirán a un número
incontable de animales que viven en libertad y que serán
asesinados con trampas, con disparos de perdigones que
traspasan dolorosamente la piel y los nervios, con disparos de
deformación que arrancan los intestinos de jabalíes, corzos y
ciervos haciéndolos sufrir terriblemente durante horas o
sencillamente desde cómodos puestos elevados.

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La palabra caza, tan terrible como es, se presenta como un
eufemismo. En realidad se trata del gusto de matar. “La caza
es siempre una forma de ir a la guerra”, dijo el famoso poeta
alemán Goethe. “Del asesinato a los animales al asesinato de
los hombres hay sólo un pequeño paso”, dijo el escritor ruso
León Tolstoi. Y en la actualidad cada vez más personas notan
que es así.
Recientes estudios realizados por ecólogos dieron como
resultado que los animales tienen un mecanismo interno para la
regulación del crecimiento de la población. Ninguna especie se
reproduce sin medida ni meta. La cantidad de nacimientos no se
limita desde fuera, sino a través de una medida interna. En
consecuencia, la caza por este motivo no sólo es inútil, sino
que es totalmente innecesaria.
El ser humano no tiene por ello que asumir el papel de un
falso salteador de caminos para reemplazar a los “enemigos
naturales de los animales”. El solo estorba la armonía interna
de la naturaleza, destroza los lazos sociales de los animales,
destruye sus lugares de descanso y zonas de alimentación y
desencadena considerables migraciones que se encuentran fuera
de su ritmo natural. En el caso de los jabalíes los cazadores
apuntan primero a la hembra, que tiene en la manada un papel
de líder, y la matan. Al cazador le tiene sin cuidado que con
ello no sólo se interrumpa sino que se destruya la estructura
social de los animales.
En
el caso de las liebres el cazador da su “saludo” con una carga
de perdigones que no sólo traspasan la piel de la víctima,
sino que se filtran por todo el sistema nervioso que se halla
bajo esta. Las libres se retuercen despavoridas de dolor,
gritando a menudo como niños pequeños. Entonces se acerca el
orgulloso cazador y la golpea hasta matarla.
Así
se podría seguir relatando como se hace con los corzos, gamos,
perdices, pajarillos, etc. Y no por último qué sucede con los
zorros que pronto serán nuevamente perseguidos, atemorizados y
abatidos en tierras Gallegas donde se dio un paso atrás en el
respeto y defensa de la Naturaleza, cuando la Conselleria
permitió la celebración del campeonato de caza de zorro,
motivo por el que la Asociación Vida Universal se unió al
Boicot contra este mal llamado deporte, en primer lugar porque
ningún animal está en la Tierra para ser acosado ni matado,
tampoco torturado ni explotado, ellos nos acompañan y ayudan
en nuestra vida y comparten sus existencia con nosotros,
formando una unidad junto con las plantas y minerales, puesto
que todo está contenido en todo, motivo por el que cualquier
daño que hagamos a la más pequeña de las criaturas, es un daño
que nos hacemos a nosotros mismos.
José Vicente Cobo
45277997j
www.vidauniversal.org
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