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Información general sobre la práctica del zen:
Zen, escuela del budismo que
se desarrolló en China y más tarde en Japón como resultado de
una fusión entre la forma budista Mahayana india y la
filosofía china del taoísmo.
Zen y Chan
son, respectivamente, las formas japonesa y china de
pronunciar el término sánscrito dhyana, que designa un
estado mental más o menos equivalente a la contemplación o la
meditación, aunque sin el sentido estático y pasivo que estas
palabras conllevan a veces. Dhyana denota de forma
específica el estado de conciencia de Buda, libre de la
creencia de que la individualidad diferenciada de uno mismo y
de las otras cosas es real. Todas las escuelas del budismo
sostienen que las cosas separadas sólo existen en relación con
otras.
Esta
relatividad de los individuos se denomina sunya (vacío), que
no significa que el mundo no sea nada en la realidad, sino que
la naturaleza no puede ser comprendida por ningún sistema de
definición o clasificación fijo. La realidad es la mismidad
(en pali, tathatā) de la naturaleza, o el mundo tal
como es, independiente de cualquier pensamiento específico que
se tenga sobre él.
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Doctrinas
y prácticas
del zen
La escuela Zen es la peculiar
manera china de conseguir la meta budista de ver el mundo tal
como es, es decir, con una mente que no tiene pensamientos ni
sentimientos de apego (en sánscrito, trishna). A esta
actitud se la denomina no mente (en chino, wu-hsin), un
estado de conciencia en el que los pensamientos se suceden sin
dejar ningún rastro. A diferencia de otras formas de budismo,
el Zen sostiene que tal libertad mental no puede obtenerse
mediante una práctica gradual, sino que debe llegar mediante
una idea directa e inmediata (en chino, tun-wu; en
japonés, satori).
Así pues, el
Zen abandona tanto las teorías como los sistemas de práctica
espiritual y comunica su visión de la verdad por un método
conocido como indicación directa. Sus intérpretes responden a
todas las preguntas filosóficas o religiosas por medio de
palabras o acciones no simbólicas. La respuesta es la acción
tal como es y no lo que representa. Es famosa la respuesta que
Yao-shan, un maestro Zen, dio tras preguntársele: “¿Qué es el
camino del Zen?”; él contestó: “¡Una nube en el cielo y agua
en la jarra!”. Los estudiantes Zen se preparan para ser
receptivos a tales repuestas sentándose para meditar (en
japonés, za-zen) mientras observan, sin realizar
comentarios, ocurra lo que ocurra.
Las sectas y el
zen
Las dos principales sectas del budismo Zen son la Rinzai Zen y
la Soto Zen. La Soto parece poner más énfasis en la disciplina
del za-zen, mientras que la secta Rinzai cuenta los
problemas de meditación (en japonés, koan) basados en
los diálogos (en japonés, mondo), parecidos a los
ejemplos mencionados antes, entre los antiguos maestros y sus
alumnos. Se espera que los estudiantes muestren al maestro su
comprensión de un incidente de alguna forma directa no verbal
(por ejemplo, señalando), en una entrevista privada denominada
en japonés sanzen.
El zen y
la influencia en las artes y en los oficios
El budismo Zen se estudia
de forma habitual en comunidades semimonásticas en las que se
admite por periodos limitados a los aspirantes. Sin embargo,
el monasterio Zen es una estricta escuela de entrenamiento que
combina la meditación con una considerable actividad de
trabajo manual. Los estudiantes de dichas escuelas prestan
especial atención a las artes y los oficios, en especial a la
pintura, la caligrafía, la jardinería, la arquitectura y las
ceremonias del té. En Japón también se practican las artes del
tiro con arco, la esgrima y el jujitsu.
El Zen ha tenido una gran
influencia sobre las artes y la artesanía del Extremo Oriente,
ya que su punto de vista tiene más que ver con la acción que
con la teoría y con la visión directa de la naturaleza más que
con la interpretación. Según el Zen, la mente se comporta como
el cristal de una ventana más que como un espejo; es decir, la
mente debería proporcionar una visión inmediata en vez de dar
una interpretación del mundo. Todas las teorías de la
naturaleza se consideran obstáculos en esta visión directa.
El Zen
muestra así su continuidad con la idea original del filósofo
indio y fundador del budismo, Buda, según la cual, el
sufrimiento es el resultado del deseo de poseer, porque
sostiene que la mente y los sentimientos frustran su propio
funcionamiento cuando se apegan con deliberación al mundo de
la experiencia. Así pues, el tema principal de las pinturas
religiosas Zen consiste en formas naturales, como pájaros,
hierbas, rocas y montañas mostradas sólo como imágenes con un
estilo que combina un máximo de técnica con un mínimo de
planificación y determinación. Este arte elude la iconografía
(ilustración o representación por medios visuales como la
pintura) y expresa un camino de conocimiento basado más en la
experiencia que en las ideas, ya que el Zen no se somete a
ningún sistema, doctrina o creencia.
Historia
del zen
Según la tradición, el budismo Zen fue introducido en China en
el 520 por el monje budista indio Bodhidharma. Las figuras más
importantes en los primeros tiempos del desarrollo del Zen en
China fueron Hui-neng, Te-shan y Lin-chi. Las pinturas en
tinta china durante la dinastía Song (960-1279) fueron una de
las expresiones artísticas más exquisitas de la escuela Zen.
Las dos ramas principales del Zen llegaron a Japón a través de
estudiantes que habían visitado China. Los monjes budistas
Eisai y Dogen introdujeron, respectivamente, el Rinzai Zen en
1191, y el Soto Zen en 1227. Ambas continuaron su expansión en
Japón y pintores como Sesshu, Sesson Shukei y Jasoku
expresaron de forma directa en su obra la visión Zen de la
naturaleza. Bajo su influencia, los japoneses elevaron la
ceremonia del té al más alto grado de refinamiento artístico y
desarrollaron también una característica composición poética,
el haiku, muy breve pero evocativa.
El interés occidental por el budismo Zen se remonta a la
publicación en inglés del primer informe autorizado sobre el
tema, Ensayos sobre budismo Zen, obra del erudito
japonés Daisetz T. Suzuki. Tras la II Guerra Mundial
(1939-1945) y la ocupación de Japón por Estados Unidos, se
despertó en este país y en Europa un gran interés por el Zen,
sobre todo entre artistas, filósofos y psicólogos. Ejerció una
especial atracción sobre los pintores y escultores abstractos
y no figurativos. Los filósofos occidentales han percibido sus
afinidades con el pensamiento del filósofo austriaco Ludwig
Wittgenstein, con la teoría de la semántica general del
científico y escritor estadounidense Alfred Korzybski y, hasta
cierto punto, con el existencialismo propuesto por el filósofo
alemán Martin Heidegger.
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