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Antes de buscador
Aunque en la actualidad hay una
corriente intencionada que intenta desacreditarlo, sabemos que
muchos estados los han utilizado para modificar el patrón de
conducta de los individuos en su propio beneficio. Claro que
esta información se desclasifica muchos años después. Del
mismo modo que lo experimentaron secretamente (y no hablamos
de los ensayos de la Coca Cola en los años 50, sino de
servicios de inteligencia para fines ilegales), ahora lo
intentan desautorizar, cuando ya no está solo a su alcance.
Hay diversos tipos, pero a
nosotros nos interesan dos, los visuales que puedan
incrustarse en un vídeo o en nuestro ordenador, y los
auditivos, que podemos utilizar en CD, o con auriculares en
dispositivos MP3 o en el PC. Estos mensajes llegan a nuestros
sentidos y por lo tanto al cerebro, pero por debajo del umbral
de percepción de la mente consciente. Sin embargo, van
impregnado nuestro subconsciente. Digamos que nuestro cerebro
no puede procesarlos con la suficiente rapidez para darse
cuenta, para ser “consciente” de haberlos recibido. No
obstante, se van infiltrando en nuestra red neuronal a nivel
inconsciente.
Debemos saber que hay unas
condiciones para crear estos mensajes, estas afirmaciones que
irán alojándose en nuestro subconsciente. Deben ser frases
cortas, precisas, para no perder la claridad. Deben ser
afirmativas, nuestro subconsciente debe creer que lo que
queremos ya lo hemos conseguido. Para que nuestro
subconsciente nos mande la señal correcta, “soy…”, “sé
hacer…”, hay que engañarlo. No debemos decirle “debo
conseguir…”, ya que nos estaríamos diciendo “aún no lo he
conseguido”. Lo que queremos es asumirlo, ser de esa manera. Y
recordad que el subconsciente somos nosotros, parte de
nosotros. Del mismo modo, si se trata de un problema o
conducta que queremos dejar, hay que actuar de igual forma, ya
no existe. Y como seres humanos íntegros, nuestras
afirmaciones deben ir enfocadas a mejorar nuestra vida, no a
hacerla mezquina. Y tampoco es honesto querer crear
condiciones que puedan afectar negativamente a otros. Para ser
peores no hace falta tecnología.
En los negocios por Internet
tienen infinidad de aplicaciones: Para ayudarnos a perder
nuestros miedos, sea a emprender algo nuevo, a fracasar o no
conseguirlo, al que dirán, a la timidez. A mantener nuestra
constancia, a no desanimarnos ante los errores. A convencernos
que podemos aprender, adquirir nuevas habilidades, mejorar
nuestro rendimiento. A creer en nuestro éxito, en nuestras
posibilidades, en nuestra capacidad para conseguir lo que nos
propongamos. A lograr nuestros objetivos, las metas que nos
hayamos planteado. Y como no, al que lo necesite, para dejar
de fumar.
Si repetimos las afirmaciones
de manera consciente en nuestro quehacer diario, mientras los
mensajes subliminales van machacando nuestro subconsciente,
los cambios pueden ser asombrosos. Llega el momento en que nos
lo creemos, en que estamos seguros y convencidos. Después,
concentrarnos en lo que nos importa, en los negocios por
Internet, es fácil… pero trabajando.
Xavier Arriarán
http://www.xavierarriaran.com
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