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En este mundo tan competitivo actualmente, en el que millones
de personas luchan por sobresalir y cumplir sus sueños,
resulta fácil ofrecer un sinnúmero de consejos y fórmulas para
lograr lo que uno desea.
Habiendo un servidor leído y releído una buena cantidad de
documentos y libros al respecto, y después de haber revisado
la vida de un número importante de gente exitosa, concluyo
categóricamente que la citada fórmula NO EXISTE, y que todo
aquel que le ofrezca la “pócima secreta” para alcanzar sus
sueños lo único que hace es tomarle el pelo a cambio de unos
cuantos dólares.
Sin embargo, lo que si existe son técnicas o herramientas que
simplemente aumentan nuestras posibilidades de alcanzar
nuestras metas. Leyó usted bien, solo aumentan nuestras
posibilidades, nunca nos podrán aseguran nada.
Las susodichas técnicas son muchas y variadas, incluso
enfocadas a diferentes situaciones, pero solo serán todas
útiles si previamente nosotros como profesionales, contamos
con algunos elementos fundamentales para mejorar nuestra
oportunidad de lograr lo que nos proponemos.
Si usted me insiste, puedo entonces decirle que más que un
secreto o una fórmula, existen dos requisitos previos a
cualquier otro en nuestro carácter o personalidad para llegar
a tener éxito. Permítame contarle la siguiente anécdota.
Un pequeño empresario iba a abrir su nueva tienda. A
instancias de su esposa, para el día de la inauguración del
negocio, invitó a sus parientes y amigos a una pequeña
recepción en la que como evento principal, se tendría la
bendición del local por parte de un sacerdote católico.
Al momento de terminar la oración el celebrante, el dueño del
recién inaugurado establecimiento se la acercó y le preguntó
si realmente Dios podía influir a que le fuera bien en la
empresa en que se estaba embarcando. Sin inmutarse, el
sacerdote le contestó que si abría la tienda a diario, si le
ayudaría.
Esto me recuerda un refrán popular:
“Dios da la comida, pero no la lleva al nido”
En condiciones normales, es difícil quedarnos sin comer, de
acuerdo, pero lo que si, es que de que hay que hacer un
esfuerzo para ello, hay que hacerlo.
Un día mi hermano, psiquiatra reconocido, estaba tratando a un
paciente. En una de las vueltas de la charla, su paciente le
comento que su pasatiempo y pasión era volar en ala delta. Mi
hermano le comentó que a él mismo le gustaba también ese
deporte y que le gustaría practicarlo. Su paciente le contesto
que no le creía nada de lo que decía, que si realmente le
gustara, ya habría hecho los arreglos necesarios en su vida
para practicarlo.
Desde luego mi hermano se sintió fuertemente cuestionado con
respecto a si realmente le gustaba dicha actividad. El
paciente le dio una lección a su doctor.
Se dice con razón, que una vez que usted Sabe lo que Quiere,
lo que le gusta, le entusiasma y le apasiona, difícilmente
algo le detendrá. Esto es doblemente cierto si además, usted
desarrolla el elemento más importante para sus logros; La
Perseverancia.
"Si una persona es perseverante, aunque sea dura de
entendimiento, se hará inteligente; y aunque sea débil se
transformará en fuerte”Leonardo da Vinci
Tal parece que sabiamente Dios nos ha dado un elemento que nos
da la oportunidad a todos. La democratización de los elementos
necesarios para el éxito.
El mismo prototipo del genio moderno Albert Einstein,
reconocía que para lograr la genialidad se requiere tan solo
de 1% de inspiración y del restante 99% de transpiración.
“Nada en el mundo reemplaza a la persistencia. El talento no;
pues nada es más común que fracasados con gran talento. El
genio no; ya que la falta de reconocimiento a la genialidad es
casi proverbial. La educación no; puesto que el mundo está
lleno de personas sobre calificadas. La persistencia y la
determinación parecen siempre prevalecer.”
Calvin Coolidge
Ex-presidente de los Estados Unidos
1872-1933
Realmente, después de mucho buscarle y analizar la situación,
no puedo sino concluir que La Perseverancia, unida con el
Saber Exactamente para que Venimos al Mundo, son las únicas
dos cosas que nos puede hacer irrefrenables.
Luego entonces, más no vale trabajar en estos dos factores.
Debemos hacer acto de introspección, de auto-evaluación.
Detectar que nos interesa, que nos mueve, que nos apasiona
verdaderamente, al mismo tiempo que ir ejercitando y
desarrollando una voluntad inquebrantable.
No alcanzo a encontrar otras razones que no sean la Pasión y
la Perseverancia, para que Edison realizará cerca de 10 mil
pruebas antes de encontrar el material idóneo para el
filamento de la bombilla eléctrica, para que el señor Maxy
Filer presentará 47 exámenes antes de poder ser aceptado en
California como abogado a los 60 años, o para que James Dyson
realizará 5127 prototipos de su primera aspiradora hasta que
funcionara adecuadamente después de cinco años de iniciadas
las pruebas, o que a James Watt le llevó cerca de 40 años,
cientos de miles de libras y varias sociedades rotas, para
perfeccionar su famosa máquina de vapor.
“La perseverancia es una insistencia estable y permanente en
lo que uno ha emprendido con razón, después de haberlo
considerado maduramente”
Santo Tomás de Aquino
¿Ha logrado usted un aceptable conocimiento de su Pasión y ha
desarrollado la virtud de La Perseverancia?, entonces está
listo para utilizar las herramientas básicas que le darán
mejores posibilidades de éxito.
¿Le gustaría conocer los resultados de la Perseverancia y la
Pasión puestas en acción?
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Autor:
Luis Arturo Méndez Alba
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