|
Subconsciente y actitud positiva
En el fondo, en lo más
profundo, vio un murciélago. Y entonces volvió corriendo hacia
su madre gritando: ¡Mami, mami, he visto un ángel!” Así somos.
Imaginamos que el mundo está hecho a nuestra medida, definido
y cerrado. Que somos el principio y el fin, y todo está
contenido en nuestro firmamento, único y estático. De este
modo, habitarlo es más fácil, todo ocurre por alguna razón ya
predeterminada, contra la que poco se puede. La vida es así.
Siempre podemos culpar a otro.
La naturaleza, y nosotros
con ella, no instituye elegidos ni privilegiados. "El origen
de las especies..." de Darwin, una constatación de millones de
años de transformación, dice claramente que no sobreviven los
más fuertes o más inteligentes, los más dotados, sino los que
mejor se adaptan. Esto es crucial. Solo nosotros jugamos
nuestras cartas, para bien y para mal, independientemente de
cuáles sean (y podemos hacer trampas). Podemos culpar a
nuestras vivencias y circunstancias, o destino, o lo que sea,
de cómo “es” nuestra existencia, pero únicamente nosotros
somos responsables de en lo que nos hemos convertido. Y eso es
lo bueno. Porque del mismo modo podemos cambiarlo, si lo
deseamos sinceramente y somos perseverantes en el empeño.
Siempre estamos a tiempo.
Pero claro, si esa
disposición ha sido la que ha forjado nuestro actual estado
¿Cómo la modificamos?, ¿Cómo convertimos una conducta
enfermiza en una actitud positiva?, ¿Cómo conseguir ser altos,
guapos, ricos y de ojos azules? Bueno, eso no, que la
avaricia rompe el saco. A lo que iba, si queremos realmente
mejorar nuestra percepción de la vida, precisamente debemos
cambiar nuestra percepción de la vida. Muy bueno lo mío.
Gracias.
A ver, quiero decir que
primero hemos de aceptar que esa actitud sale de nosotros,
somos nosotros quien la generamos. Desde niños vamos
recibiendo información que almacenamos sin darnos cuenta. Las
madres alimentan y acarician a sus hijos, estableciendo un
fuerte vínculo emocional no consciente. Nadie recuerda cuando
le daban el pecho. Nacemos y después venga vivir, venga vivir,
venga vivir. ¿O no? A lo largo de ese tiempo nos vamos
impregnando de todo cuanto nos acontece, pero la mayor parte
nos queda oculta. No podemos recordar nuestra vida de cabo a
rabo. Sin embargo, nos gustan unos sabores, tenemos aversión a
determinadas cosas, reaccionamos con entusiasmo frente a
algunos sonidos, admiramos a personas con cierto tipo de
patrón cultural, etc. Esto lo hace el subconsciente. En él se
acumulan los recuerdos y las vivencias del pasado,
independientemente de la voluntad.
Nuestro subconsciente no
puede juzgar, ni preguntar, ni valorar, sencillamente es
información que va llenando nuestro disco duro, y que de
manera refleja, lentamente, va conformando nuestras actitudes
mentales, después nuestro comportamiento, y al final nuestro
carácter. Lleva toda una vida haciéndolo. Va creando nuestro
modelo dominante de pensamiento (que bien suena). Esta
respuesta evolutiva nos ha servido para sobrevivir como
especie en un entorno depredatorio. Para poder adquirir
conocimientos sin tenerlos en mente constantemente, y
responder de modo instintivo ante cualquier situación o
peligro. Evolutivamente ha sido un éxito. De no haber
generado estos mecanismos cerebrales, posiblemente ahora no
estaríamos aquí, a punto de acabar con el planeta.
Conseguir introducir en
nuestro subconsciente mensajes positivos que hagan que nuestro
proceder se transforme en armonioso, es el quid de la cuestión
que debemos lidiar. La conducta es lo que se percibe, el modo
como nos comportamos, pero es un reflejo de nuestra actitud
interna, que emana del subconsciente, donde hay que hacer el
trabajo duro de “subir archivos” provechosos. Paralelamente,
en nuestra mente consciente debemos esmerarnos en afrontar la
vida con otros ojos, con actitud positiva, pero el empujón
definitivo nos lo da el subconsciente, él hace que nos lo
creamos. Sale de dentro. Y se puede, palabrita del niño Jesús.
Xavier
http://www.autoayudaysuperacion.com
-
Envíanos tus
artículos -
|
|