EL
EDUCADOR Y SU TRABAJO CON INMIGRANTES
Si mejorar la realidad de la inmigración en España se vincula
a aumentar el grado de integración del conjunto social, para
conseguir este objetivo no es suficiente el trabajo aislado
con las personas inmigrantes, sino que la iniciativa social,
pública y/o privada, tiene un importante papel que cumplir.
El trabajo de «mediación» tiene su ámbito entre las
asociaciones de inmigrantes y el conjunto social, entre otras
asociaciones de solidaridad y las personas inmigrantes, entre
todos ellos y la Administración Pública o las entidades
privadas, y su función es facilitar, potenciar y rentabilizar
recursos de todo tipo: información, comunicación, recursos
técnicos, económicos, etc.
Educador
Servicios en Internet:
Esta tarea sería propia de personas (autóctonas o inmigrantes)
cuyo conocimiento de la realidad, su formación y su capacidad
de trabajo sirva para potenciar la participación en una
sociedad multicultural. Por ello es importante analizar cuál
debe ser su «perfil ideal» fundamentado en tres aspectos:
- Las actitudes que debe mantener.
- La formación de la que debe dotarse.
- La coordinación con otros agentes sociales.
CARACTERÍSTICAS DEL PERFIL DE LOS
EDUCADORES
CON POBLACIÓN INMIGRANTE
Características personales (las actitudes)
Como en cualquier trabajo social, las actitudes de los
educadores con población inmigrante son condicionantes para la
acción que pretenden. Cada una de estas personas tiene un
bagaje individual que contextualiza sus propias expectativas
al trabajar con población inmigrante. Es por eso por lo que
tiene que contar con unas actitudes específicas sin las cuales
no podría desarrollar su trabajo de manera adecuada.
Por ejemplo, sería muy difícil que una persona con una actitud
racista pudiese trabajar en el ámbito al que nos referimos,
pero no menos malo sería una persona que estuviese en el otro
extremo, es decir que presentase una actitud paternalista
hacia los usuarios del servicio.
Por tanto, el educador debería contar con unas actitudes
básicas a la hora de afrontar su trabajo, tales como:
- Sensibilidad ante la diversidad cultural: poseer esta
actitud se traduce en demostrar sensibilidad y respecto ante
las manifestaciones culturales del otro, al menos, en la misma
medida en que lo exigimos de las nuestras. Respeto a la
intimidad étnica, a sus formas de comunicarse, a su derecho al
silencio o a la prudencia para compartir sus experiencias, su
vida, sus aspectos culturales, respeto a las diferentes
percepciones de los espacios y los tiempos, que son factores
fundamentales que caracterizan las culturas y que por tanto
son diversas, etc.
- Talante democrático y tolerante: esta actitud se traduce en
lo siguiente:
- Mantener una actitud abierta hacia el otro.
- Contrastar y cuestionar permanentemente los propios
esquemas.
- Ponerse en el lugar del otro, lo que nos permitirá
reconocer al otro como una persona muy semejante (dinámica).
- Que permita la expresión de la diversidad cultural.
- Capacidad de mantenerse neutral incluso en situaciones en
que sus convicciones personales puedan inclinarle a tomar
partido. Una persona no se convierte en mediador intercultural
sólo por tener una titulación, sino que tiene que suponérsele
a la persona ese talante, esa actitud abierta como un estilo
de vida.
- Controlar la influencia de las expectativas:
- Evitar el efecto «Pigmalión»1
- No confundir la identidad cultural con la uniformidad
interpersonal porque nadie es igual a nadie aunque sea de la
misma etnia, la misma cultura, el mismo país, el mismo pueblo
o la misma familia.
- Considerar que las expectativas previas sobre las
personas condicionan los procesos y que es importante madurar
en esa percepción de lo diverso.
- Trabajar por la autonomía de las personas y no por la
depencia.
- Buscar la máxima simetría en las relaciones
interpersonales.
- Entrar en un proceso de aculturación recíproca, es decir,
estar en disposición de efectuar un cambio personal producto
de la relación con otras personas.
Características profesionales (las aptitudes)
En cuanto a las aptitudes profesionales, el educador debe de
tener conocimientos en técnicas de análisis de la realidad,
planificación de procesos de intervención social y técnicas de
trabajo en grupo.
Para poder volver a tener una idea más completa de las
características con las que tiene que contar un educador con
inmigrantes vamos a fijarnos en unas características generales
como las siguientes:
- Personas de ambos sexos: de forma que el equipo pueda contar
siempre con la perspectiva de género y con los profesionales
adecuados para cada ocasión. Pensemos que pueden darse casos
especiales como un maltrato a una mujer en que ésta se sienta
más cómoda halando con otra mujer, o al contrario, un caso de
intervención entre un conflicto padre e hijo, donde el padre
se sienta más a gusto tratando con un hombre.
- Personas originarias de diversas áreas políticas y
culturales: para favorecer la interculturalidad desde dentro
del equipo de mediadores.
- Personas con distintas disciplinas de procedencia: ya que se
aportan distintas perspectivas sobre el trabajo con
inmigrantes, así se pueden contar con trabajadores sociales,
antropólogos sociales, psicólogos, educadores sociales...
- Personas con distintas experiencias vitales: Educadores de
distintas edades o que ellos mismos hayan vivido la
experiencia de la inmigración.