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2 PARTES
DE LA FLOR
La flor es siempre una rama terminal que consiste en un tallo
modificado: el eje floral o receptáculo. El eje floral lleva
entre uno y cuatro tipos de apéndices especializados u hojas
modificadas, por lo general dispuestos en verticilos en las
flores más evolucionadas y en espiral en las más primitivas.
En una flor típica, el verticilo externo o cáliz está formado
por varios sépalos que protegen el capullo floral antes de que
se abra. El siguiente verticilo del receptáculo floral es la
corola, compuesta de varios pétalos; en muchos casos, lleva
glándulas productoras de néctar para atraer a los
polinizadores (véase Néctar; Polinización). El siguiente
verticilo, el androceo, agrupa varios estambres, que producen
en las anteras el polen necesario para la reproducción; puede
haber dos verticilos de estambres. El verticilo más interior
es el gineceo, formado por varios carpelos, en muchos casos
soldados en un pistilo. Cada carpelo contiene al menos una
placenta en la cual se insertan los óvulos o semillas
inmaduras. Cáliz y corola forman en conjunto el perianto.
Las plantas con flores se dividen en dos grandes clases:
dicotiledóneas y monocotiledóneas. En las primeras, las piezas
florales suelen presentarse en múltiplos de cuatro o cinco; en
las segundas, los números más comunes son los múltiplos de
tres.
3 TIPOS DE FLORES
Casi todas las especies de angiospermas llevan flores que se
apartan de la norma que acaba de describirse. Las flores con
sépalos, pétalos, estambres y carpelos se llaman completas, e
incompletas las que carecen de alguno de estos verticilos.
Algunas flores pueden presentar 2 o más verticilos de sépalos
o de pétalos. Cuando falta el perianto se dice que la flor es
aclamídea o desnuda, como la de los sauces y chopos. Las
flores son unisexuales cuando les falta el androceo o el
gineceo; si sólo lleva pistilos, se dice que la flor es
pistilada o femenina, y estaminada o masculina cuando sólo
lleva estambres. Cuando las flores masculinas o femeninas se
presentan agrupadas todas en un mismo pie de planta, se dice
que la especie de que se trate es monoica, y dioica cuando
cada pie de planta lleva flores de un solo sexo. Las flores
típicas son bisexuales o hermafroditas (con androceo y gineceo
situados en la misma flor).
En muchas flores, los sépalos y los pétalos son de tamaño
uniforme y adoptan una disposición estrellada o con simetría
radial. En cambio, las flores con simetría bilateral tienen
pétalos de formas y tamaños diferentes. Así, los cinco pétalos
de la flor del guisante (chícharo), por ejemplo, comprenden:
uno grande y vistoso llamado estandarte, dos pequeños,
semejantes a alas dispuestos a los lados de la flor, y, entre
ellos, una quilla, estructura de dos pétalos que encierra
pistilos y estambres, soldados a lo largo de los bordes.
La posición relativa de las piezas florales es variable. En
una flor hipógina, los sépalos forman el verticilo inferior,
seguido, en orden ascendente, por pétalos, estambres y
pistilos. En una flor perígina, el cáliz envuelve al gineceo,
y las demás piezas florales se insertan en el borde de aquél.
En algunos casos, el cáliz es el resultado de la fusión de las
porciones basales de otras piezas de la flor, mientras que en
otros consiste en la prolongación hacia arriba del
receptáculo. En una flor epígina, la corola está soldada al
gineceo y las demás piezas florales se encuentran en la parte
superior del ovario; de este tipo es la flor del manzano. En
algunos casos, el cáliz floral soldado al ovario es resultado
de la fusión de las piezas de la flor; en otros, procede del
desarrollo ascendente del receptáculo soldado al ovario.
4 EVOLUCIÓN DE LAS FLORES
Las flores constituidas por numerosas piezas dispuestas en
espiral e insertas de forma independiente en el eje floral son
las más antiguas en la historia evolutiva de las angiospermas.
Las que presentan variaciones sobre este plan son más
evolucionadas. Así, la organización en verticilos, la
reducción y fusión de piezas, la pérdida de partes y la
simetría bilateral revelan cambios, y las flores que presentan
una o varias de estas características son más evolucionadas.
Si presenta una sola, se considera que la flor ha evolucionado
sólo en ese aspecto. Las Ranunculáceas y Magnoliáceas se
cuentan entre las plantas más antiguas de la Tierra en
términos de semejanza con antepasados fósiles; en cambio, las
Escrofulariáceas, las Labiadas, las Compuestas y las
Orquidáceas están entre las más avanzadas, es decir, las que
han evolucionado más tarde.
Las flores compuestas constituyen un caso especial. La flor de
las Compuestas (una margarita, por ejemplo) no es una flor,
sino un conjunto de muchas flores llamado capítulo o
cabezuela. Los pétalos de la margarita no son pétalos
individuales, sino el resultado de la fusión de cinco pétalos,
y forman parte de una pequeña flor completa, con simetría
bilateral, dispuesta en el borde del capítulo y cuya corola se
llama lígula. El centro de la margarita está formado por
flores completas y perfectas con simetría radial, llamadas
flósculos, cada una de las cuales tiene cinco pétalos soldados
que forman un tubo. Véase también Inflorescencia.
5 EL COLOR DE LAS FLORES
Las flores deben su color a dos tipos de pigmentos: pigmentos
liposolubles contenidos en los cromoplastos y pigmentos
hidrosolubles contenidos en las vacuolas de las células
epidérmicas de los pétalos. Casi todos los tonos azules y
púrpuras se deben a pigmentos vacuolares llamados
antocianinas. Éstos cambian de color en función del grado de
acidez o alcalinidad y del tipo exacto de antocianina: si la
solución vacuolar es básica, el color es azul; si es neutra,
vira al púrpura o al violeta; y si es ácida, se convierte en
rojo. Los rojos pueden deberse también a la presencia de
pigmentos cromoplásticos. Los amarillos los dan casi siempre
las flavonas, como en la prímula. El color blanco de los
pétalos se debe a la presencia de diminutas bolsas de aire
entre las células que los forman.
6 FRAGANCIAS FLORALES
La fragancia de las flores tiene su origen en la formación de
pequeñas cantidades de aceites volátiles por alteración de los
aceites esenciales contenidos en los pétalos. Los perfumes
naturales se elaboran con flores como el jacinto, el
heliotropo, la mimosa, el jazmín, la flor de azahar, la rosa y
la violeta. Las fragancias atraen a los polinizadores. Algunas
flores exhalan olores pútridos, también para atraer a
polinizadores, en este caso moscas de la carne u otros
insectos próximos a ellas; estas flores huelen como la carne
en putrefacción y no están agrupadas dentro de una familia o
un orden especiales dentro de las plantas con flor.
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