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Toda absolutidad
se evita con una contrariedad. Para que la existencia
originase cada vez más existencia tenía que haber en la propia
existencia una permanente contrariedad,
la inducida por la nada. Una forma binaria de existir, que
matemáticamente significaría que tienen que existir el cero y
el uno, o el cero y otro cero diferenciador (o la nada
infinita y su contrariedad la nada ínfima); porque con todos
los ceros iguales y todos los unos también iguales, no
existirían las matemáticas binarias, no se podrían producir
ningún resultado matemático binario.
Con la nada sola, sin su
contrariedad la otra nada (la nada hecha existencia), no
existirían las matemáticas de la existencia, no existiría la
existencia, todo sería nada. Por lo tanto, la existencia se
multiplicó, gracias al orden matemático binario: nada ínfima y
su contrariedad la nada infinita, que posibilitaron una
contrariedad binaria transformada en la primera esencia o alma
de la existencia; la cual evolucionó o se multiplicó ordenada binariamente creando más esencias binarias, gracias a la
constante contrariedad sufrida en la nada ínfima provocada por
la nada infinita. Como las ínfimas esencias de la nada no
podían crecer o engrandecerse por sí mismas, necesitaban esa
contrariedad de la nada infinita que les inducía a crecer
binaria ordenadamente, de la única forma que pueden las
matemáticas binarias crecer: conforme a un orden binario, y
así de esa manera, bajo ese orden matemático binario se ha
creado todo lo existente.
Como
la nada infinita no tiene tamaño, ni energía porque es
totalmente nada, su contrariedad tuvo que ser algo
infinitamente ínfimo, tan ínfimo que sería casi la nada. Con
lo cual, esa infinitamente ínfima existencia sería la primera
esencia de la existencia que en forma de contrariedad cero
tendría la posibilidad de multiplicarse empezando por el cero
de su contrariedad como nada hecha existencia y el cero
inalcanzable de la nada absoluta que le produjo esa
contrariedad tratando de evitar la absolutidad. El producto de
todo eso, sería más esencias, más existencia, más resultados
binarios producidos en orden binario.
Esa
primera esencia era inexistencia que sólo existía por ser la
contrariedad de la nada. Esa esencia cero tenía energía cero
que unida a la inducción de la energía cero de la nada
infinita, cumplían con las matemáticas binarias de la
existencia. Es decir, el cero de la contrariedad de la nada,
de esa esencia, y el contraste del cero de la nada infinita,
eran dos sin energías distintas, eran dos oposiciones
diferentes, que muy bien se podrían identificar como si fuesen
por ejemplo: la esencia el cero y la nada infinita el uno, o
viceversa. De esa forma, se originaron las matemáticas
binarias de la existencia; de esa forma, la primera esencia se
multiplicó binariamente produciendo con su orden o escalón
matemático un sin fin de esencias binarias; lo cual permitió
que cada esencia se multiplicase también, sin que ninguna
esencia fuese idéntica aunque tuviesen el mismo resultado
exacto, ya que cada esencia por ocupar un lugar
distinto tiene distinta identidad jerárquica. De esa manera se
originaron las matemáticas de la existencia, las cuales
siguiendo el orden matemático binario han conseguido formar un
orden o mundo matemático, al que todo lo existente pertenece.
Una
esencia binaria no es nada, no representa nada, es nula o cero
energía, pero infinidades de esencias o números binarios
representan una energía, una existencia; la cual, multiplicada
por infinidades de infinitas infinidades de esencias es el
resultado de todo un Universo. De
manera matemática se construyó el Mundo, en el que con orden
matemático se sigue ordenando y construyendo, en el que los
números binarios cero y uno, es como si fuesen los
representados por la minúscula "nada" ínfima y la mayúscula
"NADA" infinita, que de manera inevitable se tienen que
componer con orden para así poder crear permanentemente cada
vez más existencia de forma binaria. Teniendo en cuenta, que
debido a esa contrariedad dual o repulsión dual de la nada
infinita contra la nada ínfima (esencia de la existencia) la
existencia atrae a la existencia y la nada atrae a la nada, lo
cual justifica aún más el que lo existente sea un orden
matemático binario.
2. EL CENTRO DEL
MUNDO
Por
no haber nada absoluto todo tiene que tener su contrariedad;
por eso necesariamente la nada tuvo que tener su contrariedad,
pero no sólo una, sino varias contrariedades ya que la nada
podría disponer de varias absolutidades. Todas esas
contrariedades de la nada se debieron acumular
en una sola contrariedad, ya que estamos hablando de la
contrariedad de la nada, que es la esencia de la existencia,
la cual es un sólo cúmulo de contrariedades que ha
evolucionado en todo un Mundo de existencia conforme a ese
cúmulo de contrariedades.
¿Cuáles serían las contrariedades de la nada?: es posible que
me deje alguna, la primera podría ser la centralización como
contrariedad de la descentralización o infinitud de la nada,
por no poseer la nada ningún centro; la segunda sería la
finitud, por no poseer la nada dimensiones o por ser la nada
infinita; la tercera sería la material (existencia), por no
poseer la nada materia o existencia; la cuarta sería el
dinamismo, por poseer la nada una plena quietud; la quinta
sería la búsqueda sin fin de la perfección, por ser la propia
nada perfecta; la sexta sería la tendencia a la evolución sin
fin conforme al orden impuesto por la nada, por ser la nada un
pleno orden como nada y la séptima sería la energética, por no
poseer la nada energía o por ser pura energía esa
contrariedad, energía inducida por la propia contrariedad de
la nada, con lo cual se creó una repulsión contra la nada que
hizo posible que la existencia atraiga a la existencia y que
la nada atraiga a la nada.
Esas
absolutidades de la nada: infinitud, descentralización,
inexistencia, quietud, perfección, orden y sin energía;
imposibilitaban a la propia nada a ser la nada y la obligaban
a estar inducida, a poseer una serie de contrariedades que
evitasen esas absolutidades. Gracias a eso, irremediablemente,
surgiría en cualquier punto ínfimo de la nada esas
contrariedades acumuladas en una sola contrariedad; acumuladas
en un sólo punto, que sería el punto central de la infinitud
de la nada, el punto central de la existencia o el punto
central del Mundo y de todo lo existente (por eso no pueden
existir más Mundos, porque no pueden existir más de un centro
del Mundo).
Esa
contrariedad o punto central de la nada, había permitido a la
existencia la posibilidad de existir y de poder alcanzar la
infinitud de la nada; lo cual equivaldría a que la existencia
pudiese respirar, a que no estuviese encerrada en una finitud,
a que fuese siempre abierta, a que no tuviese fin, a que fuese
eterna y a que pudiese evolucionar sin cesar, conforme al
orden inducido por la nada, tratando de ser siempre
existencia; tratando de buscar la perfección de la nada, cosa
que la existencia nunca logrará definitivamente ya que la
perfección es una infinitud de la nada, una absolutidad, una
imposibilidad; pero la existencia necesitará siempre buscar
esa perfección, para poder ser siempre existencia imperfecta
perfeccionándose continuamente.
Ese
punto central se había convertido en un cúmulo compacto
energético, que acumulaba todas esas energías concentradas de
las propias contrariedades de la nada. Todas esas
contrariedades de la nada: finitud, tendencia a la búsqueda
sin fin de la perfección de la nada, dinamismo, energía,
centralización (punto o formación esférica central del Mundo,
con la posibilidad de que la evolución de la existencia
adoptase también esa centralización y ese origen esférico) y
evolución conforme al orden inducido por la nada. De esa
forma, esa ínfima contrariedad de la nada comenzó a dotarse de
vida como existencia, ya poseía las energías suficientes en
contra de la nada; ya poseía el dinamismo energético
suficiente; ya poseía la finitud energética necesaria; ya
poseía la tendencia energética suficiente que le inducía a
buscar sin fin la perfección y la infinitud de la nada, lo
cual también le inducía a evolucionar, a multiplicarse, a
seguir un camino, un orden. De esa manera, esa contrariedad se
convirtió en la esencia de la existencia, que partiendo del
punto más central de la nada se convertiría en el origen
central de la existencia, que de forma ínfima, dinámica,
esférica, imperfecta, energética y ordenada evolucionaría de
la única forma posible de evolucionar, multiplicándose
indefinidamente inducida por el camino u orden impuesto por la
nada.
3. ALGUNAS LEYES
DE LA NADA
Primera ley de la nada: La imposibilidad de que pueda existir
algo absoluto, induce a que todo tenga su contrariedad. Al
tener todo su contrariedad no puede existir nada absoluto. Con
lo cual, ni la nada puede ser absoluta ni la existencia
tampoco, siendo ambas, contrariedades entre sí. Por lo tanto,
la nada y la existencia existieron siempre como contrariedad
la una de la otra. Por eso mismo, la nada no puede ser
absolutamente nada ni la existencia puede ser absolutamente
existencia.
Segunda ley de la nada: Todas las contrariedades esenciales
sufren exactas contrariedades, debido a que han evolucionado
de las mismas exactas contrariedades nada-existencia.
Tercera ley de la nada: Al ser la contrariedad una acción
dual, todo lo existente tiende a ser un orden dual de
contrariedades.
Cuarta ley de la nada: Al poseer la nada una contrariedad
repulsiva contra la existencia, induce
a que la existencia atraiga a la existencia y a que la nada
atraiga a la nada.
Quinta ley de la nada: La nada al no existir, al ser
inexistencia, es subjetiva; con lo cual, inevitablemente, la
nada de su propia inexistencia tuvo que tener como
contrariedad algo inexistente, algo subjetivo; algo tan
infinitamente pequeño que era casi la nada pero que era
inexistencia hecha existencia. El resto del Mundo no existía,
porque era todo la misma nada subjetiva, la cual se
concentraba toda como contrariedad en esa primera infinita
ínfima existencia subjetiva.
Sexta ley de la nada: Ahí estaba el gran poder de la
inexistencia en ser existencia, no en esa primera infinita
ínfima existencia subjetiva que era casi la nada; sino en la
unión de infinidades de esas ínfimas existencias, las cuales
todas juntas posibilitaron que la existencia fuese algo real.
Esas constantes duplicaciones o multiplicaciones de esas
ínfimas existencias que posibilitaron la infinitud de infinidades
de esas ínfimas existencia; al tener la posibilidad de
atraerse entre sí, construyeron todo un gran Mundo que todavía
sigue engrandeciéndose sin cesar.
Esa
primera infinita ínfima existencia subjetiva, que era más nada
que existencia, por sí sola no era nada. Sin embargo, la unión
de infinitas infinidades de esas esencias podían hacer que la
existencia pareciese una existencia real y pudiese hacer
realidad la materia, la energía incluso la vida. Esa unión de
esencias de la existencia posibilitaron, no sólo que la
existencia fuese cada
vez más abundante, sino que las propias energías de todas las
contrariedades acumuladas se multiplicasen indefinidamente, y
que todo lo que atañe a la existencia se multiplicase también
conforme a lo que es la existencia en sí y a sus límites
expansivos.
Esa
es la grandeza de la existencia, la posibilidad de que de una
simple inexistencia con el poder de duplicarse continuamente
de manera casi instantánea se duplicasen infinidades de
duplicaciones en múltiples infinidades de duplicaciones, hasta
componer una cada vez más creciente existencia.
Séptima ley de la nada: La nada y su contrariedad la
existencia, han existido siempre, porque dónde no existe el
tiempo no se puede determinar cuándo existió algo.
No
pudo existir la nada sin la existencia, porque la existencia
es la nada hecha existencia y la nada sin la existencia no es
nada. Gracias a la oposición que le impone la existencia a la
nada y viceversa, la nada y la existencia son inseparables, y
lo serán siempre por mucho que se repelan, ya que la
existencia está rodeada de la nada y la nada rodea a la
existencia, y por eso, no pueden huir una de otra.
Decir: "siempre" existió la nada o decir: "nunca" existió la
nada, es decir lo mismo, porque la nada no existe. Lo que
existe es la contrariedad de la nada que es la misma
contrariedad que la de la existencia pero en sentido
contrario. Decir: "siempre" existió la existencia o decir
"nunca" existió la existencia, es decir lo mismo, porque la
existencia no existe. Lo que existe es la contrariedad de la
existencia contra la nada, que hace que la existencia exista.
4. LA EXISTENCIA
Y LA NADA SON SUBJETIVAS
Ahí
estuvo siempre esa primera subjetividad o esencia subjetiva de
la existencia, hasta que encontró el medio inevitable de
evolucionar, de crear cada vez más existencia subjetiva, de la
única forma posible de crear existencia de la misma
existencia, duplicándose en sí misma y permitiendo que cada
duplicación a su vez se duplicase también a sí misma. De esa
manera, casi instantánea,
sin cesar, comenzó a crearse todo lo existente, comenzó la
saturación de esencias subjetivas de la existencia.
5. LA EXISTENCIA
EXISTIÓ SIEMPRE
Al
no existir el tiempo porque en la nada no podía existir el
tiempo, ni nada que fuese propiedad de la existencia, existió
ese "siempre" subjetivo, esa ínfima contrariedad subjetiva,
que como esencia de la existencia subjetiva que era,
inevitablemente evolucionaría creando cada vez más existencia
subjetiva, de la única forma posible de crear existencia,
multiplicándose o duplicándose en sí misma indefinidamente.
6. PROCESO DE LA
EXISTENCIA
La
existencia es una subjetividad hecha existencia, que
evoluciona sin cesar como subjetividad gracias a la constante
contrariedad subjetiva que le impone la nada, la cual también
sufre la contrariedad de la existencia. De esa manera parece
que la existencia exista, aunque realmente no existe porque es
existencia subjetiva, la cual necesita moverse, transformarse
o evolucionar continuamente para parecer que es existencia,
para parecer que existe. Si todo lo existente se parase un
instante, todo lo existente se diluiría en la nada en menos de
un instante.
7. LA EXISTENCIA
NO PUDO SURGIR DE LA NADA
La
existencia no pudo surgir de la nada por creación espontánea,
o por fluctuación, según algunas teorías, ni siquiera pudo
surgir; porque la nada no puede actuar como la existencia; el
surgir, el crearse espontáneamente o el crearse mediante
fluctuaciones son propio de la existencia, esas posibilidades
no las puede tener la nada. La nada, que por eso es nada,
carece de tiempo, de transformación, de evolución y de todo lo
que le corresponde a la existencia. Por eso, la existencia no
pudo surgir, originarse, crearse, etc. de la nada, ya que esas
propiedades forman parte de la existencia, no de la nada. Por
consiguiente, la existencia debió de existir siempre
subjetivamente como contrariedad subjetiva de la nada.
La
existencia siempre estuvo ahí, ínfimamente en la nada ¿dónde
va a estar sino? Era una existencia tan ínfimamente pequeña
que era más nada que existencia, porque realmente era una
tendencia o contrariedad inevitable de la nada.
8. ¿QUÉ ES LA
EXISTENCIA?
Es
la contrariedad subjetiva de la nada; es la nada hecha
existencia; es la nada en movimiento; es la inadaptación de la
nada; es la imperfección de la nada; es la impureza de la
nada; es el desorden de la nada; es la injusticia de la nada;
etc. Y eso es así, porque la propia contrariedad de la nada
induce a la existencia a necesitar alcanzar todas esas
absolutidades, las cuales las posee la propia nada pero no de
forma completamente absoluta.
Como
esa primera ínfima subjetividad o esencia de la existencia no
podía crecer, inevitablemente tendría que duplicarse o
dividirse en dos, y sus divisiones como esencias exactas que
eran también se tendrían que multiplicar en más esencias de la
existencia, y así sucesivamente multiplicándose constantemente
conseguirían saturar todo de cada vez más existencia.
9. ¿QUÉ ES LA
NADA?
La
nada sin llegar a la plena absolutidad es subjetiva, por eso
la nada es: perfecta, adaptada, pura, ordenada, invisible,
transparente, indetectable y justa.
La
nada representa al cero, y la existencia representa al uno,
formando ambas una contrariedad, una dualidad binaria cero-uno
o nada-existencia. La nada es insonora, inodora, invisible,
insensible, indetectable, transparente, intangible, incolora e
insípida. La nada está en todas partes, en la existencia y en
la inexistencia (nada hecha existencia). La nada es el
alimento que permite crecer a la existencia.
10. ESPACIOS
OSCUROS
Los
espacios oscuros del Universo originados por la propia
expansión son espacios de nada, los cuales son oscuros no
porque la nada sea oscura, sino porque la existencia que
mantiene como contrariedad a la nada, es oscura. La nada es
transparente e invisible, y ocupa esos lugares como espacio
oscuro porque la propia expansión los creó así al expandirse y
porque la propia existencia necesita permanentemente tener la
contrariedad de la nada para poder existir. Realmente, esos
espacios oscuros no están completamente llenos de nada, dentro
de sus espacios vacíos podrían existir enormes zonas
enturbiadas con mezcla de existencia, no me extrañaría nada
que esas zonas estén repletas de cuerdas y de supercuerdas,
las cuales podrían estar formadas debido al rastro de
existencia subatómica dejado por la propia expansión; y es que
la expansión se expande en línea recta, lo cual obliga a que
inevitablemente deje largos rastros o tendencias expansivas de
existencia o de inexistencia a lo largo de la expansión.
En
esos enormes espacios oscuros llenos de nada actúan unas
fuerzas extraordinarias de repulsión contra las grandes
cantidades de acumulaciones de existencia que se encuentran
dispersas en el Universo, eso hace que esas agrupaciones de
existencia que se atraen constantemente entre sí, también sean
presionadas por la propia nada que la rodea; y así de esa
manera, esas enormes concentraciones de existencia cada vez
más presionadas, se podrían transformar en una enorme
acumulación de calor llamada estrella, así se originó nuestro
Sol.
11. RAZONAMIENTO
LÓGICO
La
nada no puede ser infinita; no por ser infinito se tiene que
ser absoluto, muy al contrario, lo infinito es una no
absolutidad infinita, con lo cual también tiene que tener su
contrariedad infinita. Se podría decir que la expansión es
infinita porque no se ha terminado de expandir y no se sabe
cuándo se terminará de expandir. Podría ser que la expansión
fuese infinita pero no por sí misma. Podría ser que antes de
que se terminase de expandir la expansión, pudiese ser
expandida aún más, por otra posible
expansión mucho mayor. Por lo tanto, la infinitud no ofrece
una verdad real, sino un algo irreal, una imposibilidad, una
no absolutidad, por eso mismo la nada no podría
ser absolutamente infinita.
La
nada tampoco podría ser finita porque entonces es como si
existiese, y realmente la nada no existe. Por consiguiente, si
todo, absolutamente todo, fuese la nada, ésta no podría ser ni
absoluta ni absolutamente infinita ni absolutamente finita.
Por consiguiente, eso demostraría que todo no pudo ser absolutamente
la nada, tenía que existir irremediablemente la existencia.
La
existencia tampoco podría haber sido ni absoluta ni
absolutamente infinita ni absolutamente finita, porque lo
absoluto y lo infinito son imposibilidades y lo finito no
puede ser absoluto. Por esos motivos, la existencia tuvo que
existir siempre y también su contrariedad: la nada.
Sólo
podrían existir tres posibilidades: que todo fuese
absolutamente la nada, que todo fuese absolutamente existencia
o que todo fuese la existencia y su contrariedad la nada. Al
ser las dos primeras opciones imposibilidades, no hay duda de
que la existencia existe gracias a que también existe su
contrariedad la nada.
Lo
imposible no es que exista la nada, lo imposible sería que no
existiese absolutamente nada, ni siquiera la existencia, la
prueba de que existe algo la tenemos en que existimos
nosotros. Imposible sería que existiese la existencia sin la
nada, o la nada sin la existencia, ambas contrariedades se
necesitan para poder formar una composición, una cantidad, una
existencia, lo mismo que los ceros y los unos se necesitan
para poder contabilizar con exactitud. Realmente, la nada no
existe, pero es como si existiese, pues la existencia, gracias
a su contrariedad repulsiva contra la nada, hace que la nada
actúe como si fuese real, ya que la existencia necesita la
contrariedad de la nada para poder ser existencia.
12. DIOS ES LA
PROPIA NADA
No
creáis que porque todo lo existente sea una mezcla de nada
hecha existencia, y eso demuestre que no existe Dios, se deba
vivir en un mundo material en el que cada cual puede hacer
todo el daño que le plazca sin que pueda ser castigado. Muy al
contrario, existe algo que está en todas partes y es como si
todo lo supiera, ese algo es la nada. Puesto que la existencia
existe gracias a la inducción que le induce la nada y a que
todo tiene que intentar ser la nada para poder ser existencia,
es como si la nada fuese un Dios muy poderoso que induce a
todo, porque sin la nada no existiría nada. Todo se rige
conforme a lo que es la nada, por eso la nada induce a todo a
seguir el orden y la justicia de la propia nada.
Teniendo en cuenta, que la nada existe porque la contrariedad
de la existencia le induce contrariedad y que la existencia
existe por lo mismo, porque necesita la contrariedad de la
nada. La justicia de la nada induce a que la existencia trate
de ser lo que la propia nada es, lo cual quiere decir que la
nada induce a que la existencia sea: pura, justa, adaptada,
perfecta y ordenada (realmente la nada es así, sin llegar a la
absolutidad; la nada es pura porque es completamente nada,
justa porque su equilibrio como nada es completamente justo,
adaptada porque es una completa adaptación de la nada,
perfecta porque la nada es la perfección como nada y ordenada
porque es un compacto orden como nada). Con lo cual, la nada
induce a que todo lo existente trate de ser como es su propia
inexistencia: pura, justa, adaptada, perfecta y ordenada. La
nada induce a que todo lo existente siga el orden de la
búsqueda sin fin de la pureza, de la justicia, de la
perfección, de la adaptación y del orden, cosa que la
existencia tratará de conseguir inevitablemente, sin lograr
nunca conseguirlo, transformándose o evolucionando
permanentemente para tratar de conseguirlo. La existencia
nunca logrará poder conseguir plenamente esa meta, porque esas
posibilidades son inalcanzables ya que son absolutidades, son
subjetividades por lo tanto son imposibilidades.
De
esta manera, nada ni nadie se escapa a la justicia de la nada.
No es que la justicia de la nada sea una justicia creada
expresamente por la nada o por la existencia para que todo
actúe conforme a esa justicia; es que no tiene más remedio la
existencia, como contrariedad de la nada que es, que
evolucionar conforme a las inducciones de la propia nada. Con
lo cual se crea una inducción a evolucionar sin fin hacia la
plena justicia de la nada, la cual es la más adecuada y justa
que hay, porque no hay otra.
13. LA ETERNIDAD
DE LAS ALMAS
Todo
evoluciona conforme a un orden y una justicia impuesta por la
nada. A medida que va evolucionando y creciendo el Mundo, van
naciendo nuevas almas o esencias de la existencia, las cuales,
seguirán un proceso evolutivo adecuado, cada alma encajará
jerárquicamente en el lugar que evolutivamente le corresponda.
Unas almas nacerán como energía, otras como materia y otras
como vida, según su evolución. De manera, que sería lógico
pensar, que la persona que se comporte lo más humanamente
posible tendrá inductivamente más posibilidades de que cuando
fallezca, su alma más humana que otras, sea inducida a nacer
en el lugar más humano posible; sin embargo, la persona que se
comporte menos humanamente o más animalmente su estado
evolutivo le podría obligar a nacer en los lugares menos
humanos, quizás nacería siendo alguna especie de animal más
cercano a la evolución humana. Como las almas o esencias de la
existencia son subjetivas, por lo tanto indestructibles, y
todas las almas siguen un orden adecuado para poder constituir
la existencia, no sería extraño pensar que las almas sean
eternas y que cuando mueren evolutivamente, en el caso de ser
el alma de una vida, de manera evolutiva volverán a ocupar su
lugar correspondiente evolutivo al volver a nacer
evolutivamente en el lugar evolutivo que le corresponda,
puesto que las almas al ser esencias subjetivas de la
existencia pueden aparecer instantáneamente en cualquier otro
lugar de la existencia, ya que al ser esencias de la nada
hecha existencia, la propia existencia no las podría retener.
14. ALMA O
ESENCIA DE LA EXISTENCIA
Cualquier ínfima existencia o alma necesita concentrar la
máxima existencia posible dentro de su mínima finitud posible,
ya que no puede crecer, en dónde no existe ni lo pequeño, ni
lo grande ni la posibilidad de crecer (nada crece o se
engrandece por sí mismo, todo lo que crece o se engrandece es
debido al aumento de esencias agrupadas y ordenadas
jerárquicamente). Cualquier ínfima existencia necesita
sentirse cada vez más existencia, con lo cual precisa cada vez
mayor contrariedad de la nada. Es decir, que la propia
existencia se carga de cada vez mayor contrariedad (energía o
existencia), y con ello conseguirá la máxima existencia
concentrada posible, y la máxima contrariedad posible contra
la nada.
Así
de esa manera, esas ínfimas existencia se constituirán en
almas, en esencias
de la existencia, en verdaderas existencias concentradas de
energía, sin ser realmente existencia, sino la nada hecha
existencia. Esas almas o existencias cada vez más compactas,
serían indestructibles,
pues no hay nada que pueda destruir a la nada hecha
existencia, ni existe energía que pueda destruir a la energía
concentrada en la mayor infinitud posible. El primer alma, el
cual existió siempre, se constituyó en una ínfima existencia
compacta e indestructible; en la primera identidad propia, en
el comienzo del tiempo, en el primer dinamismo y en el primer
inicio de la evolución de la existencia.
15. DIVISIÓN DE
LAS ALMAS
Al
comprimirse cada vez más esas ínfimas existencias acabarían
por partirse o dividirse en dos. De sus mismas almas surgieron
otras almas, nació la duplicación de almas. Todas las almas
sufrirían el mismo proceso: al comprimirse de nuevo se
dividirían o se duplicarían, en más almas. De esa manera
inevitable, se saturaría continuamente todo de almas o de
ínfimas existencia, las cuales tenían la propiedad de atraerse
entre sí, porque la existencia se atrae, al igual que la nada
atrae a la nada, gracias a que la nada repele a la existencia.
Al duplicarse o multiplicarse continuamente, sin fin, todo de
almas o de existencia, cada vez más se formaría un Universo
cada vez más voluminoso.
Esas
almas que son las esencias de la existencia, jerárquica y
ordenadamente algunas se constituirían en energías, otras en
materias y otras en vidas. Cada alma disponía de su identidad
propia, su evolución, su tiempo, su dinamismo y de su lugar
propio, aunque no estuviesen nunca en el mismo lugar. Todo eso
era lo que les hacía a cada alma ser única y componer
inductiva jerárquica junto a las demás almas todo el orden de
la existencia del Universo.
16. EL BIG BAMG
Esa
repulsión de la nada contra la existencia, le sirvió a la
propia existencia para existir contraída, para estar dentro
envuelta exteriormente por la nada; y a la nada le sirvió para
estar fuera; y a la vez les sirvieron a la nada y a la
existencia para que existiese entre las dos una contrariedad
que les permitiese existir permanentemente de esa forma. Así,
de esa manera, toda la existencia que estaba dentro,
permanecería exteriormente separada por toda la nada que
estaba fuera.
Una
enorme acumulación de existencia cada vez más comprimida por
la repulsión de la nada, quizás fuese lo que provocase la
explosión que originó la expansión universal. Tal vez, cuando
termine de expandirse la expansión, o mucho antes, esa
existencia repelida permanentemente por la nada, vuelva a
concentrarse de nuevo en algún otro punto dónde deje de
expandirse, o en un punto anterior al termino expansivo, para
volver a comprimirse de nuevo y volver a provocar otra nueva
explosión que muy posiblemente origine otra nueva expansión; y
así, una y otra vez, indefinidamente.
17. SÓLO EXISTE
UN UNIVERSO
Me
di cuenta, de que al existir esa ínfima subjetividad de la
existencia, porque así lo obligaba la imposibilidad de que la
nada fuese subjetivamente absoluta; sólo podía existir una
única existencia que formase un único Universo, puesto que no
se podrían crear más Universos en otros lugares de la nada,
debido que la nada al tener ya su contrariedad en forma de
existencia, la propia nada no era plenamente absoluta; con lo
cual concluía con esto la posibilidad de que existiesen más
Universos, por la imposibilidad de que la nada se dividiese en
dos o en más nadas no absolutas. Puesto que sólo puede haber
una nada no absoluta y no varias.
Y es
que si la nada no existe, sería imposible que existiesen dos o
más nadas separadoras de Universos; tampoco podría existir una
única nada separando dos o más Universos, sería ilógico. La
nada, sólo puede separarse de la existencia, si la propia nada
se ha transformado en una contrariedad de esa existencia; pero
no creo que la nada como contrariedad pueda separar dos o más
Mundos, ya que esa
nada necesitaría una contrariedad infinitamente potente, capaz
de retener las enormes fuerzas de atracción que se inducen los
Mundos entre sí, dado sus enormes tamaños.
Sólo
existe una nada, la que limita a la existencia. Por
consiguiente, la existencia dispone alrededor suyo de un
supuesto espacio infinito de la nada. No pueden existir
enormes espacios de la nada separando a otro u otros
Universos, porque lo impide la ley de las absolutidades.
La
propia nada al ser nada, no puede estar separada por cúmulos
de nadas que separen a un Mundo de otro, porque la nada no
existe, y por eso mismo no puede separar nada. La nada sólo
existe como contrariedad de la existencia, y para que exista
esa contrariedad que hace que la nada tenga esa energía, la
nada tiene que estar en las zonas influidas por la propia
contrariedad de la existencia contra la nada. Con lo cual, no
pueden existir dos o más Mundos distintos separados por la
nada, ya que al no existir nada entre esos Mundos no podrían
estar separados por nada.
18. LAS
MATEMÁTICAS DE LA NADA
Con
la contrariedad dual: nada-existencia, todo lo existente está
inducido a evolucionar matemáticamente siguiendo un orden dual
o binario, mezclándose binaria o dualmente con orden la nada y
la existencia, para multiplicar de existencia la propia
existencia.
La
nada y la existencia han existido "siempre", aunque decir
"siempre" parezca ser una imposibilidad, no lo es, porque ese
"siempre" comenzó a existir cuando existió el tiempo, el cual
comenzó a existir cuando empezó a existir la existencia,
antes, si es que hubo un antes, no existía el tiempo, por lo
tanto, no existía el término "siempre".
19. LA REPULSIÓN
DE LA NADA
La
nada permaneció siempre unida a la existencia, a la que
también rodeaba, porque la nada no podía huir a ninguna parte
ya que todo lo externo es totalmente nada. Por eso, la
existencia permanentemente sufría una contrariedad o repulsión
de la nada, que obligaría a la propia existencia a
concentrarse cada vez más, hasta llegar al punto límite de
presión que sería lo que provocaría una explosión que
originaría una expansión.
Gracias a esa nada que existe porque existe la existencia,
existe una repulsión, una contrariedad de la nada contra la
existencia que hace posible que exista la existencia y la
propia nada; y que
también hacen posible que la propia existencia y la nada
puedan seguir existiendo eternamente.
El
Universo estaría separado por la nada, la cual, lógicamente
debería rodear al Universo, sea expansivo o no lo sea, porque
lo que existe debe de estar siempre dentro, unido, condensado,
ordenado como existencia que es, y lo que no existe debe de
estar siempre fuera, sujetando con su contrariedad a la
existencia. De esa manera, se mantuvo siempre esa
contrariedad, ese equilibrio, entre la nada y la existencia.
20. LA UNIÓN DE
LA NADA CON LA EXISTENCIA
La
nada y la existencia existieron siempre. De ésta forma se
evitaba la absolutidad de la nada y la de la propia
existencia, porque no podía existir nada absoluto, lo mismo
que no puede existir nada perfecto, plenamente
justo o completamente adaptado porque son absolutidades, son
imposibilidades. Entonces, se podría decir que la existencia
existió siempre para evitar la absolutidad de la nada y al
mismo tiempo existió siempre la nada para evitar la
absolutidad de la existencia. No tenía más remedio la nada que
ser una contrariedad de la existencia para poder existir la
propia nada y la propia existencia.
No
es posible que no existiese nada de nada en ninguna parte, ya
que eso era una absolutidad, una imposibilidad. Por eso, era
inevitable que la nada existiese siempre y que eso obligase a
que la existencia también existiese siempre. Además en la
nada, es en el único sitio posible en donde la existencia
puede moverse, expandirse, crecer y existir.
21.
LA JUSTICIA DE LA NADA
Esa
primera ínfima contradicción llamada existencia, sufriría
permanentemente la inducción de la nada. Gracias a la nada,
esa contrariedad o ínfima existencia se multiplicaría
constantemente inducida a tratar de alcanzar lo inalcanzable,
las aparentes cualidades de la nada: pureza, absolutidad,
adaptación, justicia y perfección. Esa constante búsqueda
conduciría a la propia existencia a tratar de dejar de ser
impura, no absoluta, inadaptada, injusta e imperfecta. Gracias
a las inducciones de la propia nada, esa ínfima contrariedad
de la existencia comenzó a evolucionar tratando de adaptarse a
ser, sin conseguirlo, todo lo que es la propia nada.
Esa
primera ínfima contrariedad, la cual no tenía tamaño puesto
que era la finitud más pequeña posible de la existencia, por
eso, como alma que era no disponía de dimensiones, ni de
tiempo, ni de todo lo que hace que la existencia exista. Esa
esencia, inducida constantemente a adoptar lo que la nada le
inducía a ser, inevitablemente, comenzó a duplicarse, o a
dividirse en dos o más partes iguales, una y otra vez,
eternamente. Y sus duplicaciones o divisiones harían lo mismo,
se duplicarían o dividirían indefinidamente. Porque en la
duplicación o división, estaba el orden, la necesidad de la
existencia de tratar de llegar a ser la
propia nada. La duplicación o la división de la esencia o
alma, era la búsqueda sin fin de la pureza, de la perfección;
la búsqueda sin fin de la plena adaptación, de la absolutidad
y de la justicia.
Esa
búsqueda sin fin, es lo que inducía a todas esas ínfimas
contrariedades a seguir duplicándose o dividiéndose
eternamente, a seguir buscando sin fin la justicia de la
nada.
¿Y
en qué otra cosa podían duplicarse esas ínfimas
contrariedades, sino en otras ínfimas contrariedades de la
propia nada? que por ser ínfimas contrariedades de la nada
adquirirían las mismas exactas similitudes que sus semejantes
ínfimas contrariedades. Se duplicarían lógicamente en
duplicaciones idénticas que sólo se podían diferenciar en que
cada una ocupaba un lugar distinto; por eso, tenían cada una
su identidad propia.
Por
consiguiente, la evolución que experimenta la humanidad y todo
lo existente, es un perseguir eternamente lo que nunca se
conseguirá: la absolutidad, la pureza, la adaptación, la
justicia y la perfección de la nada, es un imitar sin fin a la
nada, la cual no es absolutamente pura, absoluta, adaptada,
justa y perfecta.
Gracias a esas aparentes cualidades que posee la nada y que
intentará transmitir a todo lo existente por medio de las
duplicaciones o divisiones de las ínfimas contrariedades, todo
existe y evoluciona ordenadamente conforme a ese fin. Gracias
a esa justicia de la nada que induce a que todo lo existente
esté inducido a perseguir eternamente esas aparentes
cualidades de la nada que nunca se logrará conseguir, se
evolucionará eternamente por el camino de la justicia. Todo
esto, demostraría que la propia nada nos guía por el camino
más justo posible, el camino de la justicia de la nada.
22. LA
EXISTENCIA ES INEVITABLE QUE EXISTA
La
existencia sólo pudo producirse de tres maneras posibles: por
casualidad, por obra divina o porque era inevitable que
existiese. La existencia no se pudo producir por algo casual,
porque sin la existencia no existiría nada; por lo tanto, no
podían existir las casualidades en donde no existía nada.
No
parece lógico que todo lo existente se produjese por obra
divina, porque Dios tendría que ser un Dios absolutamente
milagroso, tendría que crear milagrosamente la existencia, su
evolución, etc., y eso sería absolutamente divino. Y aunque
fuese una obra milagrosa y divina no podría ser absoluta, lo
cual quiere decir que Dios no podría crearlo absolutamente
todo porque no podría ser un Dios absoluto.
Lo
más lógico, es que Dios no exista, y que en su lugar exista
algo que reparta justicia como si fuese un Dios verdadero. Y
ese algo, que mejor que sea la justicia de la nada, pues no
hay nada más justo que la justicia de la nada. Es la justicia
que todo lo existente está inducido a buscar por medio de la
evolución de la existencia.
Lo
más lógico, es que la existencia existiese siempre porque era
inevitable que existiese siempre, tan inevitable, que existió
siempre como una ínfima contrariedad subjetiva de la nada,
hasta que encontró el medio de crecer multiplicándose a través
de las duplicaciones de sí misma. ¿De qué otra manera más
lógica podía crecer la existencia, si estaba constantemente
comprimida por su propia contrariedad contra la nada?
23. ¿CÓMO SE
CREA EXISTENCIA?
Esa
primera ínfima existencia o contrariedad de la nada no tenía
escapatoria posible dentro de la nada, tenía que existir
eternamente como esencia energética, como alma de la
existencia, aunque no fuese algo verdaderamente existente. Era
una ínfima contrariedad de la nada que estaba constantemente
comprimida y repelida dentro de su pequeñez subjetiva más
pequeña posible. A pesar de la permanente presión a la que
estaba sometida esa ínfima contrariedad, nunca podría
empequeñecerse o comprimirse mínimamente más allá del límite
subjetivo, puesto que la pequeñez o la infinitud no podían
existir en donde no existía nada.
Esa
primera ínfima existencia, era una esencia que no era
existencia, sólo era una ínfima contrariedad que había
adquirido energía pero que no tenía existencia. Así se
mantenía, indestructible eternamente, inducida sin fin dentro
de la nada.
De
esa manera de mantenerse siempre igual, aunque no existiese el
tiempo, esa ínfima contrariedad adquirió una transformación o
evolución equivalente también al nacimiento del tiempo,
adquirió una presencia, una identidad propia, un yo, un alma.
Asimismo, también adquirió una energía (la repulsiva y la de
la contrariedad de la nada). Adquirió un espacio. Adquirió un
lugar, aunque ese lugar no fuese nunca un lugar fijo y quieto.
Adquirió un dinamismo. Fue adquiriendo una finitud inexistente
que le ofrecía una forma de existir equiparable a la
existencia.
De
esa forma esa primera ínfima existencia era algo inexistente
que se envolvía en una aparente existencia.
24. EXPANSIÓN
UNIVERSAL
Dentro de la enormidad de la Existencia Universal podrían
agruparse, en un punto cualquiera de la propia existencia,
enormes acumulaciones concentradas de ínfimas contrariedades o
esencias de la existencia, las cuales al estar constantemente
comprimidas, debido a que se atraían entre sí y a la
permanente repulsión inducida por la nada, posiblemente no
podrían evitar que sus uniones cada vez más numerosas y
oprimidas desprendiesen un enorme calor, lo cual les obligaría
a constituirse en una estrella. A lo largo de la historia
universal se podrían haber producido de esa manera infinidades
de estrellas. Esa acumulación de esas ínfimas contrariedades
se asemejarían mucho a la acumulación de ínfimas
contrariedades que fueron capaces de originar el Big Bamg, por
eso no me extrañaría nada que las propias estrellas y la
explosión que provocó la expansión se deban a acumulaciones
semejantes de ínfimas contrariedades, siendo, como es lógico
infinitamente más numerosas la acumulación de ínfimas
contrariedades que provocaron la explosión, que originó la
expansión universal.
25. DUALIDAD Y
EVOLUCIÓN
Con
las duplicaciones de esas ínfimas contrariedades llegó una
forma dual de evolucionar, de crear existencia de la forma más
justa. Y esa forma de evolucionar sería la más adecuada para
que la existencia fuese un orden, para que todo pudiese tener
su contrariedad y así todo poder evolucionar ordenadamente,
pudiéndose producir el frío y su contrario el calor y todas
las demás dualidades, sus pros y sus contras, que
permitiesen que todo sea como es, de la forma más justa, de la
forma dual inducida por las contrariedades y por la justicia
de la nada.
Cuando esa primera ínfima contrariedad de la existencia (o
repulsión contra la nada) se duplicó por primera vez, al mismo
tiempo, puesto que no existía el tiempo, nació el tiempo,
nació la energía, nació la finitud, nació el espacio, nació el
lugar, nació el yo (identidad propia o alma), nació el
dinamismo y nació la existencia.
Casi
al mismo tiempo de que esa ínfima contrariedad se duplicase
por primera vez, nació la posibilidad de poder duplicarse cada
duplicación en nuevas duplicaciones; nació la atracción (las
duplicaciones por ser existencia se atraían mutuamente
entre sí); nació la evolución (la posibilidad de poder
evolucionar la existencia sin fin, inducida por el camino más
justo, el de la nada) y con la evolución nació la opción dual.
Esa
ínfima contrariedad de la nada, se transformó en una ínfima
existencia compacta, indivisible e indestructible que a la vez
era energía, evolución, dinamismo, tiempo, espacio, lugar y yo
(identidad propia o alma).
26. ¿EXISTE EL
ALMA?
Cada
duplicación, ínfima contrariedad subjetiva o esencia de la
existencia es en sí misma, individualmente, un ínfimo lugar y
un yo (identidad
propia o alma) que ha adquirido un dinamismo, un tiempo, un
espacio propio y una existencia única. Por lo tanto, esas
esencias en sí mismas, individualmente, son almas.
Entonces todo lo existente está saturado de almas o esencias
de la existencia que han evolucionado unas en materias, otras
en energías y otras en seres vivientes.
Esas
ínfimas contrariedades, almas, esencias, o duplicaciones se
multiplican sin cesar, saturando todo lo existente ¿de qué
otra manera más lógica podría crecer el Universo? Todas las
almas son semejantes, excepto en que cada una ocupa un lugar
distinto, tal vez por eso hayan evolucionado en la
construcción de la existencia cada una de forma diferente,
quizás también sus evoluciones dependan de las otras almas o
de la propia evolución de la existencia. Cada alma al ocupar
un lugar distinto, tiene su identidad propia, su espacio
propio, su tiempo propio, su dinamismo propio, su energía
propia, su evolución propia y su existencia propia.
Las
almas no pueden separarse de la existencia y existir como
almas independientes, ya que las almas como existencia que
son, se atraen unas a otras. Además, cada alma es un eslabón
inmortal e indestructible necesario para que la cadena de la
existencia se mantenga unida y siga creciendo y evolucionando.
Todas las almas son eternas pues son tendencias o
duplicaciones creadas por la propia nada, lo que las hace ser
indestructibles.
Como
cada alma es única, cada alma tiene su propia evolución, las
cuales pueden ser inducidas a evolucionar según las
inducciones, de la inducciones, etc., de las que forman parte
y según el orden inducido por la totalidad de la existencia.
27. LA
REENCARNACIÓN DEL ALMA
Cuando se muere un ser viviente y todos los microscópicos
seres vivientes de su ser se mueren también, o cuando se
destruye alguna materia o energía. Todas esas almas de esos
seres vivientes que han muerto o de esa materia o energía que
se ha destruido, al ser almas o ínfimas esencias de la
existencia, al tener sus espacios propios, al ser tiempos
independientes, al ser dinamismos, evoluciones e identidades
propias, al ser esencias de la existencia, al ser
subjetividades o esencias de la nada en movimiento, podrían
viajar libremente sin espacios que las detuviesen, aunque
lógicamente no lo hacen porque están sujetas al orden impuesto
por las leyes de la existencia. Cada alma podría aparecer y
desaparecer en cualquier lugar del Universo y aparecer en otro
cualquier lugar del Universo en menos de un instante porque
son contrariedades subjetivas o esencias de la nada hecha
existencia (aunque esas ínfimas esencias son las que originan
el tiempo, en sí mismas no existe el tiempo, sólo existe el
tiempo en ellas cuando forman parte de la construcción del
orden universal). Sin embargo, cada una de esas almas se verá
inducida irremediablemente a aparecer instantáneamente en el
lugar evolutivo que le corresponda para formar parte de la
imparable construcción y evolución del Orden Universal.
Por
consiguiente, si el alma de un ser humano ha vivido una vida
llena de maldades o de negatividades, su alma inmortal le
inducirá a volver a nacer, inducido por la justicia de la
nada, en el ser humano que le correspondiese, como ser humano
que es, seguramente nacería en un lugar negativo y lleno de
maldades, tal vez en los lugares en donde más miseria exista.
Sin embargo, si el comportamiento de una persona es más o
menos justo; después de muerto, la evolución de su alma
inducida por la justicia de la nada le induciría a nacer en el
lugar más o menos justo que le correspondiese. Esa es la
justicia de la nada a la que me refería, de la que nada ni
nadie se puede escapar; la que induce a que todo evolucione
conforme a esa justicia. Esa justicia de la nada es como si
fuese un Dios, induce inevitablemente a que el alma del ser
humano injusto se reforme naciendo en los lugares injustos que
se merece.
28. EL TÚNEL DEL
TIEMPO
Se
me ha ocurrido que se podría construir una máquina del tiempo
que nos pudiese transportar al futuro para quedarnos allí,
pues una vez allí ya no se podría volver al pasado. Esto sería
muy apropiado para personas enfermas crónicas, que quisiesen
viajar al futuro para poder ser curadas allí; incluso se
podrían enviar a ancianos que deseasen dejar de serlos, pues
puede ser que en el futuro existan medios para retrasar la
vejez.
Teniendo en cuenta que el tiempo, el espacio, el dinamismo, la
evolución y la existencia son la misma cosa; si algunas de
ellas varía variarían las demás. Entonces cualquier planeta de
nuestro Sistema Solar incluido la Tierra, que como ya se sabe
cada astro tiene diferentes velocidades de rotaciones propias,
ya sea con velocidades más lenta o más rápida. Al variar sus
rotaciones variarían sus gravedades respectivas, sus
dinamismos, lo cual influirían en sus tiempos, sus espacios y
en sus evoluciones particulares. Es decir, los seres vivientes
y materiales que estuviesen en cualquier otro planeta que no
fuese la Tierra, envejecerían o rejuvenecerían más o menos
rápido que los seres vivientes y materiales de nuestro
planeta, según sea la velocidad de rotación de dichos
planetas, más rápida o más lenta con respecto a nuestro
planeta; ya que eso influiría en la gravedad, dependiendo
también de si las inducciones del Sol o de cualquier otro
planeta o satélite cercano pudiesen influir también, poco o
mucho, en la rotación o en la gravedad de dichos planetas o
del nuestro.
Es
una teoría más, sin comprobar, no estoy seguro si funcionaría;
y si funcionase, tampoco estoy seguro de si a mayor o menor
velocidad de rotación de un planeta, se envejecería o se
rejuvenecería más o menos, y si no es así, seguro que algo sí
que influiría. Supongo que a menor rotación el envejecimiento
sería más lento.
Tal
vez, se podría construir una máquina del tiempo que fuese
esférica y que pudiese rotar sobre sí misma, la cual se podría
instalar en un recinto hermético, suficientemente aislado
inductivamente del exterior; y con la posibilidad de que su
rotación, por ejemplo mediante motores, pudiese ser autónoma.
De manera, que esa rotación pudiese ser también controlada
exterior e interiormente, y ser lo suficientemente
autosuficiente y potente como para poder funcionar a la
velocidad que se desease ininterrumpidamente durante años; y
así poder provocar su propia gravedad, y así también, poder
evitar la inducción de rotación inducida por nuestro planeta.
Supongo que la rotación más adecuada de esa esfera debería ser
lenta, porque creo que una rotación muy rápida podría
envejecer en vez de rejuvenecer con respecto a la
rotación de nuestro planeta. De manera que colocando a una
persona ahí, en ese recinto hermético, en esa gravedad propia,
aislada de la inducción terrestre, lo que para esa persona
podría por ejemplo ser el transcurrir de un día para los que
estamos inducidos por la rotación de nuestro planeta podría
ser el transcurrir de por ejemplo un año. Así, tal vez, se
podría enviar al futuro a personas enfermas que no tuviesen
cura, para que en
ese futuro con mejores medios las pudiesen sanar.
29. EL FRÍO Y EL
CALOR
A
medida que se iba construyendo el Universo, se duplicarían
cada vez más esas contrariedades o esencias de la existencia,
porque cada vez existirían más esencias o duplicaciones que se
pudiesen duplicar. Con lo cual, al atraerse esas duplicaciones
entre sí por ser existencias, formarían una masa compacta cada
vez más grande llamada Universo.
El
calor sería la acumulación más o menos grande de existencia, o
de esas duplicaciones o esencias de la existencia que se
atraen entre sí. A mayor acumulación, más atracción, por lo
tanto mayor energía calorífica. A menor acumulación, menos
compacta sería la existencia, menos atracción tendría, por lo
tanto, menor energía calorífica poseería, mayor frío
existiría. Como prueba de elevado calor, o de elevada
acumulación de existencia, ahí están las estrellas.
30. LO ABSOLUTO
ES UNA IMPOSIBILIDAD
No
se puede comprimir nada de la misma clase hasta su más
absoluta compresión. Eso, quizás pueda ser una prueba de que
lo absoluto es una imposibilidad, ya que comprimir algo hasta
su máxima absolutidad provocaría una gran contrariedad de ese
algo. Llegaría un momento que esa compresión, ya sea de agua,
aire, materia, energía o algo puro, llevada hasta la
compresión más absoluta, provocaría una contrariedad capaz de
producir una fuerte explosión. Eso demostraría que lo absoluto
es una imposibilidad. Una compresión ininterrumpida hacia su
grado máximo, hacia su absolutidad total, crearía la
imposibilidad de continuar comprimiéndose. Si la absolutidad
es una imposibilidad, también lo sería la absolutidad de la
existencia y de la propia nada, aunque fuesen absolutidades
subjetivas.
31. MULTIDIMENSIONES
La
forma de crecer el Universo mediante las constantes
duplicaciones de las contrariedades de la nada que originaron
la existencia, es una forma multidimensional de multiplicarse
la existencia en más existencia.
La
manera de reproducirse la existencia mediante las
duplicaciones de esas ínfimas contrariedades de la nada, es
multidimensional. Eso permite que la existencia crezca y
evolucione interior, exteriormente, o sea de forma
multidimensional. Eso permite, que la evolución de la
existencia sea lo más ordenada y justa posible, que no existan
barreras evolutivas y que cada alma sea conducida
instantáneamente al lugar que le corresponda. Un alma material
o energética podría aparecer de nuevo formando, por ejemplo,
parte de la construcción de una nueva estrella si sus
evoluciones así lo determinasen. Un alma humana viviente
podría ser conducida nuevamente al nacimiento de un nuevo ser
humano, el que evolutivamente le correspondiese según el
estado evolutivo de su conciencia.
Al
ser todas las almas indestructibles, porque son contrariedades
subjetivas de la nada, más o menos evolucionadas; la propia
evolución de la existencia las distribuiría jerárquica
evolutivamente en el lugar que les correspondiesen para seguir
construyendo con orden un Universo cada vez más enorme.
Esta
forma de crear existencia, desde lo pequeño atómico hacia
todas partes, y desde todas partes hacia todos los lugares;
desde el interior hacia el exterior y desde el exterior hacia
el interior, duplicándose cada contrariedad en otra
contrariedad, y así indefinidamente; es una forma de crear
existencia multidimensional.
Más en mi web. http://www.articulosnuevos.blogspot.com
Autor: Salvador Sánchez Melgar
Registro de propiedad: B-4191-10
Este
artículo forma parte de uno de los tres artículos publicado
como libro, titulado "las leyes de la nada y otras teorías".
Publicado gratuitamente en Bubok, así que pueden descargarlo
gratuitamente.
Mi otro blog: http://www.ideasnuevasweb.wordpress.com
salvahola@gmail.com
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