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Dentro de
las plantas ornamentales se puede distinguir entre aquellas
especies vegetales que se utilizan para decorar ambientes
externos (como jardines, patios o parques) y las plantas que
se emplean en la ornamentación de espacios interiores como los
hogares o los comercios. Las especies de exterior pueden
mantenerse al aire libre todo el año, mientras que las plantas
de interior no son capaces, salvo en algunas zonas con clima
suave, de sobrevivir al aire libre ya que no soportan las
bajas temperaturas.
2 PLANTAS DE EXTERIOR
La mayor
parte de las plantas ornamentales utilizadas como plantas de
exterior forman parte de la flora y vegetación naturales del
mismo lugar en el que se plantan, o bien suelen estar
adaptadas a unas características climáticas similares a las de
su origen. Cada vez con mayor profusión se utilizan plantas
autóctonas, como pueden ser, en la península Ibérica, las
jaras (Cistus sp.), el romero (Rosmarinus officinalis), los
tomillos (Thymus sp.) o el acebo (Ilex aquifolium). En otras
ocasiones son especies introducidas, como el ginkgo (Ginkgo
biloba), el magnolio (Magnolia grandiflora), el árbol de los
tulipanes o tulipero (Liriodendron tulipifera) o las secuoyas
(Sequoia sp. y Sequoiadendron sp.), las que forman parte de la
ornamentación de jardines y calles.
Muchas
especies se eligen por su follaje decorativo, que puede
alcanzar una coloración intensa en otoño, o por la fragancia o
la vistosidad de sus flores, como el jazmín de olor (Jasminum
polyanthum), las rosas o las hortensias. Las plantas
trepadoras y colgantes son plantas generalmente de tallos
endebles y volubles que no son capaces de sostenerse sin la
existencia de un soporte y que se suelen utilizar para
camuflar estructuras de las casas poco vistosas, para adornar
las fachadas o incluso para dar sombra (algunas son muy
conocidas como la madreselva, la glicina, la hiedra o la flor
de la pasión).
3 PLANTAS DE INTERIOR
Con las
plantas de interior se aporta un cierto toque natural al
interior de cualquier estancia y además sirven de regalo en
fechas señaladas, como la llamada flor de Pascua o poinsetia (Euphorbia
pulcherrima). La mayoría de las plantas que viven en el
interior de los lugares que habitamos tienen su origen en las
zonas tropicales y subtropicales de ambos hemisferios, donde
el clima apenas presenta variaciones estacionales y, en
general, se dan unas condiciones ecológicas muy homogéneas a
lo largo del año.
Algo
parecido a lo que sucede en el interior de las casas, donde en
el invierno de nuestras latitudes mantienen una temperatura
media que oscila entre 19 y21 ºC (aunque el ambiente se reseca
con el uso de calefacciones) y en el verano no superan los 26
ºC, a lo que hay que añadir unas condiciones de luminosidad
semejantes a las de las selvas ecuatoriales y tropicales, es
decir, generalmente luz indirecta (como la tamizada por las
copas de los árboles). El aporte de agua es regulado por
nosotros mismos, manteniéndose más o menos uniforme a lo largo
del año, igual que en las selvas y bosques húmedos. La
naturaleza del sustrato es también un punto importante ya que
en las selvas las plantas se nutren de un suelo con un alto
porcentaje de materia orgánica, por eso siempre se recomienda
utilizar este tipo de sustratos (turba, mantillo).
4 UTILIZACIÓN DE LAS PLANTAS DE INTERIOR
En función
del biotipo de las plantas (leñosas arborescentes, trepadoras,
geófitos bulbosos, etc.) y del espacio que se quiere decorar
(solitario, alto, ancho, pequeño, etc.), se realiza la
selección del tipo de ornamentación. Las plantas
arborescentes, como muchas especies de los géneros Dracaena,
Chamaedorea, Ficus o Howeia, crecen en altura y con el tiempo
adquieren dimensiones considerables, por lo que es
recomendable su uso para decorar habitaciones grandes y
amplias. Estas plantas no suelen destacar precisamente por la
vistosidad de sus flores o frutos, sino más bien por la
belleza del porte o por la forma de sus hojas, siempre verdes.
Otras especies se pueden utilizar cultivadas en macetas
colgantes como muchos helechos del género Adiantum, los
culantrillos.
Las plantas
crasas o suculentas, es decir, las especies de las familias de
las Cactáceas, Aizoáceas, Euforbiáceas o Crasuláceas,
presentan por regla general un pequeño tamaño por lo que son
muy utilizadas para crear minijardines o bien terrarios (minijardines
de interior rodeados de una estructura de vidrio). Las plantas
suculentas más utilizadas son Crassula portulacea,
Cephalocereus senilis o barba de viejo; Echinocactus grusonii
o asiento de la suegra; Myrtillocactus geometrizans y especies
de pequeño tamaño del género Opuntia, la chumbera. Las plantas
carnívoras también se utilizan en la jardinería de interior,
si bien son de difícil mantenimiento. Las dos especies más
comunes son Dionaea muscipula o Venus atrapamoscas y
Sarracenia flava. También es delicado el cultivo de otros
tipos de plantas de interior, como las plantas bulbosas que
suelen florecer en el invierno o en la primavera temprana; los
géneros más utilizados son los narcisos (Narcissus sp.), los
azafranes (Crocus sp.), los tulipanes (Tulipa sp.) o los
jacintos (Hyacinthus). Por último, la forma más común de
planta de interior es la planta de maceta. Existe una gran
diversidad de especies que se comercializan bajo esta
denominación que van desde los muy conocidos geranios (Pelargonium
sp.), originarios de Sudáfrica, a los troncos del Brasil (Dracaena
fragans).
Generalmente
su atractivo radica en la espectacularidad de la floración, en
las flores como tal, en el colorido de sus frutos o en el
color y forma de las hojas. Familias como las Bromeliáceas,
constituidas mayoritariamente por plantas epifitas, son
también muy utilizadas, destacando especies como la acmea o
bromelia fasciada (Aechmea fasciata), la piña (Ananas comosus),
Neoregelia carolinae o Vriesia splendens.
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