Primate es cualquier miembro perteneciente a un orden
particular de la clase de los Mamíferos. El orden de los
Primates incluye a los seres humanos, los simios, los monos y
otros mamíferos menos conocidos como los lémures, los loris y
los tarseros. Los seres humanos comparten un antepasado común
con el resto de los primates. Por ese motivo, los primates han
fascinado siempre a los científicos, ya que el estudio de sus
características físicas, su organización social y su
comportamiento, así como los fósiles encontrados, les
proporcionan pistas sobre los antepasados de los seres
humanos.
Primates
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Los primates
derivan de mamíferos arborícolas. Aunque algunas especies,
como los seres humanos, se han adaptado a vivir en el suelo,
todos los primates comparten ciertas características que están
relacionadas con los hábitos arborícolas que poseían sus
antecesores. Esas características incluyen brazos y piernas
que pueden mover con mayor facilidad que la mayoría de los
mamíferos, dedos de las manos y de los pies flexibles, ojos
desplazados hacia la parte anterior del rostro —lo que hace
posible una visión binocular— y cerebros desarrollados.
Los primates viven en diversos hábitats, aunque su
distribución está restringida a las zonas cálidas. La mayoría
vive en los bosques tropicales aunque algunas especies habitan
en sabanas y zonas rocosas, penetrando también en regiones más
frías y montañosas de China y Japón. El primate de
distribución más septentrional, el macaco japonés, ha
aprendido a bañarse en las aguas termales para sobrevivir a
las nieves invernales.
Algunos primates, sobre todo las especies de menor tamaño, son
activos durante la noche, es decir son animales nocturnos,
mientras que otros son diurnos. Un gran número de especies,
especialmente los monos, son muy sociales y pueden llegar a
formar grupos de más de 100 individuos. Los primates más
pequeños, especialmente los nocturnos, tienden a ser
solitarios.
El tamaño varía mucho de unas especies a otras. El gorila es
el primate más grande y con sus 200 kg es más de 6.000 veces
más pesado que el primate más pequeño, el lémur pigmeo de
Madagascar. Con unos 20 cm de longitud y 30 g de peso, este
diminuto animal fue identificado hace dos siglos, pero después
se declaró extinto hasta que se volvió a localizar en 1993.
2 PRINCIPALES GRUPOS DE PRIMATES
Hay unas 235 especies de primates. Los científicos clasifican
los primates de diversas maneras, pero uno de los sistemas más
aceptados divide el orden de los Primates en dos grupos o
subórdenes: los Prosimios y los Antropoideos.
2.1 Suborden Prosimios
El suborden Prosimios constituye el grupo más pequeño, con
unas 60 especies. Los prosimios típicos son mamíferos de
tamaño pequeño o medio con un pelaje largo, hocicos muy
salientes y sentidos del olfato y oído muy desarrollados.
Muchos prosimios son nocturnos, aunque algunos lémures de
mayor tamaño, que viven en Madagascar, son activos durante el
día. El suborden Prosimios está integrado por 3 superfamilias:
Lemuroideos (lémures, indris y aye-aye), Lorisoideos (loris,
potos y gálagos) y Tarsioideos (tarseros).
Los lémures están restringidos a Madagascar y a las islas
Comores, donde viven en áreas boscosas. Tienen grandes ojos y
orejas puntiagudas. Los miembros anteriores son claramente más
cortos que los posteriores y tanto el dedo gordo del pie como
el pulgar de la mano son prénsiles. Los dedos llevan uñas,
excepto el dedo segundo del pie, que posee una garra. Los
lémures se alimentan principalmente de frutos, hojas y flores,
son crepusculares o diurnos y de costumbres arborícolas.
Los indris, a veces considerados una subfamilia de los
lémures, viven en los bosques de la isla de Madagascar. Son
buenos trepadores y se desplazan dando saltos. Son
vegetarianos estrictos.
El aye-aye también vive en Madagascar. Tiene una cabeza
pequeña y orejas grandes. Los dedos acaban en garras, salvo el
pulgar del pie, que tiene una uña plana. El pulgar de la mano
es casi oponible y el tercer dedo es muy largo y está provisto
de una garra que utiliza para escarbar en la corteza de los
árboles y grietas, para extraer las larvas de insectos de las
que se alimenta.
Los loris, potos y gálagos tienen el cráneo más corto que los
lémures, con órbitas grandes y desplazadas hacia delante.
Están distribuidos por el África tropical y el Sureste
asiático. Los loris y potos tienen las orejas cortas y la cola
está reducida. El primer dedo de cada extremidad es más
oponible que en los gálagos y, como en estos, todos llevan
uñas, salvo el segundo dedo del pie, que está provisto de una
garra. Los gálagos tienen la cola y las orejas largas.
Los tarseros están distribuidos por Indonesia, Borneo y
Filipinas. Poseen rasgos que los acercan a los lémures, como
la estructura de los dientes, junto con otros que los
aproximan a los simios, como la placenta decidua. Las
extremidades posteriores están muy alargadas debido a la
elongación del tarso, a lo que deben su nombre de tarseros.
2.2 Suborden Antropoideos
Los demás representantes del orden de los Primates están
incluidos en el suborden Antropoideos, que contiene unas 175
especies. Este grupo está formado por los seres humanos, los
simios y los monos. La mayoría de los primates antropoideos,
exceptuando los babuinos, tienen caras aplanadas y un sentido
del olfato bastante pobre. Con pocas excepciones, los primates
antropoideos son activos durante el día y utilizan el sentido
de la vista para encontrar el alimento.
El suborden Antropoideos está formado por dos infraórdenes:
Platirrinos y Catarrinos. El infraorden Platirrinos incluye
los monos del Nuevo Mundo y está integrado por las familias
Cébidos y Calitrícidos. El infraorden Catarrinos incluye los
monos del Viejo Mundo, los simios y los seres humanos. Los
simios y los seres humanos forman la superfamilia de los
Hominoideos, formada por las familias Hilobátidos, Póngidos y
Homínidos.
Los Cébidos constituyen la familia más amplia de los monos del
Nuevo Mundo. La cola suele estar cubierta de pelo y es larga.
Las órbitas son grandes y dirigidas hacia delante. Todos los
dedos poseen uñas y el pulgar no es oponible. Muchos viven en
pequeños grupos y se comunican entre sí por la voz y mediante
gestos. Dentro de este grupo se incluyen los monos araña, de
miembros muy largos, los monos aulladores, que emiten fuertes
aullidos, y los monos capuchinos.
La familia de los Calitrícidos está formada por los titís, que
viven en los bosques tropicales de Panamá y Sudamérica. Son
monos pequeños con pelaje largo y una cola peluda no prensil.
El pulgar de la mano no es oponible, el del pie sí y lleva una
uña, mientras que los restantes dedos tienen garras. Son
animales diurnos, activos, casi exclusivamente arbóreos, que
forman grupos familiares. Se comunican mediante
manifestaciones vocales y expresiones faciales variadas.
Los Cercopitécidos es la familia más amplia de los monos del
Viejo Mundo. Se distribuyen por África, Arabia y el Sureste
asiático, y la mona de Berbería o mona de Gibraltar es la
única especie que ha llegado a Europa. Tienen los dedos con
uñas y el pulgar es oponible. El cráneo y el encéfalo son
grandes. Son sobre todo diurnos. Los babuinos, incluido el
mandril, son terrestres; los macacos viven tanto en los
árboles como en el suelo; los demás son arbóreos.
Los gibones (familia Hilobátidos) son los mamíferos arbóreos
más ágiles que se conocen y se distribuyen desde Indochina
hasta Java, Sumatra y Borneo.
Los Póngidos carecen de cola, y el pelo es corto y espeso. Los
brazos son más largos que las piernas. El pulgar es oponible.
El cráneo es más largo que ancho y el cerebro es muy parecido
al del ser humano. Son diurnos y tienen muy desarrollado el
sentido de la vista y del oído. Poseen un registro vocal
amplio, así como una mímica facial elaborada. Los orangutanes
de Sumatra y Borneo son ejemplares grandes (pueden sobrepasar
los 100 kg de peso), con los pies y las manos prensiles que
les permiten desplazarse en posición bípeda por las ramas; el
chimpancé vive en la pluvisilva africana y posee una gran
inteligencia; por último, el gorila vive en los bosques
africanos y, al igual que el chimpancé, es un animal gregario.
Los Homínidos, a los que pertenece el ser humano, se
caracterizan por la locomoción bípeda, lo que produjo una
serie de modificaciones: los miembros posteriores se alargan,
el dedo gordo del pie no es oponible y la pelvis se ensancha.
La mano se convierte en un instrumento de enorme precisión.
3 CARACTERÍSTICAS FÍSICAS
A lo largo de la evolución, los primates han conservado una
serie de características físicas que han perdido la mayoría de
los mamíferos. Así, por ejemplo, todos los primates conservan
clavículas funcionales, que se han reducido o desaparecido en
otros grupos de mamíferos. Además, la dentición de los
primates ha permanecido prácticamente sin especializar, en
comparación con los profundos cambios que ha sufrido la
dentadura de otros grupos de mamíferos.
Como consecuencia del proceso evolutivo, muchos mamíferos han
perdido gradualmente los huesos de las manos y de los pies, al
irse adaptando a los distintos modos de vida. Por el
contrario, casi todos los primates conservan la estructura
primitiva del miembro pentadáctilo y, en la mayoría de los
casos, los dedos han aumentado su flexibilidad. El aye-aye, un
prosimio propio de Madagascar, posee en la mano un dedo muy
largo y delgado provisto de una garra afilada. Los aye-ayes
utilizan este dedo para sacar las larvas de insectos de la
corteza o de la madera. El proceso evolutivo también ha
afectado al desarrollo de los primeros dedos de las manos y de
los pies de los primates. En la mayoría, el primer dedo del
pie es oponible y, en muchas especies, también el de la mano.
Esto les permite oponer el pulgar a cualquiera de los otros
dedos, haciendo una función de pinza que les permite agarrar
numerosos objetos. Los dedos de las manos y los pies llevan
uñas, otra adaptación que ayuda a estos animales a manipular
objetos con gran destreza.
La cola no está presente en simios y seres humanos aunque en
la mayoría de los monos y prosimios tiene una función
importante, pues les ayuda a mantener el equilibrio cuando se
desplazan por la copa de los árboles. Muchos monos del Nuevo
Mundo tienen colas prensiles, que les permiten colgarse de
rama en rama.
Los ojos se desplazan hacia la parte anterior del rostro; de
esta manera se produce un solapamiento de los campos de
visión, lo que les permite tener una visión estereoscópica
(tridimensional). Además, otra característica distintiva de
los primates es el desarrollo del cerebro, especialmente en
los primates antropoideos, donde los hemisferios cerebrales se
hacen cada vez mayores. Otra diferencia con respecto a otros
mamíferos es que la parte del cerebro relacionada con la
visión es grande, mientras que la parte relacionada con el
olfato es, comparativamente, más pequeña.
4 ALIMENTACIÓN
El orden de los Primates incluye unas pocas especies que se
alimentan exclusivamente de carne (carnívoras) y también
algunas que son estrictamente vegetarianas (herbívoras). Sin
embargo, la gran mayoría posee una dieta más variada (especies
omnívoras). Los primates carnívoros son las cuatro especies de
tarseros que viven en el Sureste asiático. Estos cazadores
nocturnos utilizan sus largas patas traseras para saltar sobre
sus presas, sujetándolas con sus manos y matándolas con sus
dientes afilados.
Otros prosimios, como los gálagos y los lémures, también cazan
insectos pero complementan su dieta con otros alimentos, como
lagartijas, huevos de aves, frutas y savia de las plantas.
Esta forma oportunista de alimentarse es común en la mayoría
de los monos y también en los chimpancés. Se sabe que varias
especies de monos y chimpancés, aunque no de otros simios,
atacan y se alimentan de otros monos. Los babuinos a menudo se
alimentan de carne y algunas veces pueden cazar antílopes
pequeños.
La mayoría de los simios y los monos se alimentan de diversas
partes de las plantas, aunque algunas especies se han
especializado en comer exclusivamente hojas. El mono aullador
sudamericano y el colobo africano comen hojas de distintos
árboles, pero el mono narigudo o násico, que habita en la isla
de Borneo, es más selectivo y se alimenta exclusivamente de
hojas de los mangles. Los monos que se alimentan de hojas
poseen un sistema digestivo modificado, similar al que tienen
las vacas, que les permite digerir una comida que otras
especies no son capaces de asimilar. Otros simios y monos
comen fundamentalmente frutas mientras que algunos, como los
lémures y los titís, dependen de la savia de los árboles.
5 REPRODUCCIÓN
Comparados con otros mamíferos, los primates tienen pocas
crías y su desarrollo es bastante largo. El periodo de
gestación, es decir, el tiempo que transcurre entre la
concepción y el nacimiento, es largo comparado con el de otros
mamíferos de tamaño similar. Un tarsero, por ejemplo, da a luz
una sola cría, tras un periodo de gestación de aproximadamente
seis meses. En cambio, un roedor de tamaño similar da a luz a
seis o más crías después de un periodo de gestación de
aproximadamente tres semanas. La mayoría de los primates dan a
luz una sola cría, aunque algunas especies pueden parir dos o
tres.
Una vez que la cría nace, el periodo de alimentación y
protección por parte de sus padres suele ser largo. En
prosimios de pequeño tamaño las crías suelen ser destetadas
cuando cumplen las cinco semanas. Sin embargo, los simios
alimentan a sus crías durante tres o cuatro años y los
pequeños pueden permanecer bajo la protección de sus madres
durante seis años o más. Esta larga ‘infancia’ —que alcanza su
grado extremo en los seres humanos— es una característica
importante en el desarrollo de los jóvenes primates porque les
permite aprender los numerosos modelos de comportamiento.
Algunos primates tienen épocas reproductoras concretas pero la
gran mayoría pueden reproducirse en cualquier época del año.
En muchas especies las hembras emiten olores especiales para
advertir que se encuentran en estro, el momento del ciclo
reproductor de la hembra en que los óvulos son liberados y
esta es receptiva al apareamiento. En algunas especies las
hembras desarrollan hinchazones llamativos alrededor de sus
genitales para indicar que están listas para aparearse. Esos
hinchazones son especialmente marcados en los chimpancés.
Aunque la mayoría de las copulaciones tiene lugar cuando las
hembras son receptivas, en algunas especies, como en los
humanos y en los chimpancés pigmeos, la copulación ocurre
también cuando la hembra no se encuentra en estro.
Los primates poseen un amplio abanico de comportamientos
ligados al momento de la reproducción. Los primates
solitarios, como los aye-ayes y los orangutanes, tienen un
comportamiento reproductor bastante sencillo. Dentro del
territorio que controla cada macho pueden vivir varias
hembras, cada una con su propio territorio. El macho se aparea
con las hembras de su territorio cuando están en periodo
receptivo. Otras especies, como los gibones, forman pequeños
grupos constituidos por una pareja monógama con sus crías. Los
gorilas constituyen harenes formados por un macho adulto y
varias hembras con sus crías. Entre los primates sociales el
apareamiento puede verse dificultado por la presencia de
varios adultos. Los machos pueden cooperar para defender el
territorio del grupo, pero a menudo luchan unos con otros para
conseguir reproducirse. En algunas especies, el macho
dominante es el único que copula con las hembras del grupo.
Las hembras de chimpancé se aparean con varios machos adultos
aunque, generalmente, durante los últimos días del estro
únicamente copulan con uno de los machos de más alto rango,
permaneciendo junto a él todo el tiempo y apareándose con él
exclusivamente.
6 INTELIGENCIA
Los primates son los animales con cerebros más desarrollados,
comparables solo a los de los delfines, las ballenas y quizás
también a los de los elefantes. Los primates antropoideos son
animales inteligentes y curiosos que aprenden con rapidez
nuevos comportamientos. Su ingenio les permite explotar un
amplio rango de alimentos y escapar de los ataques de los
depredadores.
Muchos zoólogos creen que los grandes encéfalos de los
primates evolucionaron en relación con sus hábitos arborícolas
y con su manera de alimentarse. Los primates antropoideos, que
son los que poseen encéfalos de mayor tamaño, viven en un
mundo visual y dependen del sentido de la vista para
desplazarse de un sitio a otro y localizar y manipular la
comida. A diferencia del olfato y del oído, la visión genera
una gran cantidad de información sensorial compleja que tiene
que ser procesada y almacenada. En los cerebros de los
primates, estas funciones se realizan en una parte del
encéfalo denominada corteza cerebral. Otros mamíferos, como
las ardillas, que también viven en los árboles, pero tienen
menos desarrollado el sentido de la vista, tienen encéfalos
bastante menores.
La diferenciación de la corteza cerebral y el aumento de
tamaño del encéfalo en los primates han permitido un
incremento de la capacidad de estos animales para percibir los
estímulos ambientales, así como un aumento de la capacidad de
respuesta ante esos estímulos. El desarrollo cerebral no solo
les ha ayudado a mejorar sus movimientos y a encontrar comida,
sino también a desarrollar otras habilidades. Una de las más
destacadas es la fabricación y manipulación de herramientas
que implica, necesariamente, la existencia de una imagen
preconcebida de cómo debe ser la herramienta que se necesita
—algo que únicamente es posible con un cerebro muy
desarrollado.
La inteligencia de los primates es también evidente en sus
comportamientos sociales. Las especies que viven en grupos
deben relacionarse a diario con aliados, parientes o rivales.
La limpieza de la piel para eliminar los parásitos ayuda a
reforzar estas relaciones, mientras que las amenazas, en
ocasiones seguidas de la pelea, mantienen la jerarquía que se
establece en el grupo.
7 COMUNICACIÓN
Los primates presentan varias formas de comunicarse. En los
prosimios solitarios, que generalmente no se ven entre ellos,
la comunicación se realiza por estímulos olfativos. Para ello,
los animales usan la orina, las heces o algunas glándulas
especiales para marcar el territorio o indicar su disposición
a aparearse. En los primates antropoideos sociales, las
señales visuales y los sonidos son más importantes. La mayoría
de los monos y los simios se comunican con un complejo
repertorio de expresiones faciales, algunas de las cuales son
parecidas a las que realizan los seres humanos.
Los primates también se comunican mediante un amplio
repertorio de sonidos, que varían desde los gruñidos suaves de
los colobos a las canciones de los gibones o el rugido de los
monos aulladores, que puede ser oído a más de 3 km de
distancia. Los investigadores han observado que los chimpancés
en estado salvaje utilizan más de 34 llamadas distintas, lo
que sugiere que son capaces de transmitir información, como
por ejemplo la localización de la comida, utilizando esta
forma de comunicación.
8 EL ORIGEN DE LOS PRIMATES
A diferencia de lo que ocurre con otros grupos de mamíferos,
se sabe relativamente poco sobre el origen de los primates.
Esto se debe a que no se han encontrado muchos fósiles, ya que
en los bosques, el hábitat fundamental de la mayoría de los
primates primitivos, no se dan unas buenas condiciones para la
fosilización. Los cuerpos de los primates primitivos, en vez
de ser enterrados debajo de sedimentos, se convirtieron en
alimento de organismos descomponedores.
Los fósiles de primates más antiguos encontrados pertenecen al
final del periodo cretácico, hace unos 65 millones de años.
Estos fósiles primitivos pertenecían a una especie llamada
Notharctus, parecida a los lémures actuales, con hocicos
alargados. Los fósiles de los antecesores de los tarseros,
otros miembros del grupo de los Prosimios, pertenecen al
eoceno temprano, aproximadamente hace unos 50 millones de
años. En 1996 varios investigadores descubrieron en China
huesos fósiles de un primate primitivo no mayor que un pulgar
humano. Este animal, llamado Eosimias, vivió hace unos 45
millones de años. Muchos científicos piensan que Eosimias fue
un animal de transición entre los Prosimios y los
Antropoideos.
Resulta difícil establecer el origen de los primates
antropoideos; las primeras evidencias fósiles concluyentes se
remontan a finales del eoceno, hace unos 38 millones de años.
Estos antropoideos pertenecían a un linaje que condujo a los
primates catarrinos, los monos del Viejo Mundo, simios y
humanos. Los primates platirrinos, que incluyen los monos del
Nuevo Mundo, parece que se separaron de la línea de los monos
del Viejo Mundo durante el eoceno. Evolucionaron por separado
en la isla que luego dio lugar a Sudamérica. Los análisis
geológicos demuestran que los monos del Nuevo Mundo comparten
un antepasado con los catarrinos, lo que significa que
llegaron a la isla desde el Viejo Mundo. No se sabe con
exactitud cómo ocurrió. Una posibilidad es que llegaran a
través de África flotando sobre troncos o balsas de
vegetación, viajando a través del océano Atlántico, que era
mucho más estrecho de lo que es en la actualidad.
De todos los grupos de primates, los simios y los antepasados
directos de los seres humanos han sido los más estudiados. Una
cuestión clave es establecer cuándo se separaron los dos
grupos. Los estudios genéticos y la comparación de la
estructura de las distintas partes del cuerpo parecen indicar
que la línea que condujo a los orangutanes se separó de la que
llevó a los seres humanos hace unos 12 millones de años. La
línea ancestral que condujo a los chimpancés no se separó
hasta más tarde, probablemente hace entre 5 y 7 millones de
años. Es decir, los chimpancés son nuestros parientes más
cercanos. Véase también Evolución humana.
9 PRIMATES AMENAZADOS
Según la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), más de 110
especies de primates —casi la mitad del número total de
primates— están amenazadas. Por tanto, son uno de los grupos
animales más vulnerables.
Las especies más amenazadas son aquellas que se han visto
afectadas por la deforestación. Este proceso ha sido
especialmente grave en Madagascar, el único lugar donde viven
los lémures, y también está avanzando con rapidez en el
Sureste asiático, afectando a la supervivencia de los gibones
y de los orangutanes. La destrucción de la pluvisilva
brasileña ha resultado catastrófica para varias especies que
viven exclusivamente en ese tipo de hábitats, como el tití
león dorado. Los primates también se encuentran amenazados por
la caza ya que son capturados para venderlos como mascotas. La
caza ilegal es la amenaza principal del gorila de montaña, una
subespecie de gorila que vive en una región políticamente
conflictiva que se extiende por Uganda, Ruanda y la República
Democrática del Congo.
Por tanto, resulta necesario proteger a la mayoría de las
especies. La CITES prohíbe la exportación de muchas especies
de primates, aunque no todos los países aceptan esa
legislación. Otras medidas para proteger a las especies
amenazadas incluyen la conservación de su hábitat y la
realización de programas de apareamiento en cautividad. En
algunos casos, por ejemplo con el tití león dorado, estos
programas han tenido un notable éxito. Sin embargo, si no se
protege adecuadamente el hábitat natural de muchas especies,
algunos primates acabarán desapareciendo del planeta.
Clasificación científica: los primates constituyen en sí el
orden Primates. Este orden se divide en dos subórdenes:
Prosimios y Antropoideos. Los lémures constituyen la familia
Lemúridos (Lemuridae); los indris, la familia Indríidos (Indriidae)
y el aye-aye pertenece a la familia Daubentónidos (Daubentoniidae).
Los loris, potos y gálagos constituyen la familia Lorísidos (Lorisidae);
algunos autores separan a los gálagos en una familia aparte (Galagónidos).
Los tarseros componen la familia Társidos (Tarsidae). Todas
estas familias se incluyen en el suborden Prosimios. Las
familias Cébidos (Cebidae), Calitrícidos (Callitrichidae),
Cercopitécidos (Cercopithecidae), Hilobátidos (Hylobatidae),
Póngidos (Pongidae) y Homínidos (Hominidae) pertenecen al
suborden Antropoideos.