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Sin embargo para
hacer honor a la verdad habría que decir que para muchos entre
los que en algún momento de su vida han profundizado en la
vida de este personaje a quien el Papa tanto elogia, sus ideas
y afirmaciones le han producido tanta consternación como
incredulidad, sobre todo si la persona que se interesó en su
vida, era o es una mujer. Y no es que al leer sobre él a uno
se le haya consternado la fe, ni tampoco su entendimiento, lo
que es consternable es que en pleno siglo XXI, alguien como el
Papa, representante de tantas personas, alabe públicamente a
alguien cuyas afirmaciones atentan ostensiblemente contra los
derechos humanos y también contra la Constitución de todos los
países demócratas del llamado occidente cristiano.
Tomás de Aquino
no fue ni mucho menos alguien a quien se recordará en relación
a la lucha contra la desigualdad, todo lo contrario, una
prueba de ello la da él mismo con el siguiente testimonio: «Un
feto masculino se convierte en ser humano al cabo de 40 días,
mientras que un feto femenino, al cabo de 80 días. Las niñas
surgen debido a semen deteriorado o a vientos húmedos».
Por lo tanto
hablar de “gran inteligencia” sobre alguien que afirma algo
así no sólo es signo de profunda ignorancia, sino que atenta
contra la inteligencia de las personas y en especial contra
las mujeres en una época en la que la violencia de género está
a la orden del día.
Sin embargo, ahí
no queda todo. Hablar de Tomás de Aquino y de sus
declaraciones no dejará indiferente a nadie, sobretodo si es
usted mujer. Pues citas como las siguientes la pueden dejar
boquiabierta: “La hembra en relación al hombre es comparable a
lo imperfecto y defectuoso en relación a la perfección” o “El
principal valor de la mujer está en su capacidad de dar a luz
y en su provecho doméstico” o “La mujer es una equivocación de
la naturaleza. Con su excedente de humores, su temperatura
corporal inferior e inferioridad mental, es una especie de
hombre mutilado, malogrado y frustrado. La plena realización
de la especie humana es el hombre».
Que duda cabe que
en la actualidad a esta persona habría que recomendarle
encarecidamente la visita a un experto en sicología por sus
graves alteraciones misóginas. Sin embargo en su defensa
habría que decir que vivió en el siglo XIII, ¿pero que me
dicen ustedes sobre alguien que en pleno siglo XXI, siendo el
director espiritual de miles de mujeres que generosa y
altruistamente mantienen a la iglesia católica, mantenga tales
afirmaciones?
¿No se entiende
acaso que todavía haya tanta desigualdad entre hombres y
mujeres? ¿Y que en la iglesia católica apenas haya cambiado
nada en ese sentido? Por lo general las mujeres sólo ocupan
posiciones inferiores o son relegadas al trabajo voluntario,
sin poder aspirar a posiciones relevantes en la jerarquía
eclesiástica. Lo que significa que todo lo que se ha avanzado
en nuestra sociedad en relación a la igualdad de derechos, no
se ha logrado gracias a la iglesia, sino a pesar de ella.
Que duda cabe de
que si Tomás de Aquino viviera en la actualidad, estaría
contra todas las mujeres que en la actualidad ocupan puestos
relevantes en la vida social, política o económica del mundo,
a las que sin duda cuestionaría, criticaría, excomulgaría e
incluso llevaría a la hoguera.
Teresa Antequera Cerverón
73891412-W
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