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2 ANATOMÍA Y FUNCIÓN
En el sistema nervioso, la recepción de los estímulos es la
función de unas células sensitivas especiales, los receptores.
Los elementos conductores son unas células llamadas neuronas
que pueden desarrollar una actividad lenta y generalizada o
pueden ser unas unidades conductoras rápidas, de gran
eficiencia. La respuesta específica de la neurona se llama
impulso nervioso; ésta y su capacidad para ser estimulada,
hacen de esta célula una unidad de recepción y emisión capaz
de transferir información de una parte a otra del organismo.
2.1 Célula nerviosa
Cada célula nerviosa o neurona consta de una porción central o
cuerpo celular, que contiene el núcleo y una o más estructuras
denominadas axones y dendritas. Estas últimas son unas
extensiones bastante cortas del cuerpo neuronal y están
implicadas en la recepción de los estímulos. Por contraste, el
axón suele ser una prolongación única y alargada, muy
importante en la transmisión de los impulsos desde la región
del cuerpo neuronal hasta otras células. Véase
Neurofisiología.
2.2 Sistemas simples
Aunque todos los animales pluricelulares tienen alguna clase
de sistema nervioso, la complejidad de su organización varía
de forma considerable entre los diferentes tipos de
organismos. En los animales simples, como los cnidarios, las
células nerviosas forman una red capaz de mediar respuestas
estereotipadas. En los animales más complejos, como
crustáceos, insectos y arañas, el sistema nervioso es más
complicado. Los cuerpos celulares de las neuronas están
organizados en grupos llamados ganglios, que se interconectan
entre sí formando las cadenas ganglionares. Estas cadenas
están presentes en todos los vertebrados, en los que
representan una parte especial del sistema nervioso
relacionada en especial con la regulación de la actividad del
corazón, las glándulas y los músculos involuntarios.
2.3 Sistemas de los vertebrados
Los animales vertebrados tienen una columna vertebral y un
cráneo en los que se aloja el sistema nervioso central,
mientras que el sistema nervioso periférico se extiende a
través del resto del cuerpo. La parte del sistema nervioso
localizada en el cráneo es el cerebro y la que se encuentra en
la columna vertebral es la médula espinal. El cerebro y la
médula espinal se comunican por una abertura situada en la
base del cráneo y están también en contacto con las demás
zonas del organismo a través de los nervios. La distinción
entre sistema nervioso central y periférico se basa en la
diferente localización de las dos partes, íntimamente
relacionadas, que constituyen el primero. Algunas de las vías
de los cuerpos neuronales conducen señales sensitivas y otras
vías conducen respuestas musculares o reflejos, como los
causados por el dolor.
En la piel se encuentran unas células especializadas, llamadas
receptores, de diversos tipos, sensibles a diferentes
estímulos; captan la información (como por ejemplo, la
temperatura, la presencia de un compuesto químico, la presión
sobre una zona del cuerpo), y la transforman en una señal
eléctrica que utiliza el sistema nervioso. Las terminaciones
nerviosas libres también pueden recibir estímulos: son
sensibles al dolor y son directamente activadas por éste.
Estas neuronas sensitivas, cuando son activadas mandan los
impulsos hacia el sistema nervioso central y transmiten la
información a otras neuronas, llamadas neuronas motoras, cuyos
axones se extienden de nuevo hacia la periferia. Por medio de
estas últimas células, los impulsos se dirigen a las
terminaciones motoras de los músculos, los excitan y originan
su contracción y el movimiento adecuado. Así, el impulso
nervioso sigue una trayectoria que empieza y acaba en la parte
periférica del cuerpo. Muchas de las acciones del sistema
nervioso se pueden explicar basándonos en estas cadenas de
células nerviosas interconectadas que, al ser estimuladas en
un extremo, son capaces de ocasionar un movimiento o secreción
glandular en el otro.
2.4 La red nerviosa
Los nervios craneales se extienden desde la cabeza y el cuello
hasta el cerebro pasando a través de las aberturas del cráneo;
los nervios espinales o medulares están asociados con la
médula espinal y atraviesan las aberturas de la columna
vertebral. Ambos tipos de nervios se componen de un gran
número de axones que transportan los impulsos hacia el sistema
nervioso central y llevan los mensajes hacia el exterior. Las
primeras vías se llaman aferentes y las últimas eferentes. En
función de la parte del cuerpo que alcanzan, a los impulsos
nerviosos aferentes se les denomina sensitivos y a los
eferentes, somáticos o motores viscerales. La mayoría de los
nervios son mixtos, es decir, están constituidos por elementos
motores y sensitivos.
Los nervios craneales y espinales aparecen por parejas y, en
la especie humana, su número es 12 y 31 respectivamente. Los
pares de nervios craneales se distribuyen por las regiones de
la cabeza y el cuello, con una notable excepción: el par X o
nervio vago, que además de inervar órganos situados en el
cuello, alcanza otros del tórax y el abdomen. La visión, la
audición, el sentido del equilibrio y el gusto están mediados
por los pares de nervios craneales II, VIII y VII,
respectivamente. De los nervios craneales también dependen las
funciones motoras de la cabeza, los ojos, la cara, la lengua,
la laringe y los músculos que funcionan en la masticación y la
deglución. Los nervios espinales salen desde las vértebras y
se distribuyen por las regiones del tronco y las extremidades.
Están interconectados, formando dos plexos: el braquial, que
se dirige a las extremidades superiores, y el lumbar que
alcanza las inferiores.
2.5 Sistema nervioso vegetativo
Existen grupos de fibras motoras que llevan los impulsos
nerviosos a los órganos que se encuentran en las cavidades del
cuerpo, como el estómago y los intestinos (vísceras). Estas
fibras constituyen el sistema nervioso vegetativo que se
divide en dos secciones con una función más o menos antagónica
y con unos puntos de origen diferentes en el sistema nervioso
central. Las fibras del sistema nervioso vegetativo simpático
se originan en la región media de la médula espinal, unen la
cadena ganglionar simpática y penetran en los nervios
espinales, desde donde se distribuyen de forma amplia por todo
el cuerpo. Las fibras del sistema nervioso vegetativo
parasimpático se originan por encima y por debajo de las
simpáticas, es decir, en el cerebro y en la parte inferior de
la médula espinal. Estas dos secciones controlan las funciones
de los sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo y
urogenital.
3 ALTERACIONES DEL SISTEMA NERVIOSO
La neurología se encarga del estudio y el tratamiento de las
alteraciones del sistema nervioso y la psiquiatría de las
perturbaciones de la conducta de naturaleza funcional. La
división entre estas dos especialidades médicas no está
definida con claridad debido a que las alteraciones
neurológicas muestran con frecuencia síntomas orgánicos y
mentales. Para la discusión de enfermedad mental funcional,
véase Enfermedades mentales.
Las alteraciones del sistema nervioso comprenden
malformaciones genéticas, intoxicaciones, defectos
metabólicos, alteraciones vasculares, inflamaciones,
degeneración y tumores, y están relacionadas con las células
nerviosas o sus elementos de sostén. Entre las causas más
comunes de la parálisis y de otras complicaciones neurológicas
se encuentran las alteraciones vasculares, tales como la
hemorragia cerebral y otras formas de apoplejía. Algunas
enfermedades manifiestan una distribución por edad y
geográfica peculiar; por ejemplo, la esclerosis múltiple
degenerativa del sistema nervioso es común en las zonas
templadas, pero rara en los trópicos.
El sistema nervioso es susceptible a las infecciones
provocadas por una gran variedad de bacterias, parásitos y
virus. Por ejemplo, la meningitis o la inflamación de las
meninges (las membranas que recubren el cerebro y la médula
espinal) puede originarse por numerosos agentes; sin embargo,
la infección por un virus específico causa la rabia. Algunos
virus que provocan dolencias neurológicas afectan sólo a
ciertas partes del sistema nervioso; es el caso del virus que
origina la poliomielitis que suele atacar a la médula espinal;
el que causa la encefalitis afecta al cerebro.
Las inflamaciones del sistema nervioso se denominan en función
de la parte a la que afectan. Así, la mielitis es la
inflamación de la médula espinal y la neuritis la de un
nervio. Estas alteraciones pueden producirse no sólo por
infecciones, sino también por intoxicación, alcoholismo o
lesiones. Los tumores que se originan en el sistema nervioso
suelen componerse de tejido meníngeo o de células de la
neuroglia (tejido de sostén), dependiendo de la parte
específica que esté afectada. Sin embargo, otros tipos de
tumores pueden sufrir metástasis (propagarse) o invadir el
sistema nervioso. Véase Cáncer (medicina). En ciertas
alteraciones, como la neuralgia, la migraña y la epilepsia
puede no existir ninguna evidencia de daño orgánico. Otra
alteración, la parálisis cerebral, está asociada con una
lesión cerebral producida antes, durante o después del
nacimiento.
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