La violencia doméstica
consiste en actos violentos cometidos en el hogar entre
miembros de una familia. En la década de 1970 las feministas
analizaron el alcance de la violencia doméstica (considerada
como un fenómeno exclusivamente masculino) y se crearon
centros de acogida y de ayuda para las mujeres maltratadas y
para sus hijos. La violencia doméstica también está
relacionada con los niños maltratados (muchas veces, aunque no
siempre, por abuso sexual) y con acciones verbales y
psicológicas que pueden ser cometidas tanto por mujeres como
por hombres.
Algunos autores buscan el
origen de los conflictos subyacentes a la violencia doméstica
en las rutinas del hogar adaptadas a una fuerza de trabajo
exclusivamente masculina, que ha dejado de monopolizar los
ingresos económicos de la familia con la incorporación de la
mujer al trabajo, la pobreza y la escasa movilidad social.
A lo largo de la historia, el patriarcado, según el movimiento
feminista, ha puesto el poder en manos de maridos y padres en
cualquier relación conyugal o de pareja. El suttee entre los
hindúes (que exige que la viuda se ofrezca en la pira
funeraria de su marido), el infanticidio femenino en la
cultura china e india dominadas por hombres, los matrimonios
concertados entre los musulmanes, que pueden llevar al
asesinato o a la tortura de la mujer, y la esclavitud
doméstica en el nuevo hogar indican la presencia endémica de
sexismo y violencia doméstica masculina.
Se desconoce si este tipo de violencia es un fenómeno en alza
o en baja, incluso en países donde hoy existe un mayor número
de denuncias y de registros que en épocas anteriores. Por un
lado, es probable que haya una mayor predisposición a
denunciar estos hechos al existir una mayor independencia
femenina, más oportunidades de trabajo fuera del hogar, mayor
conciencia feminista y más posibilidades de anticoncepción.
Por otro lado, la motivación para la violencia es menor al
existir una mayor libertad de elección de compañero, menos
matrimonios forzados y una mayor emancipación de la mujer en
cuanto a propiedad, estudios y divorcio. Ninguno de estos
elementos puede ser evaluado con exactitud. La tecnología de
la información actual ayuda a recopilar datos, pero en cambio
resulta difícil conocer los procesos y los antecedentes.
Algunas feministas radicales opinan que es la familia la raíz
del problema y que la solución está en liberarse del hombre,
mientras que en el extremo opuesto otros opinan que la mujer
debe limitarse a su papel de ama de casa y madre.
Aunque no puede afirmarse que toda la violencia sea cometida
por hombres, sí ocurre así en la mayoría de los casos. A veces
son el padre y la madre juntos quienes cometen las agresiones,
como en el caso de malos tratos a los hijos. La patología del
maltrato infantil, desgraciadamente, no tiene fin.
El fratricidio, asesinato de un hermano, también ha sido un
hecho frecuente en las sociedades con derechos de
primogenitura. Las herencias de coronas y títulos y las
herencias de propiedades han dado origen a fraudes y
asesinatos. Los hermanos varones, que han constituido a veces
grupos de venganza en sociedades poco estructuradas, aún
siguen operando en el mundo de la mafia y en círculos
criminales.