|
Teléfono
En el lenguaje coloquial, la palabra “teléfono” también
designa todo el sistema al que va conectado un aparato de
teléfono. Un sistema que permite enviar no sólo voz, sino
también datos, imágenes o cualquier otro tipo de información
que pueda codificarse y convertirse en señal sonora. Esta
información viaja entre los distintos puntos conectados a la
red. La red telefónica se compone de todas las vías de
transmisión entre los equipos de los abonados y de los
elementos de conmutación que sirven para seleccionar una
determinada ruta o grupo de ellas entre dos abonados.
2 EVOLUCIÓN DEL TELÉFONO
En 1854, el inventor francés Charles Bourseul planteó la
posibilidad de utilizar las vibraciones causadas por la voz
sobre un disco flexible o diafragma, con el fin de activar y
desactivar un circuito eléctrico y producir unas vibraciones
similares en un diafragma situado en un lugar remoto, que
reproduciría el sonido original. Algunos años más tarde, el
físico alemán Johann Philip Reis inventó un instrumento que
transmitía notas musicales, pero no era capaz de reproducir la
voz humana. En 1877, tras haber descubierto que para
transmitir la voz sólo se podía utilizar corriente continua,
el inventor estadounidense de origen escocés Alexander Graham
Bell construyó el primer teléfono capaz de transmitir y
recibir voz humana con toda su calidad y su timbre.
2.1 Teléfono magnético de Bell
El conjunto básico del invento de Bell estaba formado por un
emisor, un receptor y un único cable de conexión. El emisor y
el receptor eran idénticos y contenían un diafragma metálico
flexible y un imán con forma de herradura dentro de una
bobina. Las ondas sonoras que incidían sobre el diafragma lo
hacían vibrar dentro del campo del imán. Esta vibración
inducía una corriente eléctrica en la bobina, que variaba
según las vibraciones del diafragma. La corriente viajaba por
el cable hasta el receptor, donde generaba fluctuaciones de la
intensidad del campo magnético de éste, haciendo que su
diafragma vibrase y reprodujese el sonido original. Véase
Magnetismo.
Los teléfonos antiguos usaban un único dispositivo como
transmisor y receptor. Sus componentes básicos eran un imán
permanente con un cable enrollado que lo convertía en
electroimán y un fino diafragma de tela y metal sometido a la
fuerza de atracción del imán. La fuerza de la voz, en cuanto
ondas de sonido, provocaba un movimiento del diafragma, que a
su vez generaba una minúscula corriente alterna en los cables
del electroimán. Estos equipos eran capaces de reproducir la
voz, aunque tan débilmente que eran poco más que un juguete.
La invención del transmisor telefónico de carbono por Emile
Berliner constituye la clave en la aparición del teléfono
útil. Consta de unos gránulos de carbono colocados entre unas
láminas metálicas denominadas electrodos, una de las cuales es
el diafragma, que transmite variaciones de presión a dichos
gránulos. Los electrodos conducen la electricidad que circula
a través del carbono. Las variaciones de presión originan a su
vez una variación de la resistencia eléctrica del carbono. A
través de la línea se aplica una corriente continua a los
electrodos, y la corriente continua resultante también varía.
La fluctuación de dicha corriente a través del transmisor de
carbono se traduce en una mayor potencia que la inherente a la
onda sonora original. Este efecto se denomina amplificación, y
tiene una importancia crucial, pues hasta entonces un
transmisor electromagnético sólo era capaz de convertir
energía, y siempre producía una energía eléctrica menor que la
que contiene la onda sonora.
2.2 Teléfonos posteriores
En los receptores de los teléfonos más modernos, el imán pasó
a ser plano como una moneda y el campo magnético que actuaba
sobre el diafragma de hierro era de mayor intensidad y
homogeneidad. Los transmisores llevaban un diafragma muy fino
montado debajo de una rejilla perforada. En el centro del
diafragma había un pequeño receptáculo con los gránulos de
carbono. Las ondas sonoras que atraviesan la rejilla provocan
un vaivén del receptáculo. En el movimiento descendente, los
gránulos quedan compactados y producen un aumento de la
corriente que circula por el transmisor.
Dado que el transmisor de carbono no resultaba práctico a la
hora de convertir energía eléctrica en presión sonora, los
teléfonos fueron evolucionando hacia receptores separados de
los transmisores. Esta disposición permite colocar el
transmisor cerca de los labios para recoger el máximo de
energía sonora, y el receptor en el auricular, lo cual elimina
los molestos ruidos de fondo. En estos teléfonos, el receptor
seguía siendo un imán permanente con un arrollamiento de hilo
conductor, pero con un diafragma de aluminio sujeto a una
pieza metálica. Los detalles del diseño han experimentado
enormes mejoras, pero el concepto original continúa
permitiendo equipos robustos y eficaces.
2.3 Teléfonos actuales
El equivalente eléctrico del imán permanente es una sustancia
plástica denominada electreto. Al igual que un imán permanente
produce un campo magnético permanente en el espacio, un
electreto genera un campo eléctrico permanente en el espacio.
Tal como un conductor eléctrico que se mueve en el seno de un
campo magnético induce una corriente, el movimiento de un
electrodo dentro de un campo eléctrico puede producir una
modificación del voltaje entre un electrodo móvil y otro
estacionario en la parte opuesta del electreto. Aunque este
efecto se conocía de antiguo, fue sólo una curiosidad de
laboratorio hasta la aparición de materiales capaces de
conservar una carga electrostática durante años. Los
transmisores telefónicos actuales se basan actualmente en este
efecto, en vez de en la variación de la resistencia de los
gránulos de carbono en función de la presión.
Hoy día los micrófonos de carbono han sido sustituidos por
micrófonos de electretos, que son más pequeños y baratos,
reproducen mejor el sonido y son más robustos que aquéllos. La
amplificación de la señal se consigue utilizando circuitos
electrónicos (de transistores y/o circuitos integrados). El
receptor es normalmente un altavoz de pequeño diámetro, sea de
diafragma o de cono vibrante.
3 PARTES DEL APARATO TELEFÓNICO
El aparato telefónico consta de un transmisor, un receptor,
una alarma acústica, un dispositivo marcador y un circuito
supresor de efectos locales. Si se trata de un aparato de dos
piezas, el transmisor (micrófono) y el receptor (auricular)
van montados en el microteléfono, el timbre se halla en la
base y el elemento de marcado y el circuito supresor de
efectos locales pueden estar en cualquiera de las dos partes,
pero, por lo general, van juntos. Los teléfonos más complejos
pueden llevar un micrófono y un altavoz en la pieza base,
aparte del transmisor y el receptor en el microteléfono. En
los teléfonos inalámbricos, el cable del microteléfono se
sustituye por un enlace de radio entre éste y la base, aunque
sigue teniendo un cable para la línea. Los teléfonos móviles o
celulares suelen ser de una sola pieza, y sus componentes en
miniatura permiten combinar la base, el micrófono y el
auricular en un elemento portátil que se comunica con una
estación remota de radio. No precisan línea ni cables para el
auricular.
La alarma acústica de los teléfonos se suele denominar timbre,
referencia al hecho de que durante la mayor parte de la
historia de estos equipos la función de alarma la
proporcionaba un timbre eléctrico. La creación de un sustituto
electrónico para el timbre, capaz de generar un sonido
agradable a la vez que distintivo a un coste razonable,
constituyó una tarea sorprendentemente ardua. Para muchas
personas, el sonido del timbre sigue siendo preferible al de
un zumbador electrónico. Sin embargo, dado que el timbre
mecánico exige un cierto volumen físico para resultar eficaz,
la tendencia hacia equipos de menor tamaño cada vez impone el
uso de alarmas electrónicas en la mayoría de los teléfonos. La
sustitución progresiva del timbre permitirá asimismo cambiar,
en un futuro próximo, el método actual de activación de la
alarma —corriente alterna de 90 voltios (V) y 20 hercios (Hz)
a la línea— por técnicas de voltajes menores, más compatibles
con los teléfonos transistorizados. Algo similar se está
produciendo con el esquema de marcado de los teléfonos.
El marcado telefónico ya ha sufrido toda una evolución a lo
largo de su historia. Existen dos formas de marcado, el de
pulsos y el de multifrecuencia o tono. El sistema de pulsos
está basado en un disco marcador. El disco de marcado tiene un
diseño mecánico muy ingenioso; consta de los números 1 al 9
seguidos del 0, colocados en círculo debajo de los agujeros de
un disco móvil y perforado. Se coloca el dedo en el agujero
correspondiente al número elegido y se hace girar el disco en
el sentido de las agujas del reloj hasta alcanzar el tope y a
continuación se suelta el disco. Un muelle obliga al disco a
volver a su posición inicial y, al mismo tiempo que gira, abre
y cierra un conmutador eléctrico tantas veces como gire el
disco, para marcar el número elegido. En el caso del 0 se
efectúan 10 aperturas, ya que es el último número del disco.
El resultado es una serie de pulsos de llamada en la corriente
eléctrica que circula entre el aparato telefónico y la
centralita. Cada pulso tiene una amplitud igual al voltaje
suministrado por la centralita, generalmente 50 V, y dura unos
45 ms (milisegundos, milésimas de segundo). Los equipos de la
centralita cuentan estos pulsos y determinan el número que se
desea marcar.
Los pulsos eléctricos producidos por el disco giratorio
resultaban idóneos para el control de los equipos de
conmutación paso-a-paso de las primeras centrales de
conmutación automáticas. Sin embargo, el marcado mecánico
constituye una de las fuentes principales de costes de
mantenimiento, y el proceso de marcado por disco resulta
lento, sobre todo en el caso de números largos. La
disponibilidad de la amplificación barata y fiable que trajo
el transistor aconsejó el diseño de un sistema de marcado
basado en la transmisión de unos tonos de potencia bastante
pequeña, en vez de los pulsos de marcado de gran potencia.
Cada botón de un teclado de multifrecuencia controla el envío
de una pareja de tonos. Se utiliza un esquema de codificación
“2 de 7” en el que el primer tono corresponde a la fila de una
matriz normal de 12 botones y el segundo a la columna (4 filas
más 3 columnas necesitan 7 tonos).
Actualmente, la mayoría de los teléfonos llevan botones en vez
de disco de marcado y utilizan un sistema de tonos. Las
centrales telefónicas modernas están diseñadas para recibir
tonos; sin embargo, dado que durante muchos años el sistema de
pulsos era el único disponible y que todavía existen teléfonos
de este tipo, las centrales pueden seguir recibiendo pulsos.
Como un usuario que compra un teléfono puede disponer de una
línea antigua que todavía no admita señales de multifrecuencia,
los teléfonos de botones disponen de un conmutador que permite
seleccionar el envío de pulsos o tonos.
Hay un elemento funcional importante del teléfono que resulta
invisible para el usuario: el circuito supresor de efectos
locales. Las personas controlan el tono de voz al hablar y
ajustan el volumen en consonancia, fenómeno que se denomina
“efecto local”. En los primeros teléfonos, el receptor y el
transmisor iban conectados directamente entre sí y a la línea.
Esto hacía que el usuario oyera su propia voz a través del
receptor con mucha más intensidad que cuando no lo tenía
pegado al oído. El sonido era mucho más fuerte que el normal
porque el micrófono de carbono amplifica la energía sonora al
mismo tiempo que la convierte de acústica a eléctrica. Además
de resultar desagradable, esto hacía que el usuario bajase el
volumen de voz al hablar, dificultando la escucha por parte
del receptor.
Los primeros circuitos supresores contenían un transformador
junto con otros componentes cuyas características dependían de
los parámetros eléctricos de la línea telefónica. El receptor
y el transmisor iban conectados a diferentes “puertos del
circuito” (en este caso, diferentes arrollamientos del
transformador), pero no entre sí. El circuito supresor
transfiere energía del transmisor a la línea (aunque parte
también a otros componentes), sin que nada pase al receptor.
Así se elimina la sensación de que uno grita en su propia
oreja. Actualmente, el transmisor y el receptor están aislados
entre sí, separados por circuitos electrónicos que eliminan
completamente el “efecto local”.
4 CENTRALES TELEFÓNICAS
En los primeros teléfonos, la corriente estaba generada por
una batería. El circuito local tenía, además de la batería y
el transmisor, un arrollamiento de transformador, que recibe
el nombre de bobina de inducción; el otro arrollamiento,
conectado a la línea, elevaba el voltaje de la onda sonora.
Las conexiones entre teléfonos eran de tipo manual, a cargo de
operadores que trabajaban en centralitas ubicadas en las
oficinas centrales de conmutación o centralitas.
A medida que se fueron desarrollando los sistemas telefónicos,
las conexiones manuales empezaron a resultar demasiado lentas
y laboriosas. Esto fue el detonante para la construcción de
una serie de dispositivos mecánicos y electrónicos que
permitiesen las conexiones automáticas (véase Electrónica).
En la actualidad, ya no existen prácticamente teléfonos
atendidos por centralitas manuales. Todos los abonados son
atendidos por centrales automáticas. En este tipo de central,
las funciones de los operadores humanos las realizan los
equipos de conmutación. Un relé de corriente de línea de un
circuito sustituyó al cuadro de conexión manual de luz de la
centralita, y un conmutador de cruce hace las funciones de los
cables.
Los equipos electrónicos de la central de conmutación se
encargan de traducir automáticamente el número marcado, sea
por sistema de pulsos o de tonos, y de dirigir la llamada a su
destino.
La llamada telefónica se inicia cuando la persona levanta el
microteléfono y espera el tono de llamada. Esto provoca el
cierre de un conmutador eléctrico. El cierre de dicho
conmutador activa el flujo de una corriente eléctrica por la
línea de la persona que efectúa la llamada, entre la ubicación
de ésta y el edificio que alberga la centralita automática,
que forma parte del sistema de conmutación. Se trata de una
corriente continua que no cambia su sentido de flujo, aun
cuando pueda hacerlo su intensidad o amplitud. La central
detecta dicha corriente y devuelve un tono de llamada, una
combinación concreta de dos notas para que resulte
perfectamente detectable, tanto por los equipos como por las
personas.
Una vez escuchado el tono de llamada, la persona marca una
serie de números mediante los botones del auricular o del
equipo de base. Esta secuencia es exclusiva de otro abonado,
la persona a quien se llama. El equipo de conmutación de la
central elimina el tono de llamada de la línea tras recibir el
primer número y, una vez recibido el último, determina si el
número con el que se quiere contactar pertenece a la misma
central o a otra diferente. En el primer caso, se aplican una
serie de intervalos de corriente de llamada a la línea del
receptor de la llamada. La corriente de llamada es corriente
alterna de 20 Hz, que fluye en ambos sentidos 20 veces por
segundo. El teléfono del usuario tiene una alarma acústica que
responde a la corriente de llamada, normalmente mediante un
sonido perceptible. Cuando se contesta el teléfono levantando
el auricular, comienza a circular una corriente continua por
su línea que es detectada por la central. Ésta deja de aplicar
la corriente de llamada y establece una conexión entre la
persona que llama y la llamada, que es la que permite hablar.
Las centrales telefónicas forman una red jerárquica. Si el
código del número marcado no pertenece a la misma central,
pero pertenece a otra central del mismo nivel y área
geográfica, se establece una conexión directa entre ambas
centrales. Sin embargo, si el número marcado pertenece a una
rama distinta de la jerarquía hay que establecer una conexión
entre la primera central y aquella central de conmutación de
mayor nivel común a ambas y entre ésta y la segunda central.
Las centrales de conmutación están diseñadas para encontrar el
camino más corto disponible entre las dos centrales. Una vez
que la conexión entre las dos centrales está establecida, la
segunda central activa la alarma del correspondiente receptor
como si se tratara de una llamada local.
Las centrales automáticas de relés están siendo sustituidas
por centrales digitales controladas por computadora. La
tecnología de estado sólido ha permitido que estas centrales
puedan procesar las llamadas en un tiempo de una millonésima
de segundo, por lo que se pueden procesar simultáneamente
grandes cantidades de llamadas. El circuito de entrada
convierte, en primer lugar, la voz de quien llama a impulsos
digitales. Estos impulsos se transmiten entonces a través de
la red mediante sistemas de alta capacidad, que conectan las
diferentes llamadas en base a operaciones matemáticas de
conmutación computerizadas. Las instrucciones para el sistema
se hallan almacenadas en la memoria de una computadora. El
mantenimiento de los equipos se ha simplificado gracias a la
duplicidad de los componentes. Cuando se produce algún fallo,
entra automáticamente en funcionamiento una unidad de reserva
para manejar las llamadas. Gracias a estas técnicas, el
sistema puede efectuar llamadas rápidas, tanto locales como a
larga distancia, encontrando con rapidez la mejor ruta
disponible.
5 VÍAS DE TRANSMISIÓN
Los primeros sistemas telefónicos utilizaban cables de acero o
de cobre para transmitir la señal eléctrica. Sin embargo, a
medida que el volumen de llamadas y la distancia entre las
centrales de conmutación creció, fue necesario utilizar otras
vías de transmisión. Las más usadas son el cable coaxial y
submarino, por radio (sea por microondas o por satélite) y hoy
día la fibra óptica. La conexión entre las centrales
telefónicas y los abonados se realizan todavía utilizando un
par de cables de cobre para cada abonado. Sin embargo, en
algunas grandes ciudades ya se han empezado a sustituir éstos
por fibra óptica.
5.1 Telefonía por onda portadora
Utilizando frecuencias superiores al rango de voz, que va
desde los 4.000 hasta varios millones de ciclos por segundo, o
hercios, se pueden transmitir simultáneamente hasta 13.200
llamadas telefónicas por una misma conducción (cable coaxial,
cable submarino, microondas…). Las técnicas de telefonía por
onda portadora también se utilizan para enviar mensajes
telefónicos a través de las líneas normales de distribución
sin interferir con el servicio ordinario. Debido al
crecimiento de tamaño y complejidad de los sistemas, se
utilizan amplificadores de estado sólido, denominados
repetidores, para amplificar la señal a intervalos regulares.
5.2 Cable coaxial
El cable coaxial, que apareció en 1936, utiliza una serie de
conductores para soportar un gran número de circuitos. El
cable coaxial moderno está fabricado con tubos de cobre de
0,95 cm de diámetro. Cada uno de ellos lleva, justo en el
centro del tubo, un hilo fino de cobre sujeto con discos
plásticos aislantes separados entre sí unos 2,5 cm. El tubo y
el hilo tienen el mismo centro, es decir, son coaxiales. Los
tubos de cobre protegen la señal transmitida de posibles
interferencias eléctricas y evitan pérdidas de energía por
radiación. Un cable, compuesto por 22 tubos coaxiales
dispuestos en anillos encastrados en polietileno y plomo,
puede transportar simultáneamente 132.000 conversaciones
telefónicas.
5.3 Cables submarinos
El servicio telefonía transoceánica se implantó comercialmente
en 1927 utilizando transmisión por radio. Sin embargo, el
problema de la amplificación frenó el tendido de cables
telefónicos hasta 1956, año en que entró en servicio el primer
cable telefónico submarino transoceánico del mundo, que
conectaba Terranova y Escocia utilizando cables coaxiales.
5.4 Telefonía por microondas
En este método de transmisión, las ondas de radio que se
hallan en la banda de frecuencias muy altas, y que se
denominan microondas, se utilizan como portadoras de señales
telefónicas y se transmiten de estación a estación. Dado que
la transmisión de microondas exige un camino expedito entre
estación emisora y receptora, la distancia media entre
estaciones repetidoras es de unos 40 km. Un canal de
microondas puede transmitir hasta 600 conversaciones
telefónicas.
5.5 Telefonía por satélite
En 1969 se completó la primera red telefónica global en base a
una serie de satélites en órbitas estacionarias a una
distancia de la Tierra de 35.880 km. Estos satélites van
alimentados por células de energía solar. Las llamadas
transmitidas desde una antena terrestre se amplifican en el
satélite y se retransmiten a estaciones terrestres lejanas. La
integración de los satélites y los equipos terrestres permite
dirigir llamadas entre diferentes continentes con la misma
facilidad que entre lugares muy próximos. Gracias a la
digitalización de las transmisiones, los satélites de la serie
global Intelsat pueden retransmitir simultáneamente hasta
33.000 llamadas, así como diferentes canales de televisión.
Un único satélite no serviría para realizar una llamada, por
ejemplo, entre Nueva York y Hong Kong, pero dos sí. Incluso
teniendo en cuenta el coste de un satélite, esta vía resulta
más barata de instalar y mantener por canal que la ruta
equivalente utilizando cables coaxiales tendidos por el fondo
del mar. En consecuencia, para grandes distancias se utilizan
en todo lo posible los enlaces por satélite.
Sin embargo, los satélites presentan una desventaja
importante. Debido a la gran distancia hasta el satélite y la
velocidad limitada de las ondas de radio, hay un retraso
apreciable en las respuestas habladas. Por eso, muchas
llamadas sólo utilizan el satélite en un sentido de la
transmisión (por ejemplo, de Nueva York hacia Madrid) y un
enlace terrestre por microondas o cable coaxial en el otro
sentido. Un enlace vía satélite para ambos sentidos resultaría
irritante para dos personas conversando entre Nueva York y
Hong Kong, ya que apenas podrían efectuar interrupciones, cosa
muy frecuente en las conversaciones, y además se verían
afectadas por el gran retraso (más de un segundo) en la
respuesta de la otra persona.
5.6 Fibras ópticas
Uno de los grandes avances en las comunicaciones ha sido el
uso de señales digitales. En telefonía, la señal se digitaliza
al llegar a la central de conmutación. La comunicación entre
centrales telefónicas es digital, con lo que se reduce el
ruido y la distorsión y se mejora la calidad y el capacidad.
Los cables coaxiales se están sustituyendo progresivamente por
fibras ópticas de vidrio. Los mensajes se codifican
digitalmente en impulsos de luz que se transmiten a grandes
distancias. Un cable de fibra puede tener hasta 50 pares de
fibras, y cada par soporta hasta 4.000 circuitos de voz. El
fundamento de la nueva tecnología de fibras ópticas es el
láser que aprovecha la región visible del espectro
electromagnético, donde las frecuencias son miles de veces
superiores a las de la radio y, por consiguiente, pueden
transportar un volumen mucho mayor de información. El diodo
emisor de luz (LED), un dispositivo más sencillo, también se
utiliza pues resulta adecuado para la mayoría de las funciones
de transmisión.
Un cable de fibra óptica, el TAT 8, transporta más del doble
de circuitos transatlánticos que los existentes en la década
de 1980. Formando parte de un sistema que se extiende desde
Nueva Jersey hasta Inglaterra y Francia, puede transmitir
hasta 50.000 conversaciones a la vez. Este tipo de cables
sirven también de canales para la transmisión a alta velocidad
de datos informáticos, siendo más segura que la que
proporcionan los satélites de comunicaciones (véase
Comunicaciones vía satélite). Otro avance importante en las
telecomunicaciones, el TAT 9, un cable de fibra con mucha
mayor capacidad, entró en funcionamiento en 1992 y puede
transmitir simultáneamente 75.000 llamadas.
La mayoría de las grandes ciudades están hoy enlazadas por una
combinación de conexiones por microondas, cable coaxial, fibra
óptica y satélites. La capacidad de cada uno de los sistemas
depende de su antigüedad y el territorio cubierto (los cables
submarinos están diseñados de forma muy conservadora y tienen
menor capacidad que los cables de superficie), pero, en
general, se pueden clasificar de la siguiente forma: la
digitalización simple a través de un par paralelo proporciona
decenas de circuitos por par; la coaxial permite cientos de
circuitos por par y miles por cable; las microondas y los
satélites dan miles de circuitos por enlace, y la fibra óptica
permite hasta decenas de miles de circuitos por fibra. La
capacidad de cada tipo de sistema ha ido aumentando
notablemente desde su aparición debido a la continua mejora de
la ingeniería.
6 TELEFONÍA Y RADIODIFUSIÓN
Los equipos de telefonía de larga distancia se pueden también
utilizar para transportar programas de radio y televisión a
grandes distancias entre estaciones dispersas para su difusión
simultánea. En algunos casos, la parte de audio de los
programas de televisión se puede transmitir mediante circuitos
de cables a frecuencias audio o a las frecuencias de portadora
utilizadas para transmitir las conversaciones telefónicas. Las
imágenes de televisión se transmiten por medio de cables
coaxiales, microondas y circuitos de satélites.
7 VIDEOTELÉFONO
El primer videoteléfono de dos vías fue presentado en 1930 por
el inventor estadounidense Herbert Eugene Ives en Nueva York.
El videoteléfono se puede conectar a una computadora para
visualizar informes, diagramas y esquemas en lugares remotos.
Permite así mismo celebrar reuniones cara a cara de personas
en diferentes ciudades y puede actuar de enlace entre centros
de reuniones en el seno de una red de grandes ciudades. Los
videoteléfonos ya están disponibles comercialmente y se pueden
utilizar en líneas nacionales para llamadas cara a cara.
Funciones análogas también existen ya en los ordenadores o
computadoras conectadas a la red telefónica y equipadas a tal
fin.
8 CORREO DE VOZ
El correo de voz permite grabar los mensajes recibidos para su
posterior reproducción en caso de que la llamada no sea
atendida. En las versiones más avanzadas de correo de voz, el
usuario puede grabar un mensaje que será transmitido más
adelante a lo largo del día.
El correo de voz se puede adquirir en la compañía telefónica
como un servicio de conmutación o mediante la compra de un
contestador automático. Por lo general, es un equipo
telefónico ordinario dotado de funciones de grabación,
reproducción y detección automática de llamada. Si la llamada
entrante se contesta en cualquier teléfono de la línea antes
de que suene un número determinado de veces, el contestador no
actúa. Sin embargo, cumplido el número de llamadas, el
contestador automático procede a descolgar y reproduce un
mensaje grabado previamente, informando que el abonado no
puede atender la llamada en ese momento e invitando a dejar un
mensaje grabado.
El dueño del contestador automático es avisado de la presencia
de mensajes grabados mediante una luz o un pitido audible,
pudiendo recuperar más tarde el mensaje. La mayoría de los
contestadores automáticos y todos los servicios de operadora
permiten así mismo al usuario recuperar los mensajes grabados
desde un lugar alejado marcando un código determinado cuando
haya obtenido respuesta de su equipo.
9 TELEFONÍA MÓVIL O CELULAR
Los teléfonos móviles o celulares son en esencia unos
radioteléfonos de baja potencia (véase Radio celular). Las
llamadas pasan por transmisores de radio colocados dentro de
pequeñas unidades geográficas llamadas células. Las células
cubren la casi totalidad del territorio, pero especialmente
las zonas habitadas y las vías de comunicación (como
carreteras y vías de ferrocarril) desde donde se realizan la
mayoría de las llamadas. Los transmisores de radio están
conectados a la red telefónica, lo que permite la comunicación
con teléfonos normales o entre sí.
Células contiguas operan en distintas frecuencias pera evitar
interferencias. Dado que las señales de cada célula son
demasiado débiles para interferir con las de otras células que
operan en las mismas frecuencias, se puede utilizar un número
mayor de canales que en la transmisión con radiofrecuencia de
alta potencia. Cuando un usuario pasa de una célula a otra, la
transmisión tiene que cambiar de transmisor y de frecuencia.
Este cambio se debe realizar a alta velocidad para que un
usuario que viaja en un automóvil o tren en movimiento pueda
continuar su conversación sin interrupciones.
La modulación en frecuencia de banda estrecha es el método más
común de transmisión y a cada mensaje se le asigna una
portadora exclusiva para la célula desde la que se transmite.
Hoy en día ya existen teléfonos móviles multibanda que pueden
utilizar dos o tres portadoras a la vez, con lo que se reduce
la posibilidad de que el teléfono pierda la señal.
Los teléfonos móviles digitales se pueden utilizar en
cualquier país del mundo que utilice el mismo sistema de
telefonía móvil. También existen teléfonos móviles que
permiten el acceso a Internet, la transmisión y recepción de
fax, e incluso videoteléfono.
10 TENDENCIAS TECNOLÓGICAS
La sustitución de los cables coaxiales transoceánicos por
cables de fibra óptica continúa en la actualidad. Los avances
de la tecnología de circuitos integrados y de los
semiconductores han permitido diseñar y comercializar
teléfonos y centrales de conmutación que no sólo producen
calidad de voz de alta fidelidad, sino que ofrecen toda una
serie de funciones como números memorizados, desvío de
llamadas, llamadas multiusuario, espera de llamadas e
identificación del número que llama.
Tradicionalmente, el teléfono se ha utilizado para transmitir
la voz, sin embargo, cada vez se usa más para otros tipos de
transmisiones. Se pueden transmitir imágenes por teléfono
utilizando el fax. Dos computadoras se pueden comunicar entre
sí por teléfono utilizando el módem. Este tipo de comunicación
se esta popularizando pues permite el acceso a Internet
utilizando simplemente un módem conectado a la línea
telefónica.
Dado que las comunicaciones entre centrales telefónicas está
ya prácticamente digitalizada, el futuro de la telefonía
incluirá la digitalización de la conexión entre los usuarios y
las centrales utilizando fibras ópticas de bajo coste. La
señal digital no sufre distorsión o ruido. Utilizando la fibra
óptica local, la RDSI (Red Digital de Servicios Integrados)
permitirá el acceso directo a múltiples servicios, como
teléfono, videoteléfono, televisión digital o comunicación de
datos con un solo conector.
-
Envíanos tus
artículos -
|
|