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2 IMÁGENES DE TELEVISIÓN
La fotolitografía corriente se caracteriza por la división de
la imagen en una enorme cantidad de puntos pequeños luminosos
u oscuros. La transmisión facsímil (fax), sistema de
transmisión eléctrica de fotografías, dibujos o elementos
impresos, también se basa en esta subdivisión en puntos. En
ambos casos, los puntos son tan pequeños y tan numerosos que
la imagen aparece al ojo del observador como un todo
integrado. Las imágenes de televisión están formadas
análogamente por un esquema de elementos tonales que
configuran una imagen completa. Sin embargo, a diferencia de
los puntos de un grabado o de la transmisión facsímil, que
aparecen simultáneamente en la superficie del papel, los
diferentes elementos tonales de la imagen de televisión
aparecen en la superficie de proyección uno tras otro en una
secuencia temporal; forman la imagen porque la persistencia de
la visión los combina para formar una imagen completa.
2.1 Exploración de imágenes
La subdivisión de una imagen en una secuencia de elementos
individuales que más tarde pueden volver a combinarse con el
fin de recrear dicha imagen, se efectúa mediante una técnica
denominada captación de imágenes. El objetivo va pasando por
toda la imagen de forma análoga a como el ojo del lector
recorre una página escrita, palabra a palabra y línea a línea.
Esa exploración genera una señal eléctrica proporcional a la
luminosidad del punto explorado. En el receptor, un segundo
dispositivo recrea la imagen del objeto desplazando un punto
de luz, modulado por la señal, en sincronismo perfecto con la
captación del transmisor.
Hay diferentes medios de exploración, tanto mecánicos como
eléctricos, algunos de los cuales se describen en este
artículo (véase Historia más adelante). Sin embargo, casi
todos los sistemas modernos de televisión utilizan el
movimiento de un haz de electrones que recorre la pantalla de
los tubos tomavistas o de los tubos receptores. La ventaja de
la exploración mediante haz de electrones radica en que se
puede desplazar con mayor rapidez y puede explorar una imagen
completa en una fracción de segundo.
La figura 1 (véase un poco más abajo) muestra, de forma
simplificada, el camino trazado por un haz de electrones al
explorar toda la superficie de una foto o una imagen. Las
líneas continuas representan el camino descrito por el haz
sobre la superficie de la imagen y las líneas de puntos, los
tiempos de retorno del haz. Durante estos intervalos,
necesarios para situar de nuevo el haz en el punto de partida
de la siguiente línea o de toda la función de exploración, la
corriente del haz se elimina. El dibujo muestra un esquema de
exploración sencilla compuesta por relativamente pocas líneas
y una repetición simple del esquema. En la exploración real se
utiliza un gran número de líneas y el esquema se somete a
exploración en dos fases entrelazadas.
Un esquema completo de exploración de barrido, como el
representado, produce una única imagen estática, análoga a un
único fotograma de una película. Al repetir el esquema varias
veces por segundo, se registran los cambios de la imagen en
movimiento, produciendo para el observador la sensación de
movimiento continuo.
Cuanto mayor sea el número de líneas de barrido vertical en
una imagen, y cuanto mayor sea el número de elementos
registrados en cada línea según se explora de izquierda a
derecha, mayor es la definición o capacidad de la imagen para
mostrar detalles minúsculos u objetos pequeños. En televisión,
la frecuencia de repetición del esquema y el número utilizado
de líneas de barrido tiene que ser estándar para un
determinado sistema. Para mayor comodidad, estas normas de
televisión se fijan para todas las emisoras y receptores de
cada país. En Europa y algunas otras partes del mundo se
utiliza el sistema PAL (Phase Alternate Line), compuesto por
625 líneas y 25 imágenes por segundo que proporcionan una alta
definición, ya que al transmitir cada fotograma como dos
campos, se ven unas 50 imágenes por segundo. En Estados
Unidos, sin embargo, las emisoras y los fabricantes de
receptores adoptaron la norma de 525 líneas horizontales por
fotograma y una frecuencia de 30 fotogramas por segundo. El
sistema francés SECAM (Color Secuencial de Memoria) tiene 525
líneas con 30 fotogramas por segundo. España también utiliza
este sistema. Según se incrementa el número de líneas y
elementos se obtienen imágenes de televisión más nítidas.
2.2 La señal de televisión
La señal de televisión es una compleja onda electromagnética
(véase Electromagnetismo) de variación de tensión o
intensidad, compuesta por las siguientes partes: 1) una serie
de fluctuaciones correspondientes a las fluctuaciones de la
intensidad de luz de los elementos de la imagen a explorar; 2)
una serie de impulsos de sincronización que adaptan el
receptor a la misma frecuencia de barrido que el transmisor;
3) una serie adicional de los denominados impulsos de borrado,
y 4) una señal de frecuencia modulada (FM) que transporta el
sonido que acompaña a la imagen. Los tres primeros elementos
conforman la señal de vídeo y se describen más adelante.
Las fluctuaciones de intensidad o tensión correspondientes a
las variaciones de la intensidad de la luz, suelen llamarse
señal de vídeo. Las frecuencias de dicha señal oscilan entre
30 millones y 4 millones de Hz, dependiendo del contenido de
la imagen.
Los impulsos de sincronización son picos pequeños de energía
eléctrica generados por los correspondientes osciladores en la
estación emisora. Estos impulsos controlan la velocidad del
barrido horizontal y vertical tanto de la cámara como del
receptor. Los impulsos de sincronismo horizontal se producen a
intervalos de 0,01 segundos y su duración es prácticamente la
misma.
Los impulsos de borrado anulan el haz de electrones en la
cámara y en el receptor durante el tiempo empleado por el haz
de electrones en volver desde el final de una línea horizontal
hasta el principio de la siguiente, así como desde la parte
inferior del esquema vertical hasta la parte superior. La
sincronización y estructura de estos impulsos resultan
extremadamente complejas.
3 CÁMARAS DE TELEVISIÓN
La cámara de televisión se asemeja a una cámara fotográfica
normal por cuanto va equipada con una o varias lentes y un
mecanismo de enfoque de la imagen formada por la lente sobre
una superficie sensible. Estas superficies forman parte de
tubos electrónicos llamados tubos tomavistas, capaces de
transformar las variaciones de la intensidad de la luz en
variaciones de la carga o corriente eléctrica. El tubo
tomavistas original fue el iconoscopio, utilizado durante
mucho tiempo para televisar películas. En el caso de escenas
con un nivel de luminosidad bajo, como en las salas o
habitaciones normalmente iluminadas, se utiliza el orticón de
imagen de alta sensibilidad o vidicón.
3.1 Iconoscopio
Al igual que el tubo tomavistas, el iconoscopio presenta
varios inconvenientes. Uno de los mayores es que exige una
iluminación enorme del sujeto para producir una señal útil. Si
se están utilizando las cámaras de televisión dentro de un
estudio bajo condiciones controladas de luz, este
inconveniente no es importante, pero el iconoscopio no se
puede utilizar para televisar acontecimientos en condiciones
adversas de luz.
3.2 Orticón de imágenes
A fin de solventar esta dificultad se han inventado diferentes
tubos tomavistas. El más sensible de todos es el orticón de
imagen, representado en la figura 2. La sensibilidad de este
tubo es tal que es capaz de producir una señal en cualquier
condición de luz que resulte aceptable para el ojo humano; a
efectos de demostración, el orticón ha llegado a producir
señales válidas de televisión en escenas iluminadas únicamente
por velas. Otra ventaja del orticón es la de utilizar una
pantalla relativamente pequeña que se puede incorporar a
cualquier cámara de tamaño medio.
El orticón lleva un mosaico plano de cristal en uno de sus
extremos. La cara interior del mosaico va recubierta por una
capa continua de un compuesto alcalino intermetálico que
constituye una superficie fotoeléctrica sensible. La emisión
de electrones por parte de la capa se somete a aceleración y
mediante un campo magnético (véase Magnetismo) se enfoca sobre
un cristal de muy baja conductividad eléctrica, la llamada
placa acumuladora. En frente de la placa hay una pantalla de
malla metálica con unos 155.000 orificios por centímetro
cuadrado. Detrás de la placa, un anillo concéntrico metálico
recubierto en la parte interior del tubo constituye el
elemento de desaceleración, y por detrás del anillo hay una
capa en el cuello del tubo que actúa de ánodo, es decir, de
electrodo con carga positiva. Al final del tubo hay un cañón
de electrones que genera un haz de electrones y una estructura
denominada multiplicador de electrones.
Los electrones emitidos por la superficie fotosensible inciden
en la placa, produciendo la emisión de electrones secundarios
en una proporción de varios de ellos por cada electrón que
llega a la placa desde la superficie fotosensible. Esta
emisión secundaria genera una nube de cargas positivas en la
placa que equivale a la imagen luminosa de la superficie
fotosensible. En esta imagen de cargas, las zonas luminosas
son más positivas y las oscuras menos. Los electrones
secundarios son captados por la pantalla de malla. El cristal
que se utiliza para la placa es tan fino que las diferentes
cargas positivas en la parte exterior pasan a través de la
parte interior de la placa, neutralizando las cargas negativas
depositadas por el haz de barrido.
Este mecanismo de barrido del tubo está constituido por el
cañón de electrones, por el ánodo cilíndrico en el cuello del
tubo, que conjuntamente actúan como origen de un haz de
electrones, y un juego de bobinas deflectoras (no
representadas en la figura 2) colocadas fuera del tubo igual
que las bobinas deflectantes del iconoscopio. El haz de
barrido se ve frenado, justo antes de incidir en la placa, por
la acción del anillo desacelerador de carga negativa y alcanza
la placa sin la energía suficiente para neutralizar los
electrones secundarios que sobrepasan en número a los
electrones del haz. A medida que el haz incide sobre cada una
de las partes del patrón de cargas eléctricas positivas en la
placa, suelta suficientes electrones como para neutralizar la
carga positiva en dicha parte de la placa. Los electrones
restantes se reflejan de nuevo hacia el cañón de electrones y
su multiplicador asociado. En las áreas con mayor carga
positiva, que corresponden a las zonas luminosas de la imagen,
se necesitan más electrones para neutralizar la carga,
reflejándose menos electrones.
El multiplicador de electrones —que forma un disco alrededor
de la abertura a través de la cual ‘dispara’ el cañón de
electrones, seguido de varios elementos simétricos detrás del
disco— actúa como un elemento amplificador mediante la emisión
de electrones secundarios. El primer disco de un orticón de
imagen suele estar a un voltaje de 200 V y los elementos
posteriores, o dinodos, tienen una tensión positiva mayor. Los
electrones que inciden en el disco liberan electrones
secundarios que, a su vez, liberan todavía más al pasar de un
dinodo a otro. En consecuencia, la señal de la cámara se
multiplica al pasar de un elemento al siguiente.
3.3 Vidicón
Otro de los tipos de tubo tomavistas utilizado en la
transmisión moderna de televisión es el vidicón. La imagen se
proyecta sobre una placa fotoconductora, por lo general una
capa fina de una sustancia como el trisulfato de antimonio,
que presenta una conductividad eléctrica variable que aumenta
con la exposición a la luz. Este material fotoconductor se
aplica sobre un electrodo conductor transparente que actúa
como la placa de señal y tiene carga positiva con respecto a
la fuente del haz de electrones. Este haz, enfocado y desviado
igual que en el caso del orticón de imagen, deposita una
cantidad suficiente de electrones sobre la placa para
compensar la carga que ha perdido desde el barrido anterior
sobre ese mismo punto. Esta carga es mayor en las zonas
iluminadas de la placa que en las oscuras. El desplazamiento
de la carga en el generador de la señal, que es igual a la
carga depositada por el haz, genera la señal de vídeo en la
entrada del amplificador acoplado al tubo.
El plumbicón, variante del vidicón, presenta ciertas
características, como la ausencia de retraso (que origina la
apariencia borrosa de las imágenes en movimiento en la
pantalla) y la proporcionalidad entre la señal de salida y del
brillo de la imagen, que lo hacen especialmente adecuado para
las cámaras de televisión en color.
El vidicón es un tubo sencillo y compacto de alta
sensibilidad. Debido a su reducido diámetro de unos 2,5 cm y
longitud, unos 15 cm, se utiliza mucho en televisión de
circuito cerrado. Este tipo de televisión se utiliza siempre
que no es necesaria la emisión a grandes distancias, por
ejemplo, cuando el emisor y el receptor se hallan en un mismo
edificio o zona. En estas circunstancias, la cámara puede
alimentar directamente a las pantallas próximas a través de
conexiones por cable, eliminando los potentes sistemas de
emisión. La televisión de circuito cerrado se utiliza en la
industria, el comercio y la investigación para llegar a
lugares inaccesibles o peligrosos.
4 TRANSMISIÓN DE TELEVISIÓN
Si se exceptúan los circuitos especiales necesarios para
producir los pulsos de sincronización y borrado del barrido y
los diferentes equipos especiales que se utilizan para
examinar o controlar las señales desde la cámara de
televisión, todo el resto del sistema de transmisión de
televisión recuerda al de una emisora de radio de AM (véase
Radio: Modulación). El equipo de sonido no se diferencia en
nada del utilizado en las emisiones de frecuencia modulada, y
la señal de sonido a veces se emite desde una antena
independiente, constituyendo de hecho una unidad de emisión
totalmente independiente.
4.1 Canales
Sin embargo, la emisión de televisión presenta una serie de
problemas específicos que no existen en las emisiones normales
de sonido, siendo el principal el del ancho de banda. Modular
una onda electromagnética implica generar una serie de
frecuencias denominadas bandas laterales que corresponden a la
suma y a la diferencia entre la frecuencia de radio, o
portadora, y las frecuencias moduladoras. En las emisiones
normales, donde la señal sólo utiliza frecuencias hasta de
10.000 Hz, o 10 kHz, las bandas laterales ocupan poco espacio
en el espectro de frecuencias, lo que permite asignar a las
distintas emisoras frecuencias de portadora con una diferencia
tan pequeña como 10 kHz sin que se produzcan interferencias
apreciables. Por el contrario, la gama de frecuencias de una
sola señal de televisión es de unos 4 millones de Hz, o 4 MHz,
por lo que tales señales ocupan un espacio 400 veces mayor que
la gama completa de frecuencias utilizada por una estación de
radio en las emisiones AM corrientes.
A fin de disponer de un número suficiente de canales para dar
cabida a una serie de emisoras de televisión en una misma zona
geográfica, es preciso utilizar frecuencias de transmisión
relativamente elevadas para las portadoras de televisión. En
Estados Unidos, por ejemplo, el número de canales asignados a
las emisiones de televisión asciende a 68. Esta cifra se
desglosa en 12 canales en la banda de frecuencias muy elevadas
(VHF) y 56 en la banda de las ultraelevadas (UHF).
4.2 Emisión de alta frecuencia
La utilización de las altas frecuencias para la emisión de
televisión plantea una serie de problemas muy distintos a los
de la emisión ordinaria de sonido. El alcance de las señales
de radio de baja frecuencia es muy amplio, alcanzando
centenares e incluso millares de kilómetros. Las señales de
alta frecuencia, por el contrario, poseen un alcance
relativamente limitado y a menudo no cubren mucho más de la
distancia visible entre estaciones debido a la curvatura de la
tierra. Así pues, mientras que la zona de servicio de una
emisora normal de radio puede tener un radio muy por encima de
los 160 km, la de la emisora de televisión está limitada a
unos 56 km, dependiendo de la altura de las antenas emisora y
receptora. La cobertura total para un país de cierta extensión
requiere muchas más estaciones de televisión que la
radiodifusión ordinaria.
Otro de los problemas con los que choca la utilización de
altas frecuencias para la emisión de televisión consiste en
que a dichas frecuencias, las ondas de radio se comportan casi
como ondas luminosas y se reflejan en objetos sólidos, como
montañas o edificios. A menudo, alguno de estos reflejos de
una emisora se captan en un determinado punto de recepción,
originando imágenes múltiples en la pantalla del receptor por
haber viajado las señales reflejadas diferentes distancias y
por tanto, por haber llegado al receptor en distintos tiempos.
El problema de las señales reflejadas, así como el de la
recepción de las señales de televisión a distancias superiores
al alcance normal, han quedado resueltos en gran medida merced
a la utilización de antenas receptoras especiales con una
ganancia muy elevada para amplificar señales débiles. La
mayoría son además direccionales, y presentan una gran
ganancia para señales que se reciben en una determinada
dirección y muy baja para las que inciden en las demás
direcciones. La orientación correcta de la antena direccional
permite seleccionar una de las señales reflejadas y eliminar
las otras, suprimiendo así las imágenes múltiples en un punto
concreto.
4.3 Televisión por satélite
Además del cable y las estaciones repetidoras terrestres, el
satélite artificial constituye otro medio de transmisión de
señales a grandes distancias. Un repetidor de microondas en un
satélite retransmite la señal a una estación receptora
terrestre, que se encarga de distribuirla a nivel local.
Los problemas principales de los satélites de comunicaciones
para la transmisión son la distorsión y el debilitamiento de
la señal al atravesar la atmósfera. Tratándose además de
distancias tan grandes se producen retrasos, que a veces
originan ecos. Ciertos satélites repetidores de televisión
actualmente en órbita están concebidos para retransmitir
señales de una estación comercial a otra. Ciertas personas han
instalado en sus hogares antenas parabólicas que captan la
misma transmisión, eludiendo a menudo el pago de las tarifas
por utilización de la televisión por cable, aunque ya se están
efectuando transmisiones codificadas para evitar este fraude.
5 RECEPTORES DE TELEVISIÓN
El elemento más importante del receptor de televisión es el
tubo de imágenes o cinescopio, que se encarga de convertir los
impulsos eléctricos de la señal de televisión en haces
coherentes de electrones que inciden sobre la pantalla final
del tubo, produciendo luz así como una imagen continua.
5.1 Cinescopios
El cinescopio guarda con el receptor la misma relación que el
tubo tomavistas con el emisor de televisión. La estructura
real del cinescopio corresponde a la de un tubo de rayos
catódicos, que recibe este nombre por generar un haz de
electrones que proceden del cátodo, el electrodo negativo.
La figura 3 muestra el funcionamiento de un cinescopio típico.
Alojado en la parte más angosta de un tubo en forma de embudo
se halla el cañón de electrones, compuesto por un filamento
catódico, una rejilla de control y dos ánodos. Los electrones
emitidos por el cátodo se enfocan para formar un haz compacto
haciéndolos pasar por un pequeño orificio de la rejilla de
control, que se mantiene a una tensión negativa respecto del
cátodo. Este potencial ligeramente negativo de la rejilla hace
que algunos electrones regresen al cátodo, dejando pasar sólo
los que tienen una velocidad suficientemente elevada. Los dos
ánodos se hallan a un potencial positivo creciente con
respecto al cátodo, aplicando una aceleración a los
electrones. El efecto del campo eléctrico entre los dos ánodos
consiste en enfocar los electrones que atraviesan el tubo de
forma que incidan sobre un único punto de la pantalla en la
parte ancha del tubo. Por lo general hay la posibilidad de
modificar la intensidad relativa del campo para poder centrar
exactamente el punto en la pantalla. Una bobina de enfoque
magnético suele ser la encargada de realizar la misma función
que el campo entre ambos ánodos.
5.2 La pantalla
La pantalla está formada por un recubrimiento de la parte
interior del tubo con alguno de los muchos tipos de productos
químicos conocidos como sustancias fosforescentes, que
presentan la propiedad de la luminiscencia al estar sometidos
a un bombardeo de un haz de electrones. Cuando el tubo está
encendido, el haz de electrones es perceptible en la pantalla
en forma de un pequeño punto luminoso.
En el cinescopio representado en la figura 3, el barrido del
haz de electrones se consigue mediante dos parejas de placas
deflectoras. Si una de las placas tiene carga positiva y la
otra negativa, el haz se aparta de la negativa y se acerca a
la positiva. La primera pareja de placas del tubo representada
en el esquema desplaza el haz hacia arriba y hacia abajo y la
segunda pareja lo hace lateralmente. En el receptor se generan
los voltajes oscilantes de barrido y se sincronizan
perfectamente con los del emisor mediante los impulsos de
sincronismo de éste. Así, al sintonizar una emisora en el
receptor, el ritmo y secuencia de barrido del cinescopio
quedan ajustados automáticamente a los del tubo tomavistas en
el emisor. En los cinescopios actuales, la deflexión se
consigue mediante los campos magnéticos de dos pares de
bobinas que forman un anillo deflector por fuera del tubo. Las
corrientes de deflexión provienen de un generador en el
receptor, sincronizado con el emisor.
La señal de cámara del emisor se amplifica en el receptor y se
aplica a la rejilla de control del cinescopio. Cuando la
rejilla se hace negativa por efecto de la señal, la rejilla
repele los electrones; y cuando la señal negativa se hace lo
suficientemente intensa, no pasa ningún electrón y la pantalla
queda a oscuras. Si la rejilla se torna ligeramente negativa,
algunos electrones la atraviesan y la pantalla muestra un
punto de leve luminosidad que corresponde al gris de la imagen
original.
A medida que el potencial de la rejilla se va acercando al del
cátodo, la pantalla muestra un punto brillante que corresponde
al blanco en la imagen original. La acción concertada del
voltaje de exploración y el de la señal de cámara hace que el
haz de electrones describa un trazo luminoso en la pantalla
que es la reproducción exacta de la escena original. La
sustancia fosforescente de la pantalla continúa brillando
durante un breve lapso después de haber sido activada por el
haz de electrones, de forma que los diferentes puntos se
entremezclan formando una imagen continua.
El tamaño del extremo del tubo del cinescopio determina el
tamaño de la imagen en la pantalla. Los cinescopios se
fabrican con pantallas que tienen una medida en diagonal
(desde la esquina inferior izquierda hasta la superior
derecha) entre 3,8 y 89 cm. Ya se han construido pantallas de
cristal líquido, o LCD, para los televisores. La fabricación
de tubos de grandes dimensiones resulta costosa y difícil y
además corren mayor riesgo de rotura. Para obtener una imagen
muy grande con tubos relativamente pequeños se suele proyectar
la imagen sobre pantallas translúcidas u opacas. Estos
cinescopios de proyección trabajan con tensiones muy altas
para producir imágenes notablemente más luminosas que las que
generan los tubos normales.
5.3 Circuitos receptores
Los circuitos de los receptores modernos de televisión son a
la fuerza muy complejos, pero la idea general de cómo
funcionan resulta fácilmente comprensible a la vista de la
figura 4. La señal que recibe la antena se sintoniza y se
amplifica en la etapa de radiofrecuencia. En la etapa de
modulación la señal se mezcla con la salida de un oscilador
local en el receptor que genera una frecuencia constante. Esta
mezcla, o modulación, produce frecuencias heterodinas
correspondientes a la señal de imagen y a la de sonido. Una
vez separadas por circuitos filtro que permiten el paso de una
banda de frecuencias y rechazan todas las demás, ambas señales
se amplifican independientemente. La señal de sonido se
amplifica en un amplificador intermedio, se demodula y se
vuelve a amplificar de nuevo con un amplificador audio igual
que en los receptores ordinarios de FM. En muchos de los
receptores modernos, la señal de sonido se separa de la de
imagen en una etapa posterior en el amplificador de vídeo.
La señal de vídeo también se amplifica mediante un dispositivo
intermedio independiente y a continuación se detecta. Tras
someterla a otra amplificación posterior, la señal se divide
con circuitos filtro en dos componentes separados. La señal de
cámara y los impulsos de borrado pasan directamente a la
rejilla del cinescopio para controlar la intensidad del haz de
electrones. Los dos conjuntos de impulsos de sincronización se
separan por filtrado en los componentes verticales y
horizontales y se aplican a los osciladores que generan los
voltajes usados para deflectar el haz de electrones. Las
salidas de los osciladores vertical y horizontal se amplifican
y se conducen al correspondiente conjunto de imanes
deflectores del cinescopio a fin de formar el esquema de
barrido.
La utilización de válvulas en la televisión comenzó su
declive, igual que en el caso de la radio, a finales de la
década de 1960. Se sustituyeron por los transistores,
circuitos integrados y demás dispositivos electrónicos de
estado sólido que son mucho más pequeños y consumen menos
potencia.
El receptor doméstico de televisión se ha ido haciendo con los
años cada vez más complejo. El televisor moderno ya no es sólo
un elemento para sintonizar los programas emitidos. Es una
unidad compleja, controlada por software capaz de recibir y
visualizar servicios de teletexto y puede descodificar y
reproducir emisiones musicales de alta fidelidad. Además, la
cantidad de circuitería digital y de software en la televisión
moderna (casi tan abundante como en alguna de las naves
espaciales de la década de 1980) permite ajustarla y
controlarla a gusto del espectador mediante un dispositivo de
control remoto. La mayoría de los televisores dispone de
conectores para enchufar grabadoras de vídeo y consolas de
videojuegos. La idea de que el televisor es algo que se
enciende simplemente para verse empieza a quedar bastante
anticuada.
5.3.1 Teletexto
El sistema de teletexto visualiza en la pantalla del televisor
información impresa y diagramas sencillos. Utiliza algunas de
las líneas de reserva disponibles en la señal ordinaria de
emisión. El sistema Ceefax de la BBC en el Reino Unido, por
ejemplo, aprovecha algunas de las líneas fuera de la pantalla
del total de 625 disponibles para transmitir información
codificada, incluyendo noticias, información meteorológica,
deportes, informes económicos, servicios de citas, recetas
culinarias y guías de vacaciones. El descodificador del
televisor se encarga de filtrar el teletexto del resto de la
información de imágenes y de visualizarla a continuación en
pantalla. Una pantalla normal de teletexto resulta bastante
pobre comparada con la de las computadoras, ya que está
formada por sólo 24 líneas de 40 caracteres.
6 TELEVISIÓN EN COLOR
La televisión en color entró en funcionamiento en Estados
Unidos y otros países en la década de 1950. En México, las
primeras transmisiones en color se efectuaron en 1967 y en la
década siguiente en España. Más del 90% de los hogares en los
países desarrollados disponen actualmente de televisión en
color.
6.1 Color compatible
La televisión en color se consigue transmitiendo, además de la
señal de brillo, o luminancia, necesaria para reproducir la
imagen en blanco y negro, otra que recibe el nombre de señal
de crominancia, encargada de transportar la información de
color. Mientras que la señal de luminancia indica el brillo de
los diferentes elementos de la imagen, la de crominancia
especifica la tonalidad y saturación de esos mismos elementos.
Ambas señales se obtienen mediante las correspondientes
combinaciones de tres señales de vídeo, generadas por la
cámara de televisión en color, y cada una corresponde a las
variaciones de intensidad en la imagen vistas por separado a
través de un filtro rojo, verde y azul. Las señales compuestas
de luminancia y crominancia se transmiten de la misma forma
que la primera en la televisión monocroma. Una vez en el
receptor, las tres señales vídeo de color se obtienen a partir
de las señales de luminancia y crominancia y dan lugar a los
componentes rojo, azul y verde de la imagen, que vistos
superpuestos reproducen la escena original en color. El
sistema funciona de la siguiente manera.
6.1.1 Formación de las señales de color
La imagen de color pasa a través de la lente de la cámara e
incide sobre un espejo dicroico que refleja un color y deja
pasar todos los demás. El espejo refleja la luz roja y deja
pasar la azul y la verde. Un segundo espejo dicroico refleja
la luz azul y permite el paso de la verde. Las tres imágenes
resultantes, una roja, otra azul y otra verde, se enfocan en
la lente de tres tubos tomavistas (orticones de imagen o
plumbicones). Delante de cada tubo hay unos filtros de color
para asegurar que la respuesta en color de cada canal de la
cámara coincide con los colores primarios (rojo, azul y verde)
a reproducir. El haz de electrones en cada tubo barre el
esquema de imagen y produce una señal de color primario. Las
muestras de estas tres señales de color pasan a un sumador
electrónico que las combina para producir la señal de brillo,
o blanco y negro. Las muestras de señal también entran en otra
unidad que las codifica y las combina para generar una señal
con la información de tonalidad y saturación. La señal de
color se mezcla con la de brillo a fin de formar la señal
completa de color que sale al aire.
6.1.2 Receptores de color
El receptor de televisión en color lleva un tubo de imágenes
tricolor con tres cañones de electrones, uno para cada color
primario, que exploran y activan los puntos fosforescentes en
la pantalla del televisor. Estos puntos minúsculos, que pueden
sobrepasar el millón, están ordenados en grupos de tres, uno
rojo, otro verde y otro azul. Entre los cañones de electrones
y la pantalla hay una máscara con diminutas perforaciones
dispuestas de forma que el haz de electrones de cada cañón
sólo pueda incidir sobre su correspondiente punto
fosforescente. El haz que pinta la información roja sólo
chocará con las fosforescencias rojas, y lo mismo para los
otros colores.
Cuando la señal de color entrante llega a un televisor de
color, pasa por un separador que aísla el color del brillo. A
continuación se descodifica la información de color. Al
volverse a combinar con la información del brillo, se producen
diferentes señales de color primario que se aplican al tubo
tricolor, recreándose la imagen captada por la cámara de
color. Si la señal de color llega a un televisor en blanco y
negro, los circuitos del receptor ignoran los datos relativos
a tonalidad y saturación y sólo tienen en cuenta la señal de
brillo. La norma de televisión en color adoptada en Estados
Unidos por el National Television System Committee (NTSC) y
que es la usual en América Latina, no ha sido aceptada en
otras partes del mundo. Quizá sobre todo por la ausencia de
consenso acerca del equilibrio entre calidad y complejidad de
la norma a utilizar. En muchas partes de Europa se rechaza la
norma NTSC. En consecuencia, existen en el mundo varias
normas, cada una de ellas con sus propias características. En
el Reino Unido, la norma actual es PAL (Phase Alternate Line,
véase Exploración más arriba), mientras que Francia utiliza la
norma Color Secuencial de Memoria (SECAM). A grandes rasgos
ambas pueden coexistir, pero existe un cierto grado de
incompatibilidad en los equipos receptores.
7 HISTORIA
La historia del desarrollo de la televisión ha sido en esencia
la historia de la búsqueda de un dispositivo adecuado para
explorar imágenes. El primero fue el llamado disco Nipkow,
patentado por el inventor alemán Paul Gottlieb Nipkow en 1884.
Era un disco plano y circular que estaba perforado por una
serie de pequeños agujeros dispuestos en forma de espiral
partiendo desde el centro. Al hacer girar el disco delante del
ojo, el agujero más alejado del centro exploraba una franja en
la parte más alta de la imagen y así sucesivamente hasta
explorar toda la imagen. Sin embargo, debido a su naturaleza
mecánica el disco Nipkow no funcionaba eficazmente con tamaños
grandes y altas velocidades de giro para conseguir una mejor
definición.
Los primeros dispositivos realmente satisfactorios para captar
imágenes fueron el iconoscopio, descrito anteriormente, que
fue inventado por el físico estadounidense de origen ruso
Vladimir Kosma Zworykin en 1923, y el tubo disector de
imágenes, inventado por el ingeniero de radio estadounidense
Philo Taylor Farnsworth poco tiempo después. En 1926 el
ingeniero escocés John Logie Baird inventó un sistema de
televisión que incorporaba los rayos infrarrojos para captar
imágenes en la oscuridad. Con la llegada de los tubos, los
avances en la transmisión radiofónica y los circuitos
electrónicos que se produjeron en los años posteriores a la I
Guerra Mundial, los sistemas de televisión se convirtieron en
una realidad.
7.1 Emisión
Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la
BBC en Inglaterra en 1927 y la CBS y NBC en Estados Unidos en
1930. En ambos casos se utilizaron sistemas mecánicos y los
programas no se emitían con un horario regular. Las emisiones
con programación se iniciaron en Inglaterra en 1936, y en
Estados Unidos el día 30 de abril de 1939, coincidiendo con la
inauguración de la Exposición Universal de Nueva York. Las
emisiones programadas se interrumpieron durante la II Guerra
Mundial, reanudándose cuando terminó.
En España, se fundó Televisión Española (TVE), hoy incluida en
el Ente Público Radiotelevisón Española, en 1952, dependiendo
del ministerio de Información y Turismo. Después de un periodo
de pruebas se empezó a emitir regularmente en 1956,
concretamente el 28 de octubre. Hasta 1960 no hubo conexiones
con Eurovisión. La televisión en España ha sido un monopolio
del Estado hasta 1988. Por mandato constitucional, los medios
de comunicación dependientes del Estado se rigen por un
estatuto que fija la gestión de los servicios públicos de la
radio y la televisión a un ente autónomo que debe garantizar
la pluralidad de los grupos sociales y políticos
significativos.
A partir de la década de 1970, con la aparición de la
televisión en color, los televisores experimentaron un
crecimiento enorme, lo que produjo cambios en el consumo del
ocio de los españoles.
A medida que la audiencia televisiva se incrementaba por
millones, hubo otros sectores de la industria del ocio que
sufrieron drásticos recortes de patrocinio. La industria del
cine comenzó su declive con el cierre, de muchos locales.
En México, se habían realizado experimentos en televisión a
partir de 1934, pero la puesta en funcionamiento de la primera
estación de TV, Canal 5, en la ciudad de México, tuvo lugar en
1946. Al iniciarse la década de 1950 se implantó la televisión
comercial y se iniciaron los programas regulares y en 1955 se
creó Telesistema mexicano, por la fusión de los tres canales
existentes.
Televisa, la empresa privada de televisión más importante de
habla hispana, se fundó en 1973 y se ha convertido en uno de
los centros emisores y de negocios, en el campo de la
comunicación, más grande del mundo, ya que, además de canales
y programas de televisión, desarrolla amplias actividades en
radio, prensa y ediciones o espectáculos deportivos.
La televisión ha alcanzado una gran expansión en todo el
ámbito latinoamericano. En la actualidad existen más de 300
canales de televisión y una audiencia, según el número de
aparatos por hogares (más de 60 millones), de más de
doscientos millones de personas.
A partir de 1984, la utilización por Televisa del satélite
Panamsat para sus transmisiones de alcance mundial, permite
que la señal en español cubra la totalidad de los cinco
continentes. Hispasat, el satélite español de la década de
1990, cubre también toda Europa y América.
En 1983, en España empezaron a emitir cadenas de televisión
privadas: TELE 5, Antena 3 y Canal +. En 1986 había 3,8
habitantes por aparato de televisión, en la actualidad ha
bajado a 3,1. A finales de la década de 1980, había en Estados
Unidos unas 1.360 emisoras de televisión, incluyendo 305 de
carácter educativo, y más del 98% de los hogares de dicho país
poseía algún televisor semejante al nivel español. Hay más de
8.500 sistemas ofreciendo el servicio de cable, con una
cartera de más de 50 millones de abonados. En la actualidad en
todo el mundo, la televisión es el pasatiempo nacional más
popular; el 91% de los hogares españoles disponen de un
televisor en color y el 42%, de un equipo grabador de vídeo.
Los ciudadanos españoles invierten, por término medio, unas
3,5 horas diarias delante del televisor, con una audiencia de
tres espectadores por aparato.
Durante los años inmediatamente posteriores a la II Guerra
Mundial se realizaron diferentes experimentos con distintos
sistemas de televisión en algunos países de Europa, incluida
Francia y Holanda, pero fue la URSS, que comenzó sus emisiones
regulares en Moscú en 1948, el primer país del continente en
poner en funcionamiento este servicio público.
7.2 Televisión en el espacio
Las cámaras de televisión a bordo de las naves espaciales
estadounidenses transmiten a la Tierra información espacial
hasta ahora inaccesible. Las naves espaciales Mariner,
lanzadas por Estados Unidos entre 1965 y 1972, enviaron miles
de fotografías de Marte. Las series Ranger y Surveyor
retransmitieron miles de fotografías de la superficie lunar
para su análisis y elaboración científica antes del alunizaje
tripulado (julio de 1969), al tiempo que millones de personas
en todo el mundo pudieron contemplar la emisión en color
directamente desde la superficie lunar.
Desde 1960 se han venido utilizando también ampliamente las
cámaras de televisión en los satélites meteorológicos en
órbita. Las cámaras vidicón preparadas en tierra registran
imágenes de las nubes y las condiciones meteorológicas durante
el día, mientras que las cámaras de infrarrojos captan las
imágenes nocturnas. Las imágenes enviadas por los satélites no
sólo sirven para predecir el tiempo sino para comprender los
sistemas meteorológicos globales. Se han utilizado cámaras
vidicón de alta resolución a bordo de los Satélites para la
Tecnología de los Recursos Terrestres (ERTS) para realizar
estudios de cosechas, así como de recursos minerales y
marinos.
7.3 Televisión e Internet
El fenómeno Internet también ha llegado a la televisión; se
pueden utilizar los receptores para acceder a la red. Las
posibilidades van desde la comercialización de máquinas
específicamente dedicadas a esta función, tecnología WebTV que
permite el acceso a Internet a través del televisor utilizando
un módem analógico sobre una línea telefónica, hasta
dispositivos de televisión por cable con una conexión
específica para dar acceso a Internet. La interactividad será
el principal aporte de estas instalaciones al uso tradicional
de la televisión.
Artículo enviado
por Vicente Fornás Mullor, Valencia, España.
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