Tomamos el acceso a la posibilidad
como una aventura social, resultando la característica más
destacada del sistema democrático en que nadamos, asumiendo la
negación de que la misma es dependiente de las
condiciones en que nos encontramos dentro del momento de
evaluar su definición.
El deseo se mezcla con la posibilidad, ya
que el impulso de obtener -sea una experiencia definida
o bien un objeto determinado- no tiene en cuenta si las
condiciones personales permiten esa cúspide de la acción.
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Si bien es válido sustentar la
ambición como referencia del desarrollo material o
vivencial, el paso que debe darse para satisfacer el mismo no
es directamente proporcional a las emociones, puesto que la
pretensión es por sí misma ilimitada.
Precisamente resulta ésa frontera el
concepto de ecuanimidad, ya que al anhelar sobrepasar a la
misma requiere del desarrollo de la frustración, y
mantenerse dentro exige una presencia frontal con los medios
con que se cuenta... jugando el valor de la realidad
circunstancial la concientización -o evaluación- del conjunto
de experiencias vividas.
Saber equilibrar lo posible con
las aspiraciones resulta ser uno de los juegos
personales más duros a vivir, y atreverse a ser enfrentado con
los sueños juveniles es asimilar los logros y las pérdidas,
exigiendo en nuestra escala de valores adquiridos -tanto
espirituales como materiales- intercambiar piezas y
prioridades... flotando la posible frustración en cada paso
avanzado en el análisis!
Postergar nuestra avidez es uno de
los caminos a tomar, recolocando a la misma en una etapa de la
que no sabremos su real temporalidad, pero calmando al rapaz
interno que nos ataca en el ahora, superando con la aceptación
de la imposibilidad coyuntural para posponereventos.
Tentar con mediatizar lo que se posee en
el hoy para aceptar parte de lo ansiado, conforma otra pauta
de allanar las asperezas de la realidad, amoldando en
cierta medida la contingencia con lo propuesto en un inicio.
La apertura de caminos posibles para
subyugar el anhelo dentro del marco de las posibilidades es
multidireccional, permitiendo tomar el más apropiado
para el caso individual, donde cada paso consecutivo nos
permite sostener un equilibrio emocional que no dañe ni a
nosotros ni... a quienes nos rodean.
Ingresar en el camino de la deuda
resulta ser la premisa más perniciosa factible, ya que sus
ramales son variados y tenebrosos, puesto que las obligaciones
asumidas a futuro nos encarcela en una vorágine de sucesos que
no controlamos... y que ni siquiera imaginamos!
Tomar la ecuación querer-poder
desde el punto de vista pragmático, resulta sencillamente
factible su resolución, siempre y cuando realicemos una
inversión de sus factores... o sea poder-querer!
Y si le sumamos un nuevo factor -...el
tener!- a la ecuación antedicha resolveremos con serenidad
cualquier temática conflictiva, conjugando la veracidad de
éste factor en los tres tiempos estudiados, siendo el pasado
lo irrecuperable, resultando el presente la conjunción de su
realización, y transportándonos al futuro es retomar el punto
de origen... o sea el estado pasivo sin la espina de la
ambición!