En términos
generales se denomina arte a la actividad o producto en los
que el ser humano expresa ideas, emociones o, en general, una
visión del mundo, a través de diversos recursos; como los
plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. El arte expresa
percepciones y sensaciones que tienen los seres humanos que no
son explicables de otro modo. Se considera que con la
aparición del homo sapiens el arte tuvo en un principio una
función ritual, mágico-religiosa, pero esta función cambió a
través del tiempo.
La noción de arte es hoy sujeta a profundas polémicas. Esto
debido a que el significado de la palabra "arte" varía según
la cultura, la época, el movimiento, o el grupo de personas
para las cuales el término es productor de sentido.
El término arte procede del latín ars, y es el equivalente al
término griego téchne o tekné (‘técnica’).
Originalmente arte se aplicaba a toda la producción realizada por
el hombre y a las disciplinas del saber hacer. Así, un
artista, era tanto: el cocinero, el jardinero o el
constructor, como el pintor o el poeta. Con el tiempo la
derivación latina (ars -> arte) se utilizó para designar a las
disciplinas relacionadas con las artes de lo estético y lo
emotivo; y la derivación griega (téchne -> técnica), para
aquellas disciplinas que tienen que ver con las producciones
intelectuales y de artículos de uso.
En la actualidad, es difícil encontrar que ambos términos
(arte y técnica) se confundan o utilicen como sinónimos.
A finales del
siglo XV, durante el Renacimiento italiano, se hace por
primera vez la distinción entre los artesanos y los artistas
(artesanía y bellas artes) y, equivalentemente, entre artesano
(productor de obras múltiples), y artista (creador de obras
únicas).
Es también en
este período cuando se elabora un lenguaje propio para
diferenciar la forma exterior de la representación formal,
quedando clasificadas las artes liberales (las actuales bellas
artes) en tres oficios: arquitectos, escultores y pintores.
Una de las
características que acontecen en el fenómeno artístico es la
propia facultad del artista para efectuar su gran talento del
que fue concebido, en teoría, el concepto de crear. Con esta
el artista da a conocer su personalidad definiendo con sus
métodos el término de estética, mostrando así sus intereses
hacia lo bueno y lo malo, lo feo y lo bonito... desarrollando
con esto su percepción al medio.
Definida
así, la estética se encuadra mejor en la psicología incluida
en el arte, dándole a este término el concepto de la
percepción; porque al fin y al cabo las cosas son para
nosotros como las percibimos, tanto si coincide nuestra
percepción con la realidad, como si no. Pero no se detiene ahí
la estética, puesto que se ve obligada a estudiar y definir
qué formas han de tener las cosas para que sean percibidas
como bellas por la mayoría.
Y aquí
tenemos un nuevo elemento distorsionados: la percepción de la
mayoría induce a determinar que la sensación que percibe cada
uno, tiene tanto más altas garantías de objetividad, cuantos
más son los que coinciden en una misma forma de percepción.